SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

lunes, 3 de marzo de 2008

ELEGANCIA INNATA: ROGER FEDERER (IV)

Roger Federer (Basilea, 1981) es la elegancia raqueta en mano. El suizo, además de ser un extraordinario deportista y competidor -número Uno desde 2004, 12 títulos de Grand Slam y cercano ya a las 600 victorias en su carrera- es un ejemplo de comportamiento en la cancha. No recuerdo ningún gesto fuera de tono o alguna declaración descortés, y si ésta existiese sería la excepción que confirma la regla.

Federer nos engaña en cada partido. Por su estilo convierte al tenis en un deporte sencillo. Por sus expresiones comedidas parece que ganar a monstruos como mi muy apreciado Rafa Nadal o al pujante Novak Djokovic es algo cotidiano. Por su sutileza, economía, calidad y limpieza de movimientos da la sensación de que no se esfuerza más de lo necesario, que termina los partidos sin sudar. Él se sitúa en el fondo del campo y que corran los demás. Manda su derecha. No siente ni padece. No grita ni sonríe. No llora la derrota ni exalta la victoria.

Hijo de un chileno y de una sudafricana, Roger mantiene una relación con una ex tenista, Miroslava Vavrinec, su actual representante, con la misma discreción con la que entra y sale de la cancha. Un genial tenista del que podemos disfrutar en tiempo presente, aunque a veces sea a costa de derrotar a mi querido Nadal. ¡Qué maravilloso contraste en sus duelos! La elegancia y serenidad de la madurez contra la fuerza y la rebeldía de la juventud.