SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

viernes, 14 de marzo de 2008

LA ESTUPIDEZ HUMANA

Que el mundo occidental en general y la sociedad europea en particular atraviesa una crisis de valores es un hecho manifiesto. La fe católica parece en retroceso en los últimos años, en algunos casos por una corriente de laicismo agresivo o progresismo que se ha convertido en una nueva religión. En otros casos la necesidad de credo se mantiene, optanto por las filosofías más orientales o incluso por el islamismo. El psiquiatra o el profesor de Yoga han sustituído al consejero espiritual, al cura del barrio. En una vuelta de tuerca más, el club deportivo se ha convertido en la nueva Iglesia de los domingos, en el nuevo sentido de las vidas de miles de aficionados de muy diverso origen social y cultural.

Leo en "El Mundo" que el nuevo Estadio del Español albergará un espacio para LAS CENIZAS DE SUS AFICIONADOS. El sentimiento de comunión con el club y el vacío interior llega a tal extremo que algunos prefieren descansar en el Estadio que en el panteón familiar. Los seres humanos hemos adorado a los fenómenos naturales, a seres sobrenaturales, a animales, a Dioses... La nueva tendencia parece decantar nuestras oraciones hacia atletas de carne y hueso y entidades creadas en su origen para la práctica de una actividad beneficiosa para el cuerpo y el espíritu. Decía Einstein que sólo conocía dos cosas ilimitadas: el universo y la estupidez humana.