SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

jueves, 7 de febrero de 2008

CRIANDO CUERVOS

El ser humano ha progresado de forma espectacular en algunos aspectos durante los últimos años y retrocedido en otros. Uno de los más negativos y palpables, a pesar del ejército de pedagogos y progres sin remedio que nos rodea y no quiere ver la realidad, es la educación. Hemos pasado de la dictadura del profesor a la más temible, la del alumno. Mejor dicho, se ha confundio y extirpado la "Auctoritas" (la legitimación social reconocida del que sabe) del maestro con el Autoritarismo, con desastrosos resultados sociales y culturales.

Existe mucho "Che" Guevara frustrado en el ámbito educativo, pero el origen del mal está claro. Los papis de hoy han desistido de su responsabilidad y mantienen a sus hijos como cerditos, resguardados en una burbuja alejada del mundo real. Tarde o temprano esta protección se rompe y llegan los batacazos. Se ha olvidado el sentido de la disciplina, los modales, el sacrificio, la discreción, aquella ingenuidad que nos impedía sobrepasar ciertas barreras y eludir muchos problemas.


Y entre esos valores, el más preciado. Un cachete a tiempo, el método más terapeútico para educar a un niño cazurro. Todos los de mi generación lo hemos recibido, y aquí estamos. Sin traumas ni depresiones. Y bien agradecidos a nuestros padres, que supieron marcarnos el camino cuando las palabras no bastaban y razonar era imposible. Entiéndase la diferencia entre un bofetón y un azote bien dado a una paliza.

A la cabaña bovina que nos gobierna se le ha ocurrido tipificar tal medida como malos tratos. Esta pandilla de incompetentes, repartida entre la inmensa fauna de políticos de todos los partidos, se atreve a decirnos cómo educar a nuestros hijos mientras parasitan en innumerables cargos a cuenta del bolsillo del contribuyente. Mientras comprobamos cada día los efectos de una generación de niños dictadores que suele terminar en el psiquiátrico, la delincuencia o en algún partido político. ¡Joer, qué tropa! Ellos sí que se merecen una colleja a la estupidez.

Les dejo, futuros maltratadores, un estupendo artículo sobre este tema, a cargo de Paco Borlado.