SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

lunes, 8 de diciembre de 2008

DEPORTISTAS DE PURA RAZA


En esta tarde festiva he tenido tiempo para repasar los innumerables periódicos y revistas esparcidas en un caos ordenado por mi estudio. Ayer me llamó la atención este breve artículo publicado en el diario "La Voz", donde se nos cuenta que existen ya empresas dedicadas a trazar el mapa genetico-deportivo de los precoces deportistas.

En otras épocas, y muy especialmente en los regímenes comunistas -China mantiene la tradición- imperaba una primera selección por condiciones naturales (los más altos al baloncesto, flexibles y pequeñitos a los deportes de fuerza, habilidosos a los de raqueta o balón...). La segunda respondía a los resultados, donde médicos, entrenadores e incluso los propios deportistas anteponían la victoria y la trampa por encima del honor y la salud. Era cuestión de Estado. Si buscásemos hoy a muchos deportistas de los ochenta es seguro que nos escandalizaríamos de su actual presencia física. Si todavía viven.

El análisis científico puede ser útil para descubrir ciertas patologías que recomienden a un deportista cambiar su especialidad, u orientar al dudoso en el más adecuado a su naturaleza. Pero tiene dos peligros, en mi opinión. El grupo XX del que se hace mención. El de deportistas en teoría sin ninguna cualidad. ¿Deberían dedicarse a otra cosa? ¿Le diríamos eso a un Larry Bird que ni corría ni saltaba en baloncesto? ¿O a un orondo Puskas que jugaba al fútbol en una baldosa? Hay cualidades que, por suerte o por desgracia, hoy no podemos medir.

El segundo es ese "determinismo genético" en el que nos estamos adentrando en esta Era de cambios fulgurantes. Si estos análisis están en la calle, a disposición de todos. ¿Qué se estará experimentando en los laboratorios que no sepamos? ¿Quién controlará este inmenso poder de creación? Jugar a ser Dios es muy peligroso.