SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

lunes, 12 de enero de 2009

LA VERDAD AL PODER (I), por Aníbal



Muchas veces la falta de tiempo o el querer hacer las cosas simples dan lugar a caer en errores. A veces, incluso, los fantasmas que nos rondan hacen que exageremos la realidad con tal de culpar a éstos. Dependiendo de quien incurra en esto y en donde, la cuestión tendrá más o menos importancia. Digo esto porque viendo el otro día (29/12/08) el programa de entrevistas de CNN+ -"Cara a cara", presentado por Antonio San José- Àlex Rovira, economista, en una de sus respuestas afirmó que Miguel Servet había sido quemado por la Sta. Inquisición por haber descubierto la circulación la sangre en el corazón.

Servet (1511-1553) es conocido, popularmente, como científico, sin embargo realmente era teólogo (en realidad por aquel entonces todo era teología o filosofía depende de como lo queramos llamar), de hecho su descubrimiento lo publicó en Christianismi Restitutio (La restitución del Cristianismo), una obra de teología en la que la circulación menor ocupaba un pequeño espacio en uno de los capítulos. Es más, no demostró empíricamente su hallazgo sino que se basó, en gran parte, en razones teológicas*. Servet sostenía que era la sangre la que contenía el alma y la diseminaba por todo el cuerpo desde el corazón. Además de esto también defendía el bautismo en la edad adulta y negaba que Jesucristo fuese la encarnación de Dios. Este conjunto de afirmaciones fueron las que provocaron que en una época donde la libertad religiosa o de conciencia no existía, y pecaría de anacronismo aquel que la defendiese, Servet fuese ejecutado en la hoguera, pero no por la Inquisición, sino por Calvino en Ginebra. Es cierto que con anterioridad había sido capturado en Francia pero logró escapar y fue quemado en efigie, esta vez sí, por la Inquisición de la Iglesia católica.

Pero ya se sabe muchas veces se pasa por encima de la verdad, porque quizá pueda estropear una anécdota. Yen los días que corren, cualquier pedantuelo con ínfulas quiere dejar su impronta, y más si puede meterle una pulla a la Iglesia católica, cosa que será muy aplaudida ante según que audiencia ¡Qué importa la verdad!

* Lease Historia de la Ciencia, John Gribbin. Ed. Crítica.

Aníbal

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