SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

martes, 4 de septiembre de 2007

BOBBY FISCHER JUEGA CON NEGRAS


Bobby Fischer (Chicago, 1943) es un genio autodidacta del ajedrez, descubierto a los seis años. Tan genial ante el tablero como descerebrado a su alrededor. El prodigio que derrotó a los Byrne, Spassky y al ordenador del MIT, que diseñó su propio reloj digital y revolucionó el juego, era insoportable por sus exigencias en los torneos, pésimo perdedor y maniático esquizofrénico.
Tras negarse a poner su título en juego contra Anatoli Karpov desapareció del mapa hasta 1981, cuando fue detenido por error en Pasadena, confundido con un atracador de bancos. Desde ese momento mantiene un odio visceral contra los Estados Unidos. Un odio que le llevó a incumplir el embargo contra Serbia (1992), a bendecir los atentados del 11-S y cargar contra los judíos (algo curioso por parte de quien antes no jugaba durante el Sabbath). Encarcelado en Japón, se nacionalizó islandés para escapar de la extradición a su país de origen. En la misteriosa isla, con aire quijotesco -enjuto, viejo y barbudo- permanece dominado por sus demonios interiores. Más próximo a la locura que a la excelencia.

Publicado en La Región (27-11-2006)