SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

sábado, 1 de noviembre de 2008

EL 14 DEL BARÇA (por Un Amigo)


En mayo de 1985 el Real Madrid no apostó por él. Dos años después le llamaban "El arabe", por su permanente toalla en la cabeza, en la revista Gigantes en su primera pretemporada en la montaña catalana con Aito García Reneses al frente. El maestro había apostado por un jugador de clase y recursos, pero con posible fecha de caducidad por problemas de rodilla. No más que Sabonis cuando Gonzalo Gonzalo rompió la hucha para traerlo a Valladolid, o Mendoza después, para vestirlo de blanco. Pero problemas, al fin y al cabo.

Tardó poco en hacerse oir. Su presencia física venía acompañada de un extraordinario juego de pies y tiro a media distancia. Además tenía la lucidez de un base y la capacidad de liderazgo de un capitán. Saulsberry, Wood o Gneiting lo sustituyeron varias veces por distintas lesiones pero siempre se antojó insustituible.

¡Reverso por la linea de fondo, mate y mirada a su par desde las alturas! Inolvidable jugada.

Con él, el Barcelona encontró el comodín definitivo que completaba la bajara. Epi, Solozabal, Sibilio, Crespo, Trumbo o Costa formaban parte de un equipo invencible en España e impotente en Europa. Impotente ante una Jugoplastica que impidio la consagración definitiva de un equipo para la historia.

Firma permanente que sí dejaron sus duelos contra el Real Madrid, más concretamente contra Fernando Martín. Los que rondamos los 30 nunca los olvidaremos. Los que no llegan pero están cerca, quizás no los vieron pero saben de qué se está hablando.

Literatura en una pista de baloncesto. Audiencias millonarias de un deporte que entonces reinaba a sus anchas.

El 3 de septiembre de 1989 un accidente de tráfico ponía injusto y repentino punto y final a una rivalidad irrepetible.

Las lágrimas del pívot americano ante la madre del primer español en pisar una cancha NBA dejaron en silencio al mundo del baloncesto, fueron el epílogo a una carrera que bajó definitivamente el telón años después en un pequeño gimnasio de Atenas, defendiendo la camiseta del Peristeri.

Audie Norris, el 14 del Barça, un 10 en la pista y fuera de ella.

La jugada más mítica de Norris
en los Madrid-Barcelona de los ochenta


Momento glorioso de Norris en la NBA
(Portland, 1985)