SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

lunes, 31 de diciembre de 2007

MOMENTOS OLÍMPICOS

En nuestra página semanal de "La Región" destacábamos como EL MOMENTO el arranque de corazón del atleta británico Derek Redmond. Corría una semifinal de los 400 metros lisos en los Juegos de Barcelona 92 cuando, a falta de poco menos de 170 metros, caía lesionado por una rotura de fibras. Redmond, absolutamente frustrado y cojo, lejos ya de cualquier opción de medalla por un mal paso, decidió terminar la carrera, recibiendo una ovación espectacular por parte de los 65.000 espectadores del Estadio de Montjuic. Un gesto improductivo en cuanto a resultado, pero bellísimo y emocionante por la carga de orgullo y amor por el deporte que transmite.

En 2000, como promoción de los Juegos de Sydney, el Comité Olímpico presentó una serie de anuncios bajo el título de "Celebrate Humanity". Siete fragmentos con algunas de las imágenes inolvidables de la historia del deporte. El primero, titulado "Coraje", aludía a Redmond para enseñarnos que existen sentimientos no ponderables por medida alguna. En "Bronce", la alegría del equipo femenino nigeriano de 4x400 metros nos enseña a valorar lo logrado aunque no sea el primer puesto. Idéntica lección vemos en "Plata", personificada en la incontenible emoción del halterófilo búlgaro Yoto Yotov, también en Barcelona 92. "Gigante" nos recuerda saltos que significaron algo más que una simple medalla, como la victoria de Jesse Owens en la longitud de Berlín 1936 o la enorme prueba de valor de la gimnasta estadounidense Kerry Strug, capaz de saltar el potro lesionada para asegurar el oro de su país en Atlanta 96. El resto de anuncios: "Rimas", "Sonrisa" y "Adversario", conjugan diferentes aspectos para resaltar lo más bello del deporte. Una serie que hoy os presento recopilada y subtitulada en portugués. Por eso nos gusta el deporte, y no los espectáculos tan vomitivos como el País Vasco-Cataluña de la semana pasada, que sólo nos recuerdan al estadio Olímpico de Berlín en pleno delirio nacional-socialista. El deporte debe mostrar lo mejor del ser humano y no sus miserias.

domingo, 30 de diciembre de 2007

PETE MARAVICH, A SU MANERA (II)




Genio incomprendido e incomprensible en la NBA (II)

Terminado el espectacular aunque no exitoso período universitario, el mundo del baloncesto profesional -irónico en este caso porque dedicaba más horas a entrenarse que nadie- se abrió ante Pistol Maravich. Tuvo dos opciones: la pujante NBA o la difícilmente clasificable ABA. No cabe duda que el estilo de Pistol era carne de la segunda liga, donde la espontaneidad y el estilo desenfadado en el juego eran las señas de identidad. De hecho, el Carolina Cougars estudió su fichaje, operación frustrada al dejar plantados a Pistol y su padre antes de una reunión para acercar posturas. Entonces Pistol decidió asegurar su futuro y firmar un contrato profesional con el Atlanta Hawks.


Su debut fue espectacular. Desde Bob Cousy no se veía en las canchas de la NBA a un base con tal dominio del balón y predispuesto a los juegos malabares. Era un Mozart que deslumbraba entre hombres, si bien no conseguía hacerles partícipes de sus partituras. Atlanta poseía a un extraordinario alero, de estilo opuesto al de Pistol, llamado Lou Hudson. El gran Lou era la personificación de la sencillez y la sobriedad, y como el resto, no entendía esa búsqueda del arte individual llevado al extremo de un Pistol ya con su estilo personal: pelo desmelenado, bigote, número 44 (su media de puntos en la NCAA), medias grises cercanas a las rodillas y cierto aire de tipo despistado. Atlanta nunca superó una primera ronda de play off, las derrotas necesitan justificarse con culpables. Para algunos Pistol mataba cualquier opción de juego colectivo. Para Pistol sus compañeros no se implicaban o se entrenaban lo suficiente para ganar. Los enfrentamientos con la prensa no se hicieron esperar. Para colmo, en 1973 su hermano le transmitió una terrible noticia, su madre se había pegado un tiro en Charlotte, presa de un alcoholismo crónico. Un mazazo psicológico difícil de encajar.


Pistol necesitaba oxígeno. En 1974 una nueva franquicia llamada New Orleans Jazz apostó fuerte por él, nada menos que cuatro rondas del Draft por sus servicios. En una ciudad tan provinciana y musical Pistol se mostró como un extraordinario jazzman, un solista prodigioso, capaz de cautivar al público con sus jam sessions baloncestísticas. Si se pudiese hablar de una temporada especialmente buena para él, ésta fue la 76-77, donde terminó como el máximo anotador de la NBA (31,10 puntos por encuentro) y protagonizó un partido memorable contra el New York Knicks, machacándoles con 68 puntos. Una auténtica hazaña, porque Pistol tenía como defensor a una de la leyendas de los setenta, el incomparable Walt Frazier. Aquella era su noche, el resultado de tantas horas pegado a una pelota. (Y las imágenes han llegado hasta nosotros, como podemos comprobar en el vídeo del encabezamiento).


Pistol siguió protagonizando imágenes maravillosas, adelantadas a su tiempo, repetidas una y mil veces por los vídeos promocionales de la NBA. Sin embargo, el baloncesto es y será un deporte de equipo. Magic tuvo a su alrededor a Jabbar, Whorthy, Scott y A.C.Green; Bird a McHale, Johnson, Ainge y Parish; Jordan a Pippen, Rodman, Harper y Longley; Erving a Malone, Cheeks, Toney y Dawkins... Pistol no tuvo compañía ni se dejó acompañar. El intento de formar un dúo mortífero junto a la ametralladora Gail Goodrich fracasó estrepitosamente. Su hábitat natural parecía el All Star Game, donde podía dar rienda suelta a todas sus creaciones.


El destino le castigó de forma cruel, además. El 31 de enero de 1978 atrapó un rebote en su aro, sin posar los pies en el suelo, aprovechó para dar un pase espectacular de salida de contragolpe. Cayó mal sobre la rodilla derecha y la rompió en mil pedazos. Se dice que aquí perdió su frescura, que cuando reanudó la actividad sintió que su pierna no era la misma, ya no podía seguir el ritmo de sus manos y su cabeza. Su incontenible ansia por jugar -ya lo había hecho lesionado en anteriores ocasiones- a buen seguro precipitó su regreso, dañándose varias veces más. Comienza aquí un lento declinar, paliado por su inimitable talento y por los infinitos recursos de su arsenal. Los resultados fueron los mismos, siempre lejos de la oportunidad de luchar por un título.


Esa oportunidad llegó en la temporada 1979-80. Utah lo traspasa a Boston. Es el último billete hacia la gloria. Allí se encuentra al gran Dave Cowens, a Nate Archibald y a un novato sensacional llamado Larry Bird, entrenados por un sargento conocido como Bill Fitch. Los Celtas había pasado de ganar 29 a 61 partidos en una progresión espectacular. Pistol llegó mediada la temporada, aceptando un papel secundario. Jugó 24 encuentros de la primera fase y 9 de play offs. El Boston alcanzó la final de la Conferencia Este pero cayó (4 victorias a 1) contra el potentísimo Philadelphia de Julius Erving.


Las expectativas para la temporada 80-81 eran altísimas. No para Pistol Maravich, quien al comienzo de la misma anunció su retirada. ¿Por qué? Quizá el inexorable paso del tiempo había mermado sus facultades y no estaba dispuesto a aceptarlo. Quizá no se sentía feliz como jugador de rotación y necesitaba la posesión de balón de forma permamente. Quizá él no era como Bill Walton, el gran pivot blanco que aprovechó la última oportunidad de su carrera para ganar un título (1986) después de muchas temporadas machacado y reducido al mínimo por las lesiones. El caso es que Pistol dijo no. El caso fue que Boston fichó a Robert Parish y Kevin McHale, ganó 62 partidos y después la final de la NBA a los Houston Rockets, todavía sin Olajuwon.


Con las zapatillas colgadas, comenzó el mundo real para Pistol Maravich, sin el refugio del baloncesto primero, y después sin su padre, fumador empedernido quien falleció de cáncer. Este sí fue un torpedo en la línea de flotación de Pistol. Su padre, uno de sus mayores críticos, había sido el sustento emocional durante toda su carrera. A Pistol le costó mucho superar el bache. Cayó en el alcoholismo, el misticismo radical, la astrología, la ufología... El comienzo de la década de los ochenta fue una etapa de inestablidad hasta que, en 1982 se reencontró con el cristianismo. Se casó con Jackie, y tuvo dos hijos: Joshua y Jaeson. Pareció encontrar entonces el equilibrio. Escribió su autobiografía, "Heir to a dream" (Heredero de un sueño). Impartió charlas y conferencias, mostrándose muy religioso, congraciado con la vida. Los Jazz retiraron el número 7 en su honor e ingresó en el "Hall of Fame" de Springfield.


El 8 de enero de 1988, solventadas sus deudas con la vida, muere durante un partido de baloncesto con amigos en Pasadena (California). Infarto de miocardio. "Me siento en plena forma", fueron sus últimas palabras. No se le había conocido, o al menos nunca se publicó, problemas de corazón o hipertensión arterial. Quizá el destino le reservaba la entrada al panteón de héroes deportivos impidiendo al resto de los humanos asisir al proceso de su vejez natural, como a los Petrovic, Martín, Korac... Murió como muchos quisieran, con la botas puestas y dentro de una cancha de baloncesto. Adiós a uno de los mayores genios creativos de la historia, a quien sólo le faltó comprender que, en este juego, triunfan los grandes equipos aunque brillen los grandes talentos.


TRAYECTORIA

Nacido el 22 de junio de 1947 en Aliquippa (Pennsylvania).

Escolta/ 1,96 metros.

Daniels High School

Needham-Broughton

Edwards Military Academy

Louisiana State (1966-70)

Atlanta (1970-74)

New Orleans (1974-79)

Utah/Boston (1979-80)

Promedio anotador universitario: 44,50

Promedio anotador profesional: 24,20


REFERENCIAS

Abbott, Henry. "La leyenda de Pistol Pete". Revista NBA.

Bernad, Agustín. "Pete Maravich, cañonero incomprendido". Revista NBA.

DuPree, David. "La leyenda de Pistol Pete". Revista NBA.

Gancedo, Javier. "Pistol Maravich, la historia de un jugador genial". ACB.com

Layden, Frank. "La supervivencia de los Jazz en Utah". Revista NBA

Vázquez, Gonzalo. "Pistol Pete Maravich, fuera de catálogo". ACB.com

"100 Gigantes del Basket Mundial". Revista Gigantes del Basket

"Historia de los equipos de la NBA". Revista NBA

"53 años de Historia de la NBA". Revista NBA

viernes, 28 de diciembre de 2007

SÓLO EL DESAMOR PUDO CON WILMA RUDOLPH


Divina Wilma, ni la segregación racial de Tennesse, ni el sarampión, las paperas, la escarlatina o la neumonía pudieron contigo. Ni siquiera una poleomelitis que te dejó la pierna izquierda inerte. "Esta niña nunca caminará", sentenciaron los médicos. A los 11 años su madre la encontró corriendo en el jardín de casa. La atleta estadounidense Wilma Rudolph (1940-1994) fue la número 20 entre los 22 hijos de la prolífica señora Blanche. En 1960 enamoró por su elegancia y velocidad en los Juegos de Roma. Ganando tres oros, y propiciando el primer desfile de blancos y negros unidos de su tierra en su honor. Pero, a los 22 años, lejos todavía de su madurez deportiva, lo dejó todo porque su vida se tambaleaba. Su marido Eldridge no soportaba ser el segundo. Dos separaciones, otra relación por medio, cuatro hijos... Terminó mendigando entre los suburbios de Los Ángeles. En Roma, hipnotizados por su recuerdo, le ofrecieron una segunda oportunidad. Rehizo su vida hasta que un tumor cerebral cerró sus ojos.

Publicado en La Región (09-04-2007)

jueves, 27 de diciembre de 2007

LAS GAFAS DE ROY ORBISON

No soy un fan de Roy Orbison, pero es el autor de dos canciones sensacionales, que hoy tengo el gusto de presentaros. You got it es la primera, California blue, la segunda. Muchos extrañarán la clásica Pretty woman, pero a mí, a fuerza de oirla en todas partes me resulta ya cargante. La verdad es que el estilo de Orbison (1936-1988) es bastante monocorde. Canciones melancólicas de amores perdidos, con su peculiarísima entonación y puesta en escena. Al contrario de lo que mucha gente pudiese pensar, Orbison no era ciego, si bien guardaba varias cruces en su mirada: astigmatismo, presbicia, estrabismo, hipermetropía... Un día se olvidó sus gafas especiales antes de subir al escenario y cogió las de sol, que al menos estaban graduadas. Se gustó y, desde entonces, no cantó de otra forma. Nunca lo vimos de otra forma.

La vida fue dura con Orbison. Su primera mujer falleció en accidente de moto, allá por 1966. Dos años después, su rancho de Tennesse sufrió un devastador incendio, un infierno que engulló entre sus fauces a dos de su tres hijos, uno de seis y otro de 10 años. Orbison estaba de gira por Inglaterra mientras los niños permanecían al cuidado de los abuelos. Tres pérdidas durísimas que intentó sobrellevar casándose de nuevo con Bárbara y prestando mayor atención a la superviviente, Wesley. Tragedias que marcan a cualquier persona para el resto de su vida. En muchas ocasiones se atisba en Orbison esa desazón similar a la del humorista Eugenio. Las gafas no pueden tapar las heridas del alma. El único consuelo fue llorar cantando.

300 Y MUCHOS MÁS (III)




Sólo había dos opciones para los griegos en las Termópilas. Retirarse y hacerse fuertes hacia el sur o plantar cara a un enemigo imbatible, minimizada su mejor baza defensiva, la estrechez del paso de las Termópilas. El ejército de Jerjes atacaría ahora por dos flancos directos y desde las alturas, guiados por el traidor Efialtes.

Leónidas y sus espartanos no conocen los términos "retirada", y mucho menos "rendición". "Esta noche cenaremos en el Hades", había anunciado a su guardia personal, decidida a acompañarle hasta el final. Algo menos de los 300 que comenzaron la batalla, evidentemente, dado el fragor de una encarnizada lucha. (Pero he aquí que el director de esta a veces infumable película se olvida de otros bravísimos griegos que decidieron sacrificar hasta la última gota de su sangre, hasta la última gota de su sudor, contra los invasores persas). No estaban solos, 400 tebanos y 700 tespianos, dirigidos por Demófilo, decidieron también quedarse en las Termópilas.


Poco se podía oponer ante el formidable ejército de Jerjes, ahora con ventaja sobre el medio. Pero, ¿cómo fue el último enfrentamiento? (En 300, el director dispone a los espartanos formando una tortuga con sus escudos donde, por cierto, a lo sumo caben dos docenas de soldados. Jerjes se presenta disfrazado de drag queen y con voz de Bibí Andersen, una vez más, y le ofrece una elección: aliarse y convertirse en el general de una Grecia ocupada o la muerte. Leónidas se negará otra vez y -en otra licencia imperdonable de Snyder- casi sorprende al bárbaro, cuando uno de sus espartanos sale de la formación y le arroja una lanza, que le arrancará unos pendientes, clavándose a escasos centímetros de sus cabeza. Jugada ensayada. Je, je, je -por no llorar después de esta lamentable escenita-. Falta lo mejor. Los persas se avalanzan sobre los griegos. Fatigados, en inferioridad númerica, van cayendo uno a uno, masacrados por las flechas. ¿Quién será el último en caer? Claro, un Leónidas con tiempo suficiente para pronunciar sus últimas palabras. Un cursi discursito llamando a su mujer. Uno de esos parches típicamente estadounidenses que sólo animan a sacar a puntapiés de la sala al director. Una de esos detalles políticamente correctos que quedan absolutamente desfasados en la época donde nos encontramos).

Vamos a ver, señor Snyder. Si hubiese leído las fuentes de la época (sean fiables o no, dada la lejanía del hecho) encontraría un final más bello, más fuerte, más dramático, más ajustado al espíritu de lealtad y valentía que pretendía atribuir a los espartanos. Leemos que todos los griegos se defienden bravamente contra un enemigo superior, con Leónidas en primera línea. Que una flecha hiere mortalmente al rey espartano. Que su guardia personal lo recoge, lo conduce hasta una pequeña elevación del terreno y allí forman un círculo a su alrededor, protegiéndole mientras van cayendo uno a uno. Hasta el último soldado. ¡Dios mío! Señor Snyder. ¿No es éste un final mil veces mejor al suyo? Sus defensores aludirán a la eterna libertad del creador para con su obra, pero esa libertad se gana con el talento, no con la mediocridad exhibida en muchos momentos de la película.



Aquí terminó la hazaña griega en las Termópilas. El ejército de Jerjes aplastó a los 1.400 que osaron enfrentarse y se encaminó hacia Atenas, la polis más representativa de la civilización griega. En septiembre del mismo año, los persas la saquean y queman, obligando a una evacuación previa que dejó a la capital desierta. Los griegos estaban a un paso de la desaparición o la subyugación. Pero poseían a buenos militares. Uno de ellos, Temístocles, se aprovechó de la traición de Efialtes y condujo a Jerjes, mediante una táctica similar, hacia Salamina. Allí se produjo otra épica batalla naval -aproximadamente el 23 de septiembre del 480 a.C.- donde los griegos, muy buenos marineros, aplastaron a la impresionante flota persa. Entre otras cosas, porque sus trirremes se manejaban mejor y a mayor velocidad que las enormes embarcaciones enemigas. Faltaba el golpe final en tierra firme. Éste tuvo logar en Platea -23 de agosto del 479 a.C.- donde las fuerzas defensoras reunieron un gran ejército, esta vez sí respaldado por los espartanos. Jerjes aceptó la derrota y se retiró. Los griegos celebraron la victoria y prosiguieron, años después, con sus guerras particulares (la naturaleza humana es la historia de la sangre). Esparta cayó en decadencia a partir del 360 a.C. No así su espíritu, motivo de inspiración para muchos ejércitos desde entonces.


La película 300 ha suscitado muchas críticas. Algunas comprensibles dada su forma de tratar a los persas, comenzando por Jerjes, o por su idílica descripción de la sociedad espartana o por su imaginativa distorsión de los hechos. Se ha dicho o escrito también que establece un símil con la situación de la Europa actual, forjada en las culturas griega, romana y judeo-cristiana, amenazada por la invasión emigratoria de los descendientes de los persas, muy diferente al crisol de culturas que reunía, cada una con sus credos particulares. La presente es un ejército agrupado en torno al Islam, que no destaca en su mayoría por la adaptación a una nueva sociedad, cuyos modos de vida son incompatibles en el mundo occidental. No se si el pensamiento de Snyder alcanzará a tanto, a plantear una de las grandes incógnitas y problemas del futuro. Tampoco sería factible tomar la decisión de Leónidas y los griegos, dado que la forma de luchar ha cambiado con el paso de los siglos. Ahora prolifera el envío de fanáticos suicidas, convencidos de que su sacrificio en la búsqueda del mayor número posible de víctimas les conducirá a un paraíso donde les esperan bellas vírgenes y ríos de leche y miel. Táctica que ni griegos ni persas emplearon hace 2.500 años.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

FELIZ AÑO 2008


Queridos amigos, una inoportuna gripe me mantuvo la pasada semana al otro lado de la delgada línea roja que separa la coherencia de la locura. Pero no existen obstáculos suficientemente altos en nuestro imparable ascenso de la montaña. Aquí estamos. Vivos y más fuertes que nunca.
Aprovecho estos días para desearos un feliz y próspero año 2008 en este gigantesco psiquiátrico llamado planeta Tierra. Tenemos por delante muchos momentos épicos para disfrutar en las arenas y los circos del siglo XXI. Sumad a mis deseos los de Rafa Nadal, un león que regresará con muchas ganas, después de un período de merecido descanso en su refugio de Manacor.
Gloria a los héroes que vendrán.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

PISTOL MARAVICH, A SU MANERA (I)




"¡Dios mío, este chico juega como nosotros!", dijo un entrenador universitario negro tras ver a Pete Press Maravich unido a una pelota, "Pistol" Pete, para los creyentes en la inmaculada concepción de su juego. Antes de Steve Nash. Antes de Jayson Williams. Antes de Magic Johnson, existió un jugador fuera de lo común, un hombre casado con una pelota de baloncesto, un creador de poesía en movimiento, a quien le fue imposible recitar en compañía de otros, algo fundamental en este deporte para quien pretenda alcanzar la gloria.


Pete Maravich nació el 22 de junio de 1947 en Aliquippa (Estado de Pennsylvania). Hijo de un antiguo jugador de las ligas prehistóricas a la NBA y después entrenador, llamado Press Maravich, el baloncesto no despertó en él una especial pasión a pesar de disponer de una canasta en su casa. Le gustaba el béisbol, hasta que un bolazo accidental en la cara le apartó del deporte nacional estadounidense. Entonces cogió una pelota de basket y surgió el flechazo.


Dicen que el ambiente familiar es absolutamente determinante en el comportamiento posterior de un niño, una esponja en su proceso de crecimiento. Es probable. El padre de Pete era un fumador y bebedor de café compulsivo; su madre, de caracter depresivo y con tendencia a caer en el alcohol. Esa suma de factores obsesivos, más la aportación personal del propio chiquillo pudieron forjar su relación dependiente con la pelota. Una perseverancia encomiable, quizá llevada al fanatismo. Pete renunció a lo habitual en una persona que comienza a descubrir el mundo que le rodea: los amigos, las chicas, la curiosidad natural... Su mundo era una cancha de baloncesto. Pero no le interesaban los fundamentos para aplicarlos de forma eficaz y práctica en el camino hacia el aro. Desde el comienzo los asimiló como una formación elemental. Un primer paso que después él desarrollaría a su manera, en su búsqueda personal del Arte.


Pete botaba de día y dormía sobre una pelota por la noche. "¿Cuántas horas se entrenaba usted cuando era un niño?", le preguntaron a pie de cancha, ya como profesional. "Alrededor de ocho horas diarias", contestó. Botaba en el cine, botaba ¡en la bicicleta! Aprendía mediante juegos preparados por su padre y después les daba su sello personal: botar con los ojos vendados, jugar a oscuras, hacer girar un balón sobre la punta de un dedo durante casi una hora -a veces hasta hacerlo sangrar- meter canastas con la cabeza... El cuero se convirtió en la prolongación natural de sus manos, y en su mejor amigo. Nadie estuvo más cerca de él desde su niñez. Autodidacta genial pero, como tantos otros, demasiado solo en su trayectoria.Por esto tuvo tantos problemas para sentirse realizado en una pista de baloncesto. Por ello nunca tuvo un compañero de vestuario a quien poder considerar siquiera un amigo. Por eso quizá la gloria le fue esquiva y le abandonó siempre que estuvo a punto de alcanzarla.

A la segunda oportunidad, y con muchas dudas, fue admitido en el equipo del Instituto Daniels High School. Pero sólo chupaba banquillo y, cuando salía a la pista, sus compañeros le ignoraban, a buen seguro porque tiraba todo lo que llegaba a sus manos. Totalmente frustrado, llegaba llorando a casa. En una ocasión se escapó por una ventana y pasó la noche durmiendo en un descampado cercano, acompañado por su mejor amigo, el balón. Su padre intentaba inculcarle el espíritu de equipo. Misión perdida. Era como pretender mantener a una gacela al ritmo de varias jirafas. Cada desilusión se convertía en horas y horas de práctica. Reforzando su confianza tanto como su independencia.

El talento y el trabajo son incontenibles. En la final estatal asumió el liderazgo, pese a estar lesionado, y marcó 45 puntos, dando un recital de canastas y pases imposibles. Antes, un periodista que le había visto ganar un encuentro lanzando un balón imposible desde las caderas le comparó a un pistolero desenfundando su arma. Entonces nació "Pistol" y murió Pete. Ya nadie pudo discutir, al menos, su calidad.

"Pistol" siguió las recomendaciones paternas, jugando sucesivamente en otros institutos, Needham-Broughton y Edwards Military Academy, donde fue asentando su inimitable sello. Poseía un dominio nunca visto y en contínua progresión, una puntería extraordinaria y una visión de juego ilimitada, que adornaba con pases espectaculares. ¿El problema? Regalaba canastas pero no sabía involucrar al resto, mostrar la generosidad de esos líderes que siempre podrán confiar después en sus escuderos. Los que exprimen lo mejor de sus lugartenientes. Podía tirar tres cuartas partes de los lanzamientos de su equipo, mientras los demás miraban. Arma de doble filo. Las metía, pero enviciaba a quienes le rodeaban. Pasádsela a "Pistol", que ya resolverá él.

En 1966 ingresa en la Universidad de Louisiana State, una vez que su padre Press es designado primer entrenador. Nadie para él para obtener libertad creativa, pese a la infinidad de broncas sufridas por saltarse el guión, un guión escrito para cinco jugadores de carne y hueso. Allí convierte al olvidado proyecto de baloncesto universitario en un espectáculo que nadie querrá perderse durante cuatro cursos. Su aparición en la NCAA es un choque cultural que despierta nuevas sensaciones en el público. Nadie había visto por allí a un muchacho con semejante puntería -¡44 puntos de promedio en sus cuatro años!- con semejante repertorio de pases, con semejante fervor por el juego. No habían visto a nadie que perdiese un partido por fallar un tiro libre decisivo y se marchase, desconsolado, al hotel del equipo por su cuenta. A tres kilómetros del pabellón. (Otra anécdota muy descriptiva. A diferencia de los grandes mitos que, después de un fallo, obtienen el abrazo y el respaldo de sus compañeros, Pistol vivía sus hazañas y fracasos como un guerrero solitario). No habían visto a nadie por Louisiana capaz de meter tres canastas increíbles y decisivas -la que facilitó la prórroga y las dos últimas de un partido- después de fallar sus 19 tiros anteriores. Estaba muy claro. Este chico era especial.

Su fama creció de forma descomunal, no así su experiencia victoriosa. Louisiana nunca ganó un título NCAA. Disputó en una ocasión la final del NIT (National Invitacional Tournament) tradicional competición de consuelo para aquellos que no entraban en la fase final de la primera liga universitaria. Una final perdida contra Marquette, entre otras cosas porque la noche anterior Pistol y la mayor parte de su equipo se excedieron con la cerveza en una habitación del hotel. Una terapia de grupo cuya consecuencia fue una colosal resaca general, sin menospreciar al buen conjunto de Marquette.

Pistol gustaba al gran público por su descaro, pero no a la inmensa mayoría de entrenadores por sus salidas de guión y frecuentes improvisaciones descabelladas. Muestra palpable de ello fue su ausencia en la selección estadounidense que participó en los Juegos Olímpicos de México 1968. El entrenador, Henry Iba, fue inflexible en sus requisitos: no a los futuros profesionales, no a los divos, no a los problemáticos. Se quedaron fuera, algunos por propia voluntad e influenciados por el "black power", Lew Alcindor, Elvin Hayes, Lucius Allen y el propio Pistol. (Añádanlos a los seleccionados Jo Jo White y Spencer Haywood. ¡Madre mía! Estados Unidos ganó con facilidad el oro, pero ¡qué maravilloso sueño nos perdimos!). Pistol terminó así una fastuosa trayectoria individual universitaria, promediando 44 puntos por partido. Los profesionales le esperaban con los brazos abiertos.

(Por fortuna, han llegado hasta nosotros imágenes de Pistol Pete Maravich gracias al cuidado de la NBA en el recuerdo de sus leyendas y al mimo de todos aquellos que conservaron las viejas grabaciones desde su etapa en el Instituto. Disfruten con el extraordinario legado de este genio. Si ustedes han visto algún partido de los años 60 comprenderán que el estilo de Pistol fue una auténtica revolución. Muchas las vemos hoy en día en cualquier resumen de la NBA. La diferencia es que se realizaron hace nada menos que 30 años).

Próximo capítulo: Genio incomprendido e incomprensible en la NBA

lunes, 17 de diciembre de 2007

JOAN GARRIGA, VIVIENDO DEPRISA


En 1988 los aficionados al motociclismo español se dividían entre dos aspirantes al título mundial de 250 centímetros cúbicos. El inteligente y muy comedido Sito Pons, y el volcánico Joan Garriga (Barcelona, 1963) siempre el último en frenar, capaz de entrar en meta haciendo cortes de manga a un rival. Ese carisma y esos cojones que siempre nos gustan a los españoles. Ganó Pons. Perdió Garriga, y no lo asimiló. Tampoco el comienzo de su decadencia, la evaporación de los amigos que antes le daban palmaditas en la espalda. "No se vivir sin la velocidad", confesaba, mientras caía en el consuelo de la cocaína. Probó en los coches, sin éxito. Se apartó de su mujer e hija. Se arruinó y comenzó a pilotar por el lado salvaje de la vida. En 1998 sufrió la primera caída de la moto, siendo detenido cual traficante, en posesión de 25 gramos de coca, cinco armas, diversas joyas y mucho dinero. Su aspecto durante el juicio, demacrado, pidiendo ayuda para salir del pozo, ya no era el de aquel diablo indomable sobre dos ruedas.

Publicado en La Región (04-06-2007)

sábado, 15 de diciembre de 2007

BARDEM, EL ORADOR (por Vellido Dolfos)







*Querido Javito. Has llegado al Nuevo Festival de cine Latinoamericano de Cuba como un John Ford ibérico, o un Stanley Kubrick de Vallecas. Y resulta que has declarado en el famoso "Granma" periódico oficial castrista que hay que "juzgar a Bush, Blair y Aznar por crímenes de guerra". Vaya, vaya. ¡Qué declaraciones tan valientes y comprometidas!


*A ver, querido Javito. Resulta que te encuentras en la finca privada de uno de los dictadores más longevos de la historia. Resulta que, mientras tú disfrutas de los lujos caribeños, existen más de dos millones de cubanos exiliados por todo el mundo.






*Resulta que estuviste nominado a un Óscar por la - por cierto pésima- interpretación de un famoso poeta cubano llamado Reinaldo Arenas. Un homosexual encarcelado en la famosa Isla de la Juventud, destinada desde el triunfo revolucionario a corregir las inclinaciones íntimas de los cubanos. ¡Qué curioso, Javito! El Reinaldo que tú interpretaste huyó como pudo hacia el malvado Imperio capitalista yankee, renegando de la felicidad socialista. Seguro que a tí te haría más ilusión encarnar al bravo Comandante Ché Guevara en lugar de a un ñoño escritor. Está claro que el papel no te caló muy hondo y que reincides en tu estupidez crónica.


*Resulta que no tienes el valor de siquiera dudar sobre Fidel Castro simplemente porque, al igual que muchos tontos útiles de la izquierda, admiráis a los dictadores que enarbolan las banderas del populismo. Hoy Fidel, mañana Chávez. Si cambias de opinión, te advierto, ten cuidado con la noche cubana. El servicio secreto de Castro es de los mejores del mundo. Te meten una agente camuflada en tu cama -o uno o varias o varios- graban todas tus pasiones y después te amenazan con publicarlas si pronuncias una sola crítica al régimen. Es el método habitual con famosos o famosillos que aterrizan en La Habana.



*Resulta que vas de progre, de libertario por la vida, y bajas la cerviz como otro borrego más en un país donde sólo existen medios de comunicación oficiales, donde la Internet está restringida, donde tienes un espía del gobierno entre tus vecinos (los famosos CDR), donde existen playas para turistas y playas para cubanos, donde puedes ser condenado a muerte por contrarrevolucionario, donde el Estado se queda con el 80% de tu sueldo (¿te gustaría que Fidel se llevase la cuota revolucionaria proporcional de tus contratos?), donde la gente prefiere tirarse al mar y enfrentarse a los tiburones para llegar a Estados Unidos que disfrutar de un idílico comunismo, donde su extraordinaria medicina obliga al servicio secreto a recurrir a especialistas españoles para curar al Comandante, donde su inmejorable educación convierte a los pequeños Pioneros en chivatos al servicio del Gran Hermano... En resumen, que eres un pollino, Javito Bardem. Un pollino sin remedio.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

VANDALIA CEIBE (III): El ciudadano impecable

"Es calamidad de estos tiempos que los locos guíen a los ciegos".
W.Shakespeare. El Rey Lear

"Sepan que olvidar lo malo, también es tener memoria".
Martin Fierro

"Hay algo así como una tendencia a la autoflagelación en los intelectuales. Les encanta darle la razón a quienes les están quitando la libertad".
Milán Kundera



Los nuevos héroes, escribe Enzesberger, ya no se muestran a las multitudes sobre bases relinchantes. El caballo sobre el que se levantaba Franco en Ferrol, se levanta el Cid en Burgos o Napoleón en cualquier ciudad francesa, son especies en extinción que en muchos lugares han desaparecido del paisaje urbano como las estatuas colosales de Mao, Stalin, Lenin o Enver Hoscha. Solo Corea del Norte mantiene esas moles congeladas que al primer cambio libertario serán derribadas por las masas anóxicas en busca de aire fresco. El nuevo héroe tiene otro perfil y otra tarea: el desmantelamiento, tarea compleja ya que cualquier cretino puede lanzar una bomba pero resulta mil veces mas dificil desmantelarla. El Adolfo Suarez de la transición, el Gorbachov de la Perestroika, el Jaruzelsky polaco, son ejemplos de estos nuevos héroes que desmantelaron los sistemas que los crearon y lo hicieron además sabiendo que serían rechazados por los suyos como traidores y por los beneficiados del desmantelamiento, por su origen democráticamente impuro. Estos últimos críticos pertenecen a la amplia categoría de los ciudadanos impecables.

El desmantelamiento político comunista parece haber terminado en Occidente. Otra cuestión es desmantelar los fundamentalismos, los regimenes corruptos, los modos de consumo suicidas: ¿Que hacer con Argentina, su peronismo y su evitismo, con el Zaire, Ruanda o Liberia?. ¿Como hacer respirable Arabia Saudita?. ¿Quien detendrá el calentamiento global - esto si que es globalización perversa- obligando a sus votantes a frenar su despilfarro suicida?. ¿Como desmantelar en fin la lengua de corcho que repite clichés y niega las evidencias de la catástrofe del socialismo real y sus múltiples genocidios?. ¿ Interevención…? ¿No injerencia aunque exista un genocidio en marcha?.



Un nuevo ciudadano ocupa hoy la escena política: Rafel del Aguila[1] lo llama el ciudadano impecable .Sus orígenes parecen ser mas antiguos. En 1919 en La política como vocación, Max Weber diferenció dos tipos de moral: la de la conciencia y la de la responsabilidad. La moral de conciencia solo se preocupa por la pureza de sus nobles intenciones, se rige de acuerdo con sus convicciones sin preocuparse de cuales puedan ser las consecuencias de su actitud aunque el resultado sea el contrario del que se pretende. Es como la fábula del mono impecable que en ocasión de una inundación vio desde el árbol al que se había subido como un pez luchaba desesperadamente contra la corriente. Empujado por su moral de conciencia lo rescató del agua con un gesto impecable con las consecuencias que se pueden imaginar. Es el “impecable” Bertrand Russell el que declara en 1937: "La Gran Bretaña debiera desarmarse y si los soldados de Hitler nos invadieran, debieramos acogerlos amistosamente como si fueran turistas; así perderían su rigidez y podrían encontrar seductor nuestro estilo de vida”. Menos mal que había en ese mismo tiempo alguien llamado Winston Churchill que no era precisamente un ciudadano impecable[2].

Esta moral de la conciencia, escribe Max Weber, es buena para santos, mártires, profetas y contemplativos pero el hombre que entra en el juego político tiene que regirse por la moral de la responsabilidad que tiene en cuenta, sobre cualquier otra cosa, las consecuencias previsibles de sus acciones.

El relativismo cultural, pariente de esta moral de conciencia, dice Sebreli que comenta estos párrafos de Max Weber, acepta la moral de la conciencia en nombre del respeto incondicional por la existencia del otro pero da validez a sociedades que no merecen respeto porque confunde el ser, con el deber ser. El relativismo tiene éxito porque exime a los miembros de culturas rivales que están obligados a vivir en comunidades contiguas de cuestionar peligrosamente las afirmaciones ajenas. Es posible, escribe Fernandez Armesto, que la verdad esté ahí fuera esperando ser descubierta pero: ¿No sería mejor dejarla sin reclamar?...en la aldea global necesitamos virtudes de buena vecindad… nuestra prioridad es evitar el conflicto…la verdad amenaza la paz…(el relativismo) condena a los defensores de la verdad al status de un residuo sectario[3] .

Peligrosa situación esta, que nos lleva a respetar creencias y hábitos no respetables. No era precisamente un relativista el el coronel inglés colonial que le dijo al brahamán que defendía el sati, el derecho de quemar viva a la mujer en la pira funeraria de su marido siguiendo la costumbre tradicional hindú: "Mi nación tiene también una costumbre. Cuando los hombres queman a sus mujeres vivas los colgamos. Actuamos de acuerdo con nuestras costumbres nacionales". Allam Bloom, un profesor de Universidad americano etiquetado en un nuevo ejercicio de pereza intelectual,de casi fascista por sus colegas progresistas de los campus americanos, acotumbraba a plantear a sus alumnos justamente este problema del sati: ¿Qué haría usted si una mujer hindú es obligada etc etc.?. La respuesta de sus alumnos era para Blomm fácil de adivinar. Después de un silencio perplejo, el relativista alumno decía : “En primer lugar los ingleses no tenían nada que hacer en la India…”. No había segundo lugar y la pregunta valía sin la presencia colonial inglesa como sigue valiendo hoy una pregunta semejante sobre la ablación del clítoris o el burka.

De modo sorprendente pese a la similitud de sus ideas Del Aguila apenas menciona a Max Weber en su teoría del ciudadano impecable en sus dos variantes: el profeta impecable y el sacerdote (o intelectual) impecable, este último, propio de las sociedades democráticas de occidente. El intelectual impecable escribe del Águila, supone que los conflictos políticos son en cierto modo aparentes y siempre pueden solucionarse de manera adecuada encontrando la solución, (la receta), racionalmente correcta: un poco más de diálogo, un poco más de razón, un poco más de derecho bastan para resolverlo todo (el terrorismo vasco o la crisis serbia). Si estas sencillas cosas no se hacen se debe sin duda a la mala voluntad del poder establecido...porque los conflictos políticos se producen por culpa de los poderosos y en realidad los que se oponen al poder, (poco importa cuáles sean sus medios o sus fines), desafían a la autoridad y entran de lleno en lo que es legítimo y justo...la razón...está del lado de los que se oponen al poder.






Así, estos impecables exigen constantemente soluciones perfectas a los dilemas mas extremos: no a la guerra de Kosovo y no al exterminio de kosovares; no a la intervención en Bosnia y si a la intervención en Bosnia; paz sin ejércitos; solidaridad sin sacrificios; aumento de los gastos sociales y reducción de impuestos (Del Águila) y todo ello acompañado generalmente de una ignorancia casi total de los problemas en cuestión. El enfervorizado defensor de los palestinos y enemigo mortal de Israel es incapaz de relatar siquiera aproximadamente los avatares del territorio de Palestina en los últimos dos mil años,desconoce la declaración Balfour, el informe Peel, el Sykes-Picot, el papel del Muftí de Jerusalem, pronazi que aparece sonriente en sus fotografías con Hitler apoyando la “solución final”, la sucesión de hechos en ese territorio, la creación de Transjordania en la que se implanta de manera artificial al rey Abdullah, de una dinastía, la Hachemita de Arabia Saudí que había sido derrotada en las guerras tribales saudíes para gobernar una población formada en un 90 % de palestinos a los que Hussain, padre del rey Hussein no tuvo reparo en masacrar matando a mas de 15.000 en un Septiembre Negro. Tambén ignoran que en el ataque que cinco naciones árabes lanzan sobre Israel el día de la proclamación de su independencia siguiendo el mandato de la ONU, Israel apenas contaba con tres pequeñas franjas de territorio separadas entre sí y su territorio era en un 80 % desértico. Los 400 o 600.000 refugiados palestinos que abandonan esos territorios siguen viviendo hoy en campamentos provisionales porque sus generosos y ricos vecinos árabes se negaron a integrarlos. Los casi 700.000 judíos nunca mencionados, que fueron obligados a abandonar al mismo tiempo Egipto, Siria, Irak, Libia etc donde vivían hace siglos se integraron en Israel sin dificultades. Es dificil hablar con gentes que ignoran todo incluso la localización geográfica de Israel sin que eso le preocupe lo mas mínimo o repiten sin mencionar el otro lado los antecedentes terrorristas de los dirigentes israelíes, que los hay, o se refieren a los niños “asesinados” por el ejército de Israel mientras los niños israelitas despedazados por un terrorista suicida simplemente han “resultado muertos”. El mismo discurso ignorante y simplificador se repite en no importa que problema: el Prestige, las guerras de Irak, la globalización, la adopción por homosexuales … En todos estos problemas tendremos que padecer la repetición de los rancios clichés del progresismo reaccionario. Son aquellos que durante años no dijeron nada del muro de Berlin, los que ahora se escandalizan del muro israelí, los que permanecieron callados ante la invasión de Afganistan por la Unión Soviética y el genocidio alli cometido, los que no se acuerdan de los masivos asesinatos de Stalin de Lenin, de Mao de Pol Pot, los ahora pacifistas y respetuosos defensores de la no injerencia . No se trata de negar la responsabilidad de Israel, de Bush o de quien sea, (que sin duda la tienen y en alto grado), sino de evitar las inmensas ruedas de molino con las que una izquierda que hace años renunció al pensamiento intenta imponer un pensamiento único que en un giro irónico es justamente lo que suelen criticar en los demás.



Es la hora de lo que Finkielkraut llama los “Grandes Simplificadores”, la hora de situar a los Estados Unidos e Israel en el mal absoluto, Busharon, no dejando espacio para una crítica minimamente informada que es substituída por clichés tan enfaticos como falsos y triviales. Es Chomsky un judío profesor de hebreo, prologando el libro de Faurisson que niega la existencia de los campos de exterminio nazis. ¿ Es este el gran pensador de la izquierda?. ¿Garantiza su talento en lingüística la suficiencia de sus incursiones políticas?. Raymond Aron decía poco antes de su muerte, que lo que había provocado el odio de los Sartre y compañía, era el haber tenido razón antes que ellos, el haber denunciado el Gulag, el satalinismo en momentos en que la izquierda ciega cerraba filas negándose a ver lo evidente. Hoy es Sartre y no Aron o Camus el ensalzado.





Para que seguir. La mayoría de estos impecables intelectuales- que suelen formar parte del Profesariado, es decir, del profesorado que entiende que su tarea es el adoctrinamiento más que la enseñanza. Viven bajo el temor de que alguno de sus viejos compañeros de viaje pueda pensar que ya no es de izquierdas, que ya no comulga diariamente con los clichés del progresismo reaccionario. Ni siquiera tienen en cuenta a compañeros de viaje como el norteamericano palestino recientemente fallecido Edward Said, (por otra parte crítico radical del experto en el Islam Bernard Lewis o de Huntintong), que llamó al Arafat al que cantaron algunos de nuestros artistas en su ultima visita, “nuestro Papa Doc”, un recuerdo haitiano para este gobernante corrupto que evadió millones de euros de la ayuda europea para su pueblo o los utiliza armando a los terroristas palestinos, por parte de alguien al que no se le puede acusar precisamente de antipalestino.

La situación ha llegado a tal punto que David Horowitz mantiene con otros resistentes, una página en Internet ( http://www.frontpagemagazine.com/) en la que se pide al gobierno americano que promulgue una ley que defienda el derecho a la libre expresión de las ideas en los campus norteamericanos, libre expresión de las ideas liberales o simplemente de las “ideas” no izquierdistas se entiende, ya que hoy, y es un caso real, es posible seguir un curso de doctorado sobre ¿Por qué Bush es un criminal de guerra? y no se permite por ser politicamente incorrecto, un curso sobre, ¿Por qué Sadam Hussein es un criminal de guerra?.

Si hay algo irritante cuando se vive rodeado de colegas “impecables” es la imposibilidad de discutir sobre no importa que mas allá de los habituales clichés progresistas. Es insoportable el antiamericanismo sin fisuras de la izquierda, que por otra parte no vacila en frecuentar los USA y enviar a sus hijos a estudiar allí, el antisemitismo no menos inconsecuente, (en Israel podrían vivir incluso fundar un partido pro-arabe, en Palestina no durarían un mes), su castrismo impresentable (no su cubanismo que les exigiría defender para ese pueblo las mismas libertades que ellos disfrutan) y tantas otras militancias no menos rancias o al menos simplificadoras.
Hay tragedia, escribió Pascal Bruckner refiriendose al conflicto árabe-palestino, cuando ambas partes tienen igualmente razón, pero eso es algo muy diferente a ser propalestino o ser projudío. Paciencia… y a no callarse aunque los “amigos” digan que “quien nos vió y quien nos ve”.

PD: Ultimamente he decidido cobrarle a mis amigos progresistas el trabajo de “sparring”. Ofrezco un amplio catalogo de ideas liberales durante la comida a las que ellos pueden atacar grupalmente con los habituales clichés fortaleciendo así sus ideas izquierdistas y su sentimiento de impecabilidad. Las tarifas son variables: liberal moderado (pagan la comida); conservador agallardonado (comida y Campillo Gran Reserva); antiguo izquierdista hoy escéptico (comida y Petrus).Si se incluyen notas históricas, casi siempre obligadas dada la ignorancia del auditorio, se exige marisco en el menú.

El camarada converso


[1] .Rafael del Aguila.
[2] International Herald Tribune del 2 de abril de 1987 en la sección “50 years ago”.
[3] F.Fernandez Armesto. Historia de la Verdad. Herder.1997.

lunes, 10 de diciembre de 2007

SONNY LISTON Y LAS MALAS COMPAÑÍAS


Charles Liston (1932-1971) conocido como Sonny desde que su primer e incauto rival lo menospreciase en público, es el típico ejemplo de boxeador maldito: salió de la nada, tocó el cielo y descendió al fango. Liston fue uno de los 25 hijos de un irresponsable campesino del profundo sur estadounidense. Delincuente, matón al servicio de la mafia, fue arrestado 19 veces antes de ser encarcelado en Missouri. Allí, el padre Alois Stevens encauzó su rabia hacia el boxeo. En unos años se convirtió en campeón del mundo, se casó e incluso se codeó con el presidente Johnson. La derrota, en lamentable estado de forma, contra Muhammad Alí -entonces Clay- en el año 1965 precipitó su caída al infierno. La juergas y escándalos -se le descubrieron dos hijas secretas- su indolencia, terminaron en un apartamento de Las Vegas, donde falleció por una sobredosis de heroína. Se dijo que la mafia (controlaba el 70% de sus ingresos), apostadores rencorosos o "amigos" de los bajos fondos había simulado un suicidio. Siempre se supo rodear bien.

Publicado en La Región (20-11-2006)

domingo, 9 de diciembre de 2007

THE PASADENAS

Entre finales de la década de los 80 y comienzos de los 90 irrumpió con fuerza un grupo de origen británico llamado The Pasadenas. Cinco negros -Andrew Banfield, Mike y David Milliner, Aaron Brown y Hamish Seelochan- aparentemente surgidos de un suburbio de New Orleans, con un estilo y elegancia muy alejado del ya emergente e insultante rap. The Pasadenas bebían de la música negra de los años 50, 60 y 70, pero mezclaban ese toque clásico con gotitas de sonido Motown, funky, rhytm & blues, pop y su toque coreográfico personal. Su primer éxito fue Tribute (Right on), allá por el año 1988. A éste le siguieron otras fantásticas canciones, dentro de un Lp llamado To whom it may concern, en cuya portada aparecían los cinco integrantes entrelazados. Un disco que sobrepasó el millón de copias. De esos que veías en la casa de todos tus amigos.


Misteriosamente, el grupo desapareció a partir del año 1993, después de dos trabajos titulados Elevate (1991) y Yours Sincerely (1992) En mi opinión algo inexplicable, dado el éxito que obtuvieron. Según circula por Internet, se dedicaron a actuar por Inglaterra y poco más. En todo caso, hoy os he seleccionado tres temas para comenzar con fuerza la semana. El primero, Riding on a train, es sin duda el más conocido, llegó a ser cabecera del mítico programa de TVE de la NBA, Cerca de las estrellas. El segundo, Enchanted Lady, es una canción para sorprender durante una cena muy, muy romántica. Para terminar la sesión, el primer éxito antes nombrado, Tribute, pleno de fuerza y ritmo. Por favor, que vuelvan los inolvidables Pasadenas. No al rap garrulo y al reggaeton hortera.

PASARELA PASEO


Orenseville era una ciudad donde la magia se repartía entre sus muchas y diversas calles. Sin duda, la avenida más señorial y de mayor lustre no era otra que la Pasarela Paseo, en pleno down town de la cosmopolita capital. Testigo pétreo de innumerables conversaciones, discusiones, regresos frustrados y bucólicos paseos bajo la protección de un paraguas.


La Pasarela Paseo era el lugar de encuentro entre todos los habitantes de Orenseville. En ella figuraban algunas de las tiendas de ropa y perfumerías más prestigiosas, confirmando la misteriosa paradoja de superar casi en número a los propios habitantes de la ciudad. (Reputados científicos investigaban la milagrosa supervivencia de tantos negocios, porque los humildes habitantes de Orenseville tenían por costumbre entrar en estos recintos para mirar, pasar la tarde y regatear todos los euros posibles durante las apasionantes rebajas). Así era.


Atravesar la Pasarela Paseo de uno a otro extremo, algo habitual dada la condición de arteria principal de la urbe, suponía aceptar un ritual muy arraigado en el subconsciente del ciudadano. Sólo los más osados, los locos o las multitudinarias pandillas de adolescentes imberbes, rebosantes de testosteronas y feromonas, se atrevían a caminar por el medio de la rúe. La gente de sentido común lo hacía por uno u otro lado. El lado derecho para ir, el lado izquierdo para volver. Así era desde tiempos inmemoriales.


En cuanto uno posaba sus pies en la Pasarela Paseo, debía de prestar la máxima atención a todo cuanto le rodeaba. Era absolutamente imperdonable ignorar, por despiste o en plenas facultades mentales, a un conocido. El saludo era lo mínimo, cuando no la parada para mantener una de esas conversaciones de besugos que causaban pasión entre los lugareños. "¿Qué tal, como estás?". "Muy bien, ¿y tú?". "Muy bien, ¿y qué haces?". "Pues nada, por aquí ¿y tú?". "Pues vamos tirando. Voy a trabajar y eso". "Bueno, pues no trabajes mucho". "Venga, un saludo para toda la familia". "Venga, malegro de verte". "Adiós". "Chao". Así era. Los habitantes de Orenseville podían conversar durante minutos y minutos sin decir absolutamente nada. Lo contrario se entendía como una falta de educación o un exceso de soberbia por parte de la parte contratante.

Especialmente llamativa era la parada obligada ante doña Eufrasita y sus primas, las solteronas Luz Divina y Anunciación. Entre las tres realizaban un tercer grado al infeliz incapaz de cambiar de acera en el momento oportuno, o de acelerar el paso girando el pescuezo unos noventa grados latitud norte para eludir con elegancia tamaño compromiso. Muchos sentía el irrefrenable impulso de estrangular a las tres venerables ancianitas, para quienes el tiempo nunca pasaba lo suficientemente rápido.

Pero, al margen de las costumbres mundanas, la denominación de Pasarela Paseo respondía al numeroso afán de muchas bellas señoritas, nacidas entre la más alta alcurnia de la señorial ciudad y educadas en colegios de pago, de desfilar por la tranquila avenida con las últimas tendencias de moda y complementos, siempre con las bolsas de las más prestigiosas tiendas de ropa en la mano. El paseíllo se realizaba con cierto aire de indiferencia, vano intento de disimular su satisfacción al despertar la atención entre los apuestos galanes provincianos y la envidia de sus congéneres y, por tanto, enemigas naturales. Ellas hacían un crítico análisis visual desde la cabeza a los pies, mientras ellos se quedaban con el tramo comprendido entre las caderas y las escápulas, requiriendo una segunda prueba varios pasos después del encuentro.

En la Pasarela Paseo era habitual encontrarse a multitud de vendedores ambulantes, procedentes de extraños países andinos o la salvaje sabana africana. A los habitantes de Orenseville les parecía muy entrañable ver como esa buena gente se ganaba la vida vendiendo ropa, así como música y películas grabadas con paciencia oriental en oscuros y secretos sótanos. Algunos incluso los protegían cuando la Guardia de Corps municipal irrumpía en la avenida con tácticas al más puro estilo de la "Guerra Relámpago" germana, actuando como mediadores en tal conflicto internacional. Otra cosa sería si al señor Eufrasio (diplomático vocacional y hábil negociador entre las fuerzas del orden y los desheredados) farmacéutico de profesión y propietario de un próspero negocio, una humilde familia rumana instalase a pie de su puerta un coqueto puestecillo con aspirinas y medicamentos diversos a precios de saldo. Entonces no sería descartable que el señor Eufrasio reclamase la intervención inmediata de la Benemérita, además de la ejecución sumaria de tales vagos y maleantes para escarmiento de los de su condición. Así era en Orenseville.

En el cálido y plácido verano, la Pasarela Paseo se poblaba de terrazas vespertinas, donde los más venerables ancianos del lugar solían posar sus castigados huesos para conversar sobre los temas más trascendentales. Curiosamente, no eran las terrazas más prestigiosas de Orenseville, privilegio cedido ante la pujante zona peatonal de Cardenal Quevedo, pero permitía a las capas más pobres disfrutar de lo que antes había sido un lujo reservado a la jet set. Y, además, asistir en un puesto de primera fila a los mejores desfiles de la colección veraniega de Pasarela Paseo. Todo un privilegio.

lunes, 3 de diciembre de 2007

VANDALIA CEIBE (II): La noche, el ruido y la furia


La vida nocturna de hace años, escribe Sebreli[1] para Buenos Aires, giraba en torno a teatros, cines y cafés, tres instituciones que casi han perdido su significado como lugares de encuentro. Entre nosotros habría que añadir el hábito de tomar unos vinos mientras se discutían los asuntos del día o las novedades deportivas o literarias. La gente de la noche, eran actores, artistas, escritores, pintores o estudiantes que en largas sobremesas discutían sobre no importa que.

La nueva bohemia, el nombre ya no es obviamente adecuado, ya no tiene lugares fijos de encuentro, ya no es sedentaria como la antigua sino nómada, adiestrada dice Sebreli, por el zapping y el videoclip se mueve velozmente manteniendo el contacto a través de los telefónos móviles. Ha cambiado sus modos de beber. Al consumo moderado y diario de vino le ha sucedido el consumo masivo y rápido de bebidas de mayor graduación buscando el colocarse o el trasiego de grandes cantidades de cerveza con igual finalidad. El nuevo “templo” que substituía al café, la Discoteca, es para Sebreli no el lugar de la libertad como algunos suponen sino la muestra de todos los malestares de la vida cotidiana: contaminación visual y sonora, discriminacion social, prejuicio racial, machismo, portero y pinchadiscos como filtradores manipuladores a través del vestuario el aspecto fisico o la musica.



Fenómeno más complejo que sus precursores, el guateque, la litrona, la marcha, movida, o la ruta del bakalao el problema del botellón ha surgido de la misma manera. El botellón lo definen Baigorri y Fernandez así: reunión de jóvenes, de entre 16 y 24 años fundamentalmente en espacios abiertos de libre acceso para combinar y beber la bebida que han adquirido previamente en comercios, escuchar música y hablar[2]. Aunque variable según la geografía considerada, el botellón según estos sociólogos, suele inciarse sobre las 11,30-12 horas de jueves, viernes y sábados prolongandose hasta las 2-4 horas de la mañana siendo el sábado el día de mayor afluencia. La mitad de los asistentes son estudiantes, muchos menores de edad, y la actividad principal es la conversación entremezclada con músicas diversas en volumen excesivo. Suelen consumirse combinados fuertes y escasa cerveza. Tambén drogas diversas. Los jóvenes despúes del botellón siguen la ruta de pubs y discotecas hasta el amanecer y algunos continuan en los after hours.

En sus tiempos de alcalde Tierno Galván alentaba a los jóvenes: ¡Y el que no esté colocado que se coloque! . Este curioso personaje al que algún día habrá que colocar en su lugar y no es precisamente el santoral laico, no encendía la mecha pero si la alimentaba. Los jovenes en efecto se “movieron”: de pub en pub y de discoteca en discoteca. Poco a poco la situación se descontrolaba: jóvenes que en las plazas públicas se sentaban sobre el respaldo con los pies en la zona de asiento, bares sin licencia de Pubs que dejaban oir su estruendo hasta mucho mas allá de las horas de cierre, papeleras y contenedores destrozados fin de semana si fin de semana no, y asi entre otras conductas “menores” parecidas, sin que durante años no pasara nada que frenara este desorden, estas “ventanas rotas”. El ocio juvenil amplió su horario. Con la impunidad y complicidad de los responsables públicos los horarios de cierre se desplazaron a las dos, tres, cuatro, cinco, seis de la mañana. La noche de la bohemia antigua era tranquila y apacible. La de hoy se llenó de ruido, desorden violencia y vandalismo. Con todas las señales de alerta encendidas, con una buena proporción de jóvenes de una generación en riesgo de alcoholizarse o de extasiarse, fueron no las autoridades sino los vecinos hartos, los que empezaron a presionar a los ayuntamientos y a organizar fiestas en la puerta de algunos alcaldes, los que consiguieron que al fin, la sensatez comenzara a restablecerse.

Se ha producido un corte generacional. Han desaparecido o disminuido su presencia e influencia lo que Oldemburg[3] llamó the great good place o “terceros lugares”. Hay el hogar,( el primer lugar), y el trabajo, (el segundo lugar) pero hay también en muchos países un tercer lugar : cafés y cafeterías, Pubs (los ingleses, no lo que aquí llamamos con ese nombre), peluquerías, tiendas de la esquina, y espacios similares de acceso libre, no demasiado ostentosos ni caros, (lo que restringiría el acceso a muchas personas), niveladores, (acuden personas de todos los niveles economicos), lugares a los que cualquiera puede ir con la seguridad de que encontrará a alguien conocido sin necesidad de establecer una cita previa. En estos lugares se habla, sobre todo se habla, de no importa que y se conoce a gente nueva. Irlanda no sería lo que es sin sus tabernas y Pubs, Francia o Austria sin sus cafés, España sin su tradición de “ir de vinos” siguiendo rutas acostumbradas. Ya no se ven jóvenes en las rutas del vino. Son gentes de la cuarentena o mas allá, los que hacen hoy el recorrido en medio de discusiones de futbol, política, cine o cotilleo. Los jóvenes han abandonado estos espacios y las bebidas de estos espacios subsituidas por las bebidas de alta graduación, rápido efecto y colocón. Tampoco hablan. Pero dice Oldemburg no toda taberna o bar o café es un tercer lugar. Este tiene sus especiales rasgos que lo definen y lo hacen insustituible.



Resulta curioso observar como el botellón es en cierto modo un intento juvenil, si se quiere áspero y equivocado, de recuperar la conversación de los antiguos terceros lugares. Aquí como en los habitos de beber tradicionalmente opuestos del norte, (bebidas fuertes, en ocasión semanal y buscando el colocarse) y del sur, (bebida diaria, moderada en tasqueo o comida), se “suma” y no se cambia. Los nórdicos introducen al lado de su hábito norteño los del sur y los del sur los del norte. El botellón recupera la conversación para sumergirse después en los pubs y discotecas que lo niegan. El botellon se añade, no substituye al pub o discoteca.

Podría hacerse toda una teoría de la vida cotidiana de hoy recurriendo a los cuatro lugares: hogar, (el primero), trabajo, (el segundo), bares, tabernas etc (el tercero) y lo que Oldemburg llamó (y Mar Augé retomó sin citar), los “no lugares”. Provisionalmente podríamos aventurar que una sociedad en la que los terceros lugares estén desapareciendo substituídos bien por los “no lugares” o porque el primer o segundo lugar asumen las funciones del tercero, es una sociedad que tiene motivos de preocupación con respecto a su futuro próximo.
El camarada converso

[1] J.J.Sebreli. Buenos Aires vida cotidiana y alienación seguido de Buenos Aires ciudad en Crisis. Sudamericana.2003.
[2] Baigorri.A; Fernandez.R. Botellón: un conflicto postmoderno. Icaria.2004.
[3].- Oldemburg.R. The great good place. Marlowe and Company. 1999.

LA CRUCIFIXIÓN DE JOAQUÍN BLUME



Existen atletas marcados por la desgracia, muy a su pesar. El gimnasta español Joaquín Blume (1933-1959) realizaba como nadie la figura del "Cristo" en las anillas, pero su trayectoria deportiva fue una lenta crucifixión. Durante la Guerra Civil escapó a Alemania con su padre, de origen germano. Regresó a su término, estableciéndose su familia en Barcelona y destacando Joaquín muy pronto en el gimnasio de su progenitor. Despuntó en el Campeonato de Europa de 1957, con cinco medallas de oro ante los invencibles del Este. Nunca más volvería a desmostrar su talento y cualidades. España no participó en los Juegos Olímpicos de Melbourne 56, y en el Mundial de Moscú 58, por motivos políticos. Juan Antonio Samaranch lo convenció para que, desesperado, no se nacionalizase alemán, y echase el resto en las Olimpiadas de Roma, a los 26 años. No los cumplió. El 29 de abril de 1959 una avión DC3 de Iberia se estrelló en el pico de Toba, entre Teruel y Cuenca. Viajaban Blume, su mujer y sus compañeros. Ninguno sobrevivió.

Publicado en La Región (08-01-2007)

domingo, 2 de diciembre de 2007

VAN MORRISON, EL LEÓN DE BELFAST


Nada como comenzar el día y la semana con una maravillosa canción de todo un mito, el amigo Van Morrison, el león de Belfast, el genio que dejó los estudios a los 15 años para tocar el saxo con el consentimiento familiar. Brown eyed girl (la chica de los ojos marrones) se llama la primera. Particularmente, este tema me llena de energía. Me parece ideal para levantarse una mañana de verano o para poner en el coche antes de ir a trabajar. A continuación, os dejo otra canción preciosa y tranquila, Days like this (Días como éste) espectacular para escuchar durante un lento atardecer en alguna playa desierta y perdida. No hay días malos cuando escuchas a tipos como Van Morrison.

viernes, 30 de noviembre de 2007

VANDALIA CEIBE (I): Graffitis

"Lo que la escuela enseña en primer lugar es, a permanecer sentado"
Kant



En 1971 un desconocido cubrió algunas paredes de Nueva York con unos dibujos que firmó como TAKI 183. El New York Times descubrió que se trataba de Demetrius, un adolescente de 17 años, al que convirtió en un héroe contracultural con un reportaje a dos columnas en sus páginas dominicales. Fue la señal para que una oleada mimética de graffitis inundara las paredes neoyorkinas. Demetrius tenía un curioso precursor. En los primeros años del siglo XIX, lo cuenta Magris en “El Danubio”, Kyselak un ayudante del registro de la Cámara de la Corte de Viena y fervoroso caminante, poseído por una ambición de eternidad que lo dominaba, llenó los muros rocosos de los viñedos del Danubio con su propia firma que en letras de buen tamaño trazaba con pinturas al óleo. Kyselak, escribe Magris, quizás como Demetrius, estaba obsesionado por confirmar continuamente su propia identidad.

Treinta años después de los garabatos de Demetrius, más de un siglo después de los de Kyselak, la epidemia es mundial .Pocos días después de ser rehabilitada, la oficina de Turismo del Ayuntamiento de Orense en el puente romano estaba cubierta de graffitis que llenaban sus paredes blancas.Repintada semanas mas tarde, vuelve a mostrar en sus paredes la firmas garabatos de varios grafiteros. Poco más allá, el nuevo muro del Pabellón de los Deportes o el luminoso puente del Milenio, apenas resisitieron unos pocos días la embestida de los sprays uniendose así a las otras paredes ya repletas de idénticos garabatos e interjecciones del recinto deportivo, señal identitaria y territorial del paso vandálico de adolescentes tribales. Idéntico destino ha sufrido la milenaria catedral o el hasta hace poco impecable y renovado muro del Parque Infantil asaltado desde hace meses por la llegada del spray, y lo mismo ocurrirá con los tentadores muros de las inhóspitas nuevas plazas de las Mercedes y del antiguo asilo pensadas para el spray y el botellón por urbanistas hostiles al género humano. Apenas quedan en Orense como en Vigo o Pontevedra o en cualquier ciudad gallega o española, algunas fachadas de casas, de persianas,de comercios, de muros, de parques, puentes o edificios públicos que no muestren algun trazo serpeante de pintura. No es dificil comprobar la extensión del fenómeno; basta con intentar encontrar en las calles del centro de cualquiera de nuestras ciudades, algun espacio en las paredes de las casas o los comercios no alcanzado por el spray. Será dificil recorrer más de 10 metros limpios. Recorrer el casco histórico de Pontevedra convoca sentimientos de perplejidad, irritación e incomprensión entre otras emociones menos presentables. El ayuntamiento de Santiago que consiguió detener a unos grafiteros que sobre las paredes de las piedras centenarias de su casco histórico escribían sus consignas, algunas en inglés para turistas no advertidos, afirmaban que se les juzgaba por motivos políticos y se vulneraba su libertad de expresión. ). ¿ Como es posible tanta perversión del pensamiento ?.




No hace mucho me crucé en la calle con un insólito camión que lucía en sus laterales el nombre del Ayuntamiento de Orense y la función a la que al parecer fue destinado: Limpieza de Pintadas. Desconozco si cumple su tarea pero el paseo inferior que acompaña al Miño por su orilla izquierda no dispone ya de ningún espacio para acoger la mezcla de letras gigantes de comics que algunos consideran arte. Tal vez sea asi y no faltan defensores entusiastas que consideran esta actividad una forma de arte o de expresión juvenil, un signo de revuelta de la población de los barrios periféricos contra la pobreza de la arquitectura moderna, (Norman Mailer dixit), y les dedican libros o les abren los museos, nada insólito por otra parte en un tiempo en que un artista ya fallecido como Manzzoni puede vender enlatada su propia mierda de artista a precios asombrosos.

Hay al menos tres aspectos que deben ser tenidos en cuenta en estas consideraciones intempestivas. Uno: Pintar sobre paredes de edificios públicos, de casas, de monumentos, de colegios, es una actividad ilegal que daña las propiedades privadas o colectivas y no debe ser permitida ni tolerada. Dos: Un par de zapatos de diseño pueden tener un valor estético innegable pero solo cuando están expuestos en un escaparate o se contemplan en los pies de su propietario. Situados encima de la mesa donde vamos a comer dejan de ser arte y se convierten en suciedad (salvo que uno tenga la visión del Conde de Lautremont que no es el caso[1]). Un graffiti puede en alguna rara ocasión tener algún valor artístico, pero es un gesto de barbarie si son las paredes de la catedral su soporte. Además: la mayoría de los grafittis, como en el caso de Kyselak, son simples firmas que identifican ante sus compañeros de spray al intrépido y tonto grafitero que ensució esa pared, ese muro o esa persiana.




El otro aspecto tiene mayor alcance. Hace años, dos sociólogos americanos propusieron una teoría para explicar la degradación y la violencia que afectaba a algunos barrios de las ciudades americanas: la Teoría de las Ventanas Rotas (Broken Window)[2] .Su fundamento es fácil de entender. Quien tenga el hábito o la obligación de hacer un mismo recorrido por carretera todos los días, habrá podido obervar como el viejo frigorífico abandonado un buen dia en una curva cualquiera del camino, tiene la capacidad magnética de hacer que la basura a su alrededor, se incremente progresivamente en las semanas siguientes hasta alcanzar las proporciones de lo que venimos llamado vertederos incontrolados. La Teoría de las Ventanas Rotas tiene una explicación para estas proliferaciónes fuera de control. Cuenta Malcolm Gladwell en un libro que deberían leer todas nuestras autoridades, The Tipping Point [3], que estos dos sociólogos partieron de una hipótesis que venía a decir que los delitos son el resultado del desorden. Si una ventana está rota y permanece sin arreglar, las personas que pasen por la calle llegarán a la conclusión de que la casa está abandonada, que nadie se ocupa de ella y que a nadie le importa el asunto. Pronto estarán rotas mas ventanas y el sentimiento de anarquía se extenderá del edificio a la calle con la consigna implícita del todo vale. Poco a poco, los demás edificios seguirán el mismo proceso hasta que todo el barrio se convierta en una especie de Bronx de los 70-80. Según estos sociólogos, en las ciudades existen problemas menores como los graffiti que equivalen a los cristales rotos, es decir, que invitan a cometer delitos mas graves y transmiten la sensación de que las autoridades son incapaces de controlar la situación. Es una teoría que considera que la difusión de los delitos sigue leyes semejantes a las de una epidemia de gripe.

La ventana trasera de mi casa se abre sobre un descampado donde es frecuente que se dejen abandonados coches al borde del camino que los cruza. Día a día es posible comprobar la verdad de esta teoría. Unos cinco o seis días despues del abandono los jóvenes ociosos de las viviendas cercanas le rompen una primera ventana; tres o cuatro dias después las demás; no pasan mas de otros pocos días para que a patadas, con piedras o lo que sea dejen el coche reducido a chatarra. Poco tiempo después el coche arde. Esto ha ocurrido al menos en tres ocasiones en el plazo de un año, tantas como hubo supuesto abandono de coches .Todas las paredes públicas o privadas, las señales de tráfico, los kioskos de prensa en un radio de 300 o 400 metros alrededor del grupo de viviendas donde viven estos jóvenes están absolutamente cubiertas de grafittis y nadie ha limpiado jamás uno solo de ellos. Lo mismo ocurre en muchas otros grupos de viviendas o urbanizaciones de no importa que lugar.




Las películas americanas de los 80 nos informaban de lo que era el metro de Nueva York de aquellos años. Vagones cubiertos de graffitis, los suelos llenos de basura, viajeros sin billete que alcanzaban cifras inimaginables cercanas a los 200.000 viajeros dia. No valía la pena detener a nadie, pensaban las autoridades, porque la sanción por viajar sin billete o por hacer un graffiti era ridícula y exigía perder una mañana entera de trámites. Cuando se decidió reformar el metro de Nueva York lo que hicieron los responsables fue no hacer caso a la en apariencia adecuada recomendación de centrarse en los delitos violentos y no prestar demasiada atención a las faltas menores. Los encargados de la tarea tenían otro punto de vista. Los graffiti pensaban, era el símbolo de la desastrosa situación y habia que ganar esa batalla antes de cualquier otra.. El personal de seguridad comenzó a detener a todo aquel que viajaba sin billete. Dotaron un autobús de fax, sistema de toma de huellas, telefónos etc de tal modo que todos los detenidos eran fichados de modo inmediato sin necesidad de desplazarse a la comisaría. En las detenciones aparecían además armas, sujetos buscados por la policía o drogas. Ningún vagón salía a la via con un graffiti. Si alguien lo pintaba se limpiaba antes de que volviese de nuevo a circular. Los resultados fueron espectaculares. El metro de Nueva York es hoy un lugar limpio y seguro aunque la batalla no está todavía ganada y deben ser limpiados 6.000 vagones de metro al año. Cuando el modelo se llevó a la ciudad la policía comenzó a detener a los que orinaban en la calle, a los vándalos que rompían el mobiliario, a los que tiraban botellas vacías, a los pobres que pedían limosna de modo agresivo que consideraban el equivalente de los graffitis del metro. Sin duda hubo otros factores y los autores de esta teoría los tienen en cuenta pero hay razones sobradas para pensar que esta tolerancia cero con los delitos menores fue en buena medida la responsable de que la ciudad de Nueva York sea hoy una de las ciudades mas segura de Estados Unidos, la tasa de asesinatos haya descendido dos tercios, y la de delitos graves se haya reducido a la mitad. Los asesinatos en Nueva York, 12 millones de habitantes en horario de día, bajaron de los 2,245 de 1990 a los 633 de 1998[4].

Lo que viene a decir esta teoría de las Ventanas Rotas o Tolerancia Cero es que como resulta familiar a los se mueven en los ámbitos de la Terapia Sistémica, pequeños cambios en apariencia banales engendran grandes cambios pero estos pequeños cambios en el caso que nos ocupa, exigen que se sancione a aquellos que incumplan las normas por insignificantes que puedan parecer, es decir, que no exista impunidad grafitera. Sancionar, disciplinar, responsabilizar a cada uno de sus actos, no parece figurar entre los hábitos de los actuales gobernantes que prefieren hablar de “educar” olvidando que asumir las consecuencias de las propias acciones es una de las mas importantes maneras de educar.




El Camarada Converso


[1] “El arte es el encuentro de un paraguas y una maquina de coser sobre una mesa de disección”.
[2] . En Internet puede leerse el artículo original de estos sociólogos (James Q. Wilson y George L. Kelling).
[3]. Hay edición en español en Espasa Calpe
[4] . Alain Bauer; Ëmile Pérez. L´Amerique, la violence , le crime, les realités et les mithes. PUF. 2000. También los comentarios sobre la “tolerancia cero” del alcalde Giuliani por J. F Revel en La Obsesion Antiamericana, Urano, Tendencias 2003.

martes, 27 de noviembre de 2007

300 Y MUCHOS MÁS (II)





Todo estaba preparado en las Termópilas para el enfrentamiento entre los aproximadamente 7.000 griegos y los 200.000 persas del temible ejército de Jerjes, muy confiado e incauto al desoir las indicaciones de algunos de sus hombres de confianza, como Demárato (no tan botarates o monstruosos como se refleja en la película de Snyder).

Antes de la orgía de sangre que se avecinaba, es conocido que un enviado de Jerjes se acerca a la primera línea de defensa griega con la intención de hacerles deponer las armas. El persa les advierte de la aplastante superioridad numérica de su ejército. Dice que cuando los miles de arqueros lanzan sus flechas el sol quedaba cubierto sobre el enemigo y el día se transformaba en la noche. El espartano Dienekes responde con una de las frases (auténticas o no) más famosas de la Historia: "Tanto mejor, así podremos luchar a la sombra". Para lo espartanos, por cierto, como a otros famosos guerreros como los Samuráis japoneses, la lucha cuerpo a cuerpo era la única honorable. Los arqueros y artilleros gozaban de su más íntimo desprecio. Lo que no consta es el salto, mitad canguro mitad felino, que en la película realiza el espartano para seccionar el brazo del bárbaro. Una de las numerosas e improcedentes fantasmadas del director.

Las posturas de cada bando estaban claras. Los griegos se atrincheran en el paso, dejando a los valientes espartanos en la punta de lanza. Los persas llegan, toman posiciones y se disponen a atacar. ¿Otra respuesta para la Historia? Un enviado persa grita, por última vez: "¡Griegos, deponed vuestras armas!" Y el propio Leónidas responde: "¡Venid a por ellas!" o "¡Venid y conseguidlo!", si atendemos a la traducción literal de Heródoto, "Molon labé!". No hay vuelta atrás.



El primer ataque persa, al menos los primeros 15 minutos, son lo mejor y más fiable del cómic cinematográfico de Snyder. Los espartanos forman una perfecta falange, una tortuga blindada que resiste el empuje del enemigo y avanza lenta, pero inexorablemente. Cada soldado u hoplita griego protege con su escudo -más grande y pesado que el de la película- el costado izquierdo de un compañero. Soportan con el metal el choque brutal de las primeras líneas de ataque persa, con los más veteranos y aguerridos en los primeros puestos. Acto seguido, clavan sus lanzas contra la primera oleada de desdichados y ganan unos metros. Los guerreros de Leónidas utilizaban un tipo de lanza larga llamada Dory, que les permitía alcanzar al enemigo a mucha distancia. La agresividad natural y el desprecio por la muerte de los espartanos hacía el resto. Un espíritu contagioso en el resto de tribus, que también luchaban aunque apenas se aprecie en la película. (¡Y eran estupendos guerreros! No olvidemos que casi un siglo después, en el 371 a.C, la falange tebana dirigida por el inteligente Epaminondas derrotará a la clásica falange espartana en un enfrentamiento directo en Leuctra).

Los persas enviados por Jerjes durante el primer día cayeron uno tras otro. Los griegos sufrieron muy pocas bajas y no perdieron ni un palmo de terreno. El persa entra en cólera y, sin estudiar la táctica de los atrincherados, recurre a sus 10.000 o Los Inmortales, así llamados porque cuando uno de sus soldados caía, inmediatamente era reemplazado por otro. (En "300" los vemos caracterizados como Tuaregs, con dos alfanjes dorados entrelazados sobre la espalda. En fin, después de disfrazar a los Espartanos como modelos de fitness, ¡depilados! con las melenas más cuidadas que el propio Guti y el cutis más terso que un bebé, poco se puede añadir. El exceso de estética también se aprecia en la mujer de Leónidas, recién salida de la peluquería con un estilismo dos mil quinientos años adelantado a su tiempo).

Los 10.000 o Los Inmortales, dirigidos por Hidarnes, eran la guardia de elite que atacaba de forma frontal, respaldada en los flancos por sus arqueros. No se conoce que lo hiciesen con rinocerontes salvajes ni con gigantes deformes (otra licencia del director más propia para El Señor de los Anillos). Tampoco que los espartanos rompiesen su formación -tan disciplinados y cuadriculados como eran- para salir a campo abierto, a cortar brazos y piernas contra enemigos que se dejan matar -lo más desagradable e impropio de la película (¿piensa el director que seccionar un fémur es así de sencillo?)-. Precisamente, la fortaleza de una falange es su unión. Es el peaje que hay que pagar para que esta historia sea llevada al cine. En todo caso, el resultado fue el mismo. Los persas se estrellaban en un embudo contra unos griegos cada vez más confiados y Jerjes no encontraba la solución contra los testarudos helenos.



(En mitad de la batalla, la película "300" nos vuelve a cabrear con otra escena lamentable. Jerjes pide audiencia con Leónidas. El rey acude solo y el caudillo en una estructura faraónica. Jerjes se baja e intenta comprar la victoria a Leónidas, con voz de Bibí Andersen, dos metros de estatura y atrezo de drag. Incluso lo abraza por detrás, como si fuese a sodomizarlo. Un diálogo de besugos impropio de la época. Leónidas se mantiene firme y no cede. No es la única escenita que sobraba. En Esparta, su esposa la reina Gorgo pide la voz ante el Consejo de Ancianos para reclamar ayuda. Cual Hillary Clinton, en el Senado pronuncia un discurso con el típico toque estadounidense, aludiendo a la libertad y la democracia. Un momento de ciencia-ficción, un remiendo de lo políticamente correcto, la cuota femenina que destroza una película dirigida hasta el momento con mayor o menor fortuna. ¡Madre mía! Y para aumentar este dislate, descubre en público el soborno sobre el malvado Theron, quien pierde unas monedas persas cuando es acuchillado por ella. Reconozco que es difícil permanecer en el asiento después de presenciar esta estupidez. Sólo encuentro explicación si en este guión participó alguno de los hijos del responsable).

Durante el tercer día la situación se mantiene. Los griegos mantienen su posición y los persas se estrellan de nuevo. Pero tan sorprendente es el tropezón bárbaro como el desenlace de la batalla. Un pastor llamado Efialtes (aquí retratado como un monstruo jorobado, en venganza por ser descartado para la batalla por el propio Leónidas) traiciona a su pueblo y enseña al ejército de Jerjes un paso alternativo, que le permite rodear la posición griega y atacarles por la retaguardia. El paso estaba defendido por los Focios, quienes tenían muy poco de Espartanos y escaparon al momento.



Apercibidos de la nueva situación, los mandos griegos entienden absurdo dejarse caer entre dos fuegos y deciden retirarse. Pero esta acción no cabe en la mente de un Espartano. Leónidas decide permanecer y luchar, más bien suicidarse, hasta el final. Decisión quizá influida por los Oráculos, que auguraban la destrucción de su tierra, quizá por una cuestión de honor. "Tomad un buen desayuno, puesto que hoy cenaremos en el Hades", escribe Heródoto sobre las instrucciones que indica a sus súbditos, siendo el Hades algo así como el infierno. (He aquí otra de las aberraciones históricas de "300", porque los Espartanos no se quedan solos. Aproximadamente unos 400 tebanos y unos 700 tespios acompañarán a Leónidas y su guardia personal hasta la muerte y, también, la Gloria. Una Gloria que el director de este pastiche no les concede, quizá obnuvilado con la filosofía militar Espartana. Por lo menos, que quede claro. No fueron sólo 300 espartanos; sino unos 1.400 soldados, todos griegos, quienes decidieron defender hasta el último palmo de su civilización. ¡El título es de los más incorrectos en la historia del cine!).

En el próximo capítulo lucharemos hasta la muerte junto a Leónidas.