SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

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Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

sábado, 31 de enero de 2009

Geesink-Sone (1961)


Este es un combate que hizo época. El japonés Koji Sone, en aquel momento campeón del mundo, se enfrenta en la final del tercer Campeonato Mundial -celebrado el 2 de diciembre de 1961, en Paris- al holandés Anton Geesink, campeón de Europa. Geesink ya había derrotado, en las eliminatorias, a los otros dos miembros de la expedición japonesa, Hitoshi Koga y Akio Kaminaga, de manera rotunda.

El holandés lleva la iniciativa en el combate, dominando totalmente a Sone, quien se muestra incapaz de poner en peligro al holandés, yendo en todo momento a la defensiva. Geesink hace un ataque (soto-maki-komi) y marca un wazari -puntuación no decisiva como el ippon-; posteriormente, de otro ataque (sasae-tsuri-komi-ashi) lleva a Sone al suelo, inmovilizándolo mediante una técnica (yoko-shio-gatame) de la que resulta imposible salirse al japonés durante el tiempo estipulado -30 segundos-.

Era la primera vez que un occidental se imponía a los invencibles japoneses en un Campeonato del Mundo. La hazaña se repetiría en la Olimpiada de Tokio 64, en otro memorable combate y frente a otro extraordinario campeón japonés, consagrando a Geesink como el mito mas grande de la historia del judo.

Rokudán