SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

martes, 31 de marzo de 2009

CON PREMEDITACIÓN Y ALEVOSÍA, "THE KILLERS" EN MADRID (por Trinity)

Es quizás, y con permiso de U2, el concierto con más expectación que he presenciado en mucho tiempo. El pasado 22 de marzo, los americanos The Killers congregaron a 15.000 fervientes víctimas en un Palacio de los Deportes abarrotado hasta la bandera. Tras cancelar el pasado mes de noviembre su actuación en la Sala Pachá, con todas la entradas vendidas, Brandon Flowers y los suyos se presentaron ante un público hambriento por escucharlos sobre un escenario sembrado de palmeras kitsch y luces de neón, homenajeando así a Las Vegas, su ciudad de origen. Con un “Hola Madrid, somos los Killers y estamos para serviros”, desataron la histeria colectiva al compás de la archiconocida “Human” sin tener que hacer absolutamente nada por ganarse al personal, totalmente obnubilado y entregado de antemano.

Tras este fogonazo de salida le llegó el turno a uno de mis temas preferidos, la vertiginosa “Somebody told me”, alternando así los temas de su nuevo trabajo “Day & Age” con los de sus discos anteriores. “Joy ride”, “Spaceman” y “Shadowplay” fueron sucediéndose, pero el éxtasis llegó con “Mr. Brightside”, “Smile like you mean it” y la hermosísima “Read my mind”, quedando muy claras las preferencias del público por sus primeros éxitos. Tras “All these things that i´ve done”, “Bones” y “Jenny was a friend of mine”, los americanos pusieron un prematuro broche final con “When you were young” envuelta en un estallido de luces de colores y fuegos artificiales, cerrando así el tramo europeo de su gira.

Con este breve concierto, una hora y veinte minutos de duración, los “asesinos” dejaron clara su hegemonía en el panorama musical del momento. A sus 27 años, el mormón Brandon Flowers se erigió en líder indiscutible de la banda en contraposición a la rigidez pétrea del resto de los miembros, excepto Ronnie Vanucci, el bateria, por motivos obvios. Vestido de oscuro, con su inseparable y espantosa chaqueta con flecos en las hombreras y muy cómodo en su papel de estrella, Flowers hizo las delicias del respetable inundando la escena del crimen con una magnífica voz y unos afectados aspavientos. Acompañado de un impecable sonido, su protagonismo se vió ensombrecido en cierta manera al no funcionar ninguna de las cuatro pantallas del Palacio de los Deportes, algo incomprensible en un recinto tan poderoso como éste. Los que estábamos en grada disfrutábamos de comodidad, espacio y una panorámica envidiable del patíbulo pero nos perdimos todos los gestos frenéticos y ampulosos del carismático vocalista, sin duda un ingrediente más del espectáculo.

En resumen, buen concierto pero quizás demasiado corto. Mas aún si tenemos en cuenta el sprint Orense-Madrid-parking-concierto-Madrid-Orense con llegada a las 04:30h. a.m. que nos metimos tras un intenso fín de semana. Todo ello, una vez mas, en compañía de Óscar, mi binomio en estas lides, (para “killers” nosotros ¿verdad? Como siempre un placer haberlo compartido contigo).

A pesar de que la calidad no es demasiado buena os dejo con este vídeo que refleja muy bien el ambiente de euforia desatada con los primeros acordes de “Human”, tras una emocionante cuenta atrás para la entrada en el escenario, para mí uno de los mejores momentos del concierto.



Mas información de “The Killers” en : www.thekillersmusic.com

Trinity

martes, 24 de marzo de 2009

EL PRECIO DEL PODER


El ser humano tiende a la insatisfacción y a la maldad de forma permanente. En el mundo del deporte, ésta es el dopaje, si bien no estoy de acuerdo en tratar como delincuentes a quienes hacen trampas. En nuestros tiempos, no cabe duda de que el dopaje marcha por delante de los encargados de velar por la limpieza en el deporte. Igual que Ben Johnson se preguntó un día -cuando era un excelente velocista, pero no el mejor- porqué los demás mejoraban y ganaban medallas mientras él se quedaba atrás -decidiendo entrar en la noria y ser el mejor de los dopados-; muchos atletas, ciclistas y deportistas de actividades muy exigentes, en general, optan por recurrir a ayudas ilegales para alcanzar la gloria. ¿Una medalla de Oro o una palmadita en la espalda por ser el octavo en la final de los Juegos? Cada uno calibra la balanza a su manera.

Hace unas semanas leí una interesante entrevista en el semanario XLMagazine a Richard Pound, el fundador de la Agencia Mundial Ahtidopaje. Un ex olímpico embarcado en una cruzada contra los tramposos en el deporte. Pound repasa la actividad de su agencia y se reafirma en sus sospechas contra el mito Lance Armstrong y la Unión Ciclista Internacional. También advierte sobre los riesgos de nuevas sustancias incontroladas, que cualquier deportista -sin necesidad de ser una actividad muy lucrativa- está dispuesto a tomar por ser el mejor. El precio del poder. Se la recomiendo.

Entrevista a Richard Pound en XLSemanal (01-03-09)

lunes, 23 de marzo de 2009

SUEÑOS (X): MANOLO SANTANA, ESPLENDOR EN LA HIERBA

8 de Julio de 1966. Final del torneo de tenis de Wimbledon (Inglaterra). Por primera vez, un español gana sobre la hierba este prestigioso campeonato, creado allá por 1877. Se llama Manolo Santana, tiene 28 años y vence en poco menos de dos horas al estadounidense Dennis Ralston, tras tres sets (6-4, 11-9 y 6-4) cuando todavía no existía la muerte súbita.

Santana, quien comenzó de recogepelotas en un club de Madrid, nunca fue profesional durante su carrera. De hecho ganó aquel torneo como representante de la sección de tenis del Real Madrid. Su pasión y su tesón provocaron la fiebre por la raqueta en España, superándose el millón de practicantes en 1980. Fue el gran pionero en acercar al pueblo un deporte para ricos. Conchita Martínez le siguió, en 1994. Ahora sólo falta Nadal.



El perfil: Manuel Martínez Santana nació el 10 de mayo de 1938, en Madrid, y se retiró en 1973, si bien disputó diversos torneos hasta comienzos de los ochenta.

Publicado en La Región (18-12-2006)

martes, 17 de marzo de 2009

JOSH WAITZKIN NO ENCONTRÓ A FISCHER


Muchos aún buscan al sucesor de Jordan o Maradona (¿quizá Messi?). Algunos, los más cercanos, creyeron encontrar en su momento al descendiente natural del fenómeno del ajedrez, Bobby Fischer, en la persona de Joshua Waitzkin (New York, 1976). Un pequeño genio formado en los tableros públicos del Parque Washington Square, repletos de pillos y truhanes. Fred, padre de Josh, periodista deportivo en el New York Times, se obsesionó ante un porvenir glorioso y millonario. Contrató como tutor a Bruce Pandolfini y se llevó a ambos a Moscú, para ver en directo a sus futuros rivales. Nada menos que Karpov y Kasparov. Se convirtió en el papi promotor, forofo y pésimo educador, dentro de un mundo de buitres. Josh era muy bueno, pero no un fuera de serie, de los que nacen uno entre millones. No era un Fischer. La presión por el estreno de una película -Searching for Bobby Fischer- y una prensa excesiva le desbordó. En 1994, absolutamente bloqueado, perdió el Mundial en categoría Juvenil y el rumbo. Saturado, necesitaba liberar su mente. Apartó de un plumazo el ajedrez y encontró el Tai Chi Chuán, siendo dos veces campeón del Mundo. Ahora se dedica al Jiu Jitsu, lejos de un padre opresivo y una competición voraz. La que devora a criaturas cuyo único objetivo era divertirse con un juego maravilloso.

Publicado en La Región (28-01-2008)

lunes, 16 de marzo de 2009

11 DE MARZO. AQUÍ NO SE OS OLVIDA


Hace unos días se cumplieron cinco años del atentado terrorista más sangriento en la Historia de nuestro país, sin desmerecer otros muchos de menor envergadura. Casi 200 muertos y más de 1.000 heridos o mutilados en un ataque indiscriminado por parte de unos malnacidos, de quienes hoy todavía se duda su identidad, motivación o colaboración.

Si ya de por sí trágico fue el hecho, no menos desconsolador fue la patética imagen política de España. Al contrario que en Estados Unidos, donde la unidad y el sentimiento imperaron frente a los intereses políticos, con todas las discrepancias que pudiesen existir; en nuestro país los diferentes partidos se enzarzaron en una lamentable disputa por saber la autoría del atentado y culpar al opuesto, moviendo a la calle a una masa aborregada y dominada por un sentimiento de inferioridad -"¿por qué nos atacan?" "¿qué error hemos cometido?"- comparable a un síndrome de Estocolmo epidémico. Sobre la famosa "Comisión de Investigación" sólo tengo que recordar la frase de un militar tan loco como genial, Napoleón Bonaparte. "Si quiero que algo no se solucione nunca, monto una Comisión".

Dicen que la verdad resplandece cuando todo el mundo se ha ido. Cinco años después, este país que tanto la exigía y nunca iba a olvidar lo sucedido, continúa viviendo su sueño eterno, mirando a otro lado ante los grandes retos que se avecinan y las grandes incógnitas que dejamos por resolver. Obviando una sentencia que nada sentencia sobre lo sucedido, con muchos agujeros negros que nadie ha sabido explicar.

Y lo peor, tratando los atentados del 11 de Marzo como una historieta pasada, un tema aburrido, un página de nuestra Historia que hay que saltarse porque es desagradable, mientras todavía damos vueltas a la Guerra Civil y a las fosas. Así es esta España nuestra. Tan pronto te adora como te olvida. Aquel fue un día para avergonzarse de ser español.

En este sitio no se olvida. Ni a las víctimas, ni a los verdugos. Ni a aquellos que se aprovecharon de la mayor tragedia de nuestra Historia. Ahora, más que nunca, queremos saber la verdad.

jueves, 12 de marzo de 2009

APRENDIENDO DE LA HISTORIA


El pasado domingo leí una muy interesante entrevista al escritor y periodista Pedro Corral, autor del libro "La ciudad de arena". Corral ha investigado en la parte menos conocida, y menos publicada, de nuestra Guerra Civil. Fue la otra guerra civil, dentro del mal llamado bando republicano, donde los comunistas aniquilaron a los anarquistas, socialistas no ortodoxos y partidarios en general de una República parlamentaria.

Corral recuerda los sucesos del 8 de marzo de 1939, tres semanas antes de la victoria del bando Nacional, cuando partidarios de Juan Negrín y del Jefe militar Segismundo Casado -presente en el Jarama o Brunete- se liaron a tiros por el control de lo que quedaba de Madrid. Casado pretendía frenar la sangría y negociar una rendición honrosa con Franco, así que se sublevó, con el apoyo de la división anarquista de Cipriano Mera.

En medio de este embrollo, los generales del bando Nacional que cercaban Madrid deciden apuntarse un tanto y -en contra de las órdenes del propio Franco- marcarse un ataque sorpresa que, curiosidades de la vida, fue rechazado por los defensores. La última victoria del bando republicano. Casado no obtuvo la paz que pretendía y huyó. Regresó años después por propia voluntad, siendo juzgado en Consejo de Guerra y absuelto, aunque nunca recobró su grado de militar.

Una curiosa historia, que invita a comprar el libro. También me gustaron las declaraciones del propio Corral en la entrevista. Un investigador ecuánime, que entiende las guerras sin buenos ni malos. Con los grandes personajes y los millones de almas perdidas por ambos bandos. También comparto sus opiniones sobre la descabellada Ley de la "Memoria Histórica" (el propio nombre ya es un despropósito, porque la memoria y la Historia son dos términos diferentes cuando no incompatibles). Un libro para leer en soledad y reflexión, lejos de pasiones o sentencias de taberna.

Entrevista a Pedro Corral en ABC (08-03-2009)

jueves, 5 de marzo de 2009

ESTA CASA ES UNA RUINA



Es un hecho que la mayoría de clubes españoles de fútbol, baloncesto, etc... convertidos en Sociedades Anónimas Deportivas están endeudados hasta las cejas, y muchos comenzarán a quebrar en breve. El modelo actual parece derrumbarse, si bien la pregunta correcta es: ¿falla el modelo o fallan los administradores? Porque los máximos responsables, los presidentes, son una panda de irresponsables. Tampoco eludamos la parte de culpa de los medios, políticos y las aficiones en general, que se comportan como en los tiempos del Circo Romano.

En relación con el tema, les he pegado una interesante opinión del político Gabriel Camuñas. Independientemente del partido al cual defiende, o de que parte de su propuesta sea demasiado idílica, la realidad es que la situación es crítica, miremos a donde miremos. Urge un cambio de nuestra estructura deportiva, incluso antes que montar un Ministerio, señor presidente.


Hacia el fin de las Sociedades Anónimas

por Gabriel Camuñas Solís
(Diario ABC, 01-03-2009, pág. 75)

La esencia de los clubes de fútbol es el sentimiento que suele estar ligado a la más íntima infancia, a la fantasía de los niños
La esencia de los clubes de fútbol es el sentimiento que suele estar ligado a la más íntima infancia, a la fantasía de los niños, unido a una base familiar; la primera camiseta, los primeros autógrafos, los primeros cromos, las primeras tardes de fútbol... todo eso forma un conjunto de sensaciones que revierten en un sentimiento que queda marcado para toda la vida. Los primeros ídolos de nuestra juventud han sido futbolistas como Di Stéfano, Kubala, Cruyff, Gárate, etc. Ahora son Raúl, Villa, Xavi, Casillas, Agüero, etc.

¿Puede por lo tanto una sociedad anónima, cuyo único fin es el ánimo de lucro, recoger y amparar todas estas tradiciones y sentimientos? A mi juicio, clarísimamente no.

Las S.A.D. en España siguieron la pauta establecida por las del fútbol inglés (hoy la mayoría en almoneda), y fueron impulsadas por un ilustre periodista, que creyó que sólo podían administrarse de manera correcta los clubes de fútbol cuando los responsables de la gestión respondieran con su patrimonio de las pérdidas por ellos ocasionadas.

El fatídico error de aquella ley del deporte del año 1990 fue que no sólo no se han aminorado las pérdidas en las S.A.D., sino que en los últimos 18 años la deuda de las mismas se ha multiplicado por diez. Las S.A.D. deben cerca de 600 millones de euros a la Hacienda Pública y casi cinco a la Seguridad Social, además de otro tipo de deudas como fichajes, sueldos, etc.

Resulta alarmante que clubes como Atlético, Valencia, Español o Betis, por nombrar solo a unos cuantos, se encuentren en el filo de la navaja. Estos clubes, algunos centenarios, están en peligro de desaparecer por la gestión de estos nuevos propietarios que, amparados en esta ley, manejan a su antojo dichas sociedades para obtener beneficios con la recalificación de los estadios que fueron comprados peseta a peseta por los socios históricos de dichas entidades.

Por ende, lo cual ya es una paradoja, los actuales dirigentes de las S.A.D. las gestionan como auténticos caudillos, ninguneando a los pequeños accionistas y gobernando los clubes, en algunos casos, a través de empresas de su propiedad, reservándose el derecho a vender a cualquier extranjero todo ese capital de sentimientos que son intransmisibles, que llevarían a la desnaturalización de los principios fundacionales de los clubes y a su posible desaparición.

¿Quiénes son a mi juicio los auténticos dueños de los clubes de fútbol? Los socios y abonados que pagan cerca del 35% del total de los ingresos de cualquier club, compran los partidos por PPV, lo cual representa el 40% del volumen total de los ingresos, y además los simpatizantes, que son los adquirentes del merchandising. Si, por lo tanto, son los seguidores la mayor fuente de ingresos de un club ¿Cómo puede prolongarse la situación de que los máximos responsables del activo histórico, de la tradición, de los sentimientos, y sostenedores en lo económico, sigan estando ausentes de la gestión de las S.A.D.? Debe producirse un cambio profundo en el fútbol y en particular en las S.A.D. para buscar una fórmula más democrática y más transparente. Lo que hay actualmente en virtud de la ley de 1990 no sirve más que para sostener a esa legión de nuevos caudillos que no se sienten vinculados con la historia y tradición de sus clubes y cuya gestión económica se ha demostrado un rotundo fracaso. Todo el mundo sabe además que se está dando el caso de que, mientras los clubes se endeudan, sus dirigentes obtienen pingües beneficios para su peculio particular en la compraventa de jugadores con suculentas comisiones.

La situación es tan agónica que podríamos aseverar que, si se aplican las mismas reglas y leyes que a cualquier Sociedad Anónima española, la inmensa mayoría de los clubes ya no son ni de sus socios ni de sus accionistas, sino de sus acreedores.

El Estado, principal acreedor de las S.A.D., debería, a través del Congreso de los Diputados, instar la modificación de la Ley sobre las S.A.D. A mi juicio debería la nueva formulación jurídica dar mayor transparencia a dichas sociedades y una presencia activa a abonados y accionistas minoritarios, que, eligiéndose entre ellos mismos, formaran parte de los órganos de dirección, fórmula similar a la «cogestión alemana».

Caso de no tomar medidas como ésta o similares, no habrá que esperar mucho para ver la quiebra o la intervención de las S.A.D. actualmente existentes.

El art. 128.2 de la Constitución prevé la intervención de empresas «mediante Ley» cuando así lo exija el interés general. El art. 43.3 de la CE permite considerar el deporte como algo de interés general una vez que se encarga expresamente de su fomento a los poderes públicos.

Ahora bien, la intervención mediante una ley formal votada en Cortes supone un largo proceso que puede hacer disfuncional la medida de intervención. Por ello puede recurrirse al Decreto-Ley si la intervención la estima el gobierno de urgente necesidad (art. 86.1 de la CE).

En principio podía considerarse que no procede el Decreto-Ley por afectar la intervención a la libertad de empresa consagrada en el art. 38 de la CE y como tal libertad excluida del ámbito del Decreto-Ley según el art. 86.1 de la CE. Pero el Tribunal Constitucional ha interpretado que lo que el art. 86.1 prohíbe es la regulación mediante Decreto-Ley del régimen general de los derechos o de sus elementos esenciales. Pero no afectar, máxime si es transitoriamente, a un concreto derecho, no para suprimirlo, sino precisamente para, mediante su puesta en orden, garantizar su mejor ejercicio.

La Secretaría de Estado para el Deporte, encabezada eficazmente por Jaime Lissavetzky, debería impulsar ya el cambio de la actual estructura de nuestro fútbol. Cualquier entidad jurídica, por fuerte que sea, lo estamos viendo en los tiempos recientes, puede quebrar e incluso desaparecer, las S.A.D. igualmente. Pero lo que nunca desaparecerá es la corriente de sentimientos y tradiciones que tienen los clubes de fútbol.

Un país es una tradición, una cultura, una vivencia en común, unos sentimientos mutuos que no pueden gestionarse a través de una sociedad anónima. Los clubes de fútbol tampoco.

Abogado
Ex portavoz
Grupo Popular

martes, 3 de marzo de 2009

KORAC, MEDALLA DE ORO A TÍTULO PÓSTUMO


El gran Wilt Chamberlain metió 100 puntos en un partido de la NBA, allá por 1962. Al otro lado del Océano, Radivoj Korac logró 99, cuatro años después. Korac (1938-1969) conocido como "Zucko" -rubio, en serbio- era un prometedor saltador de altura en Belgrado. Un día de invierno, su preparador le animó a entrenarse con el equipo de baloncesto, para que no se resfriase, entonces le invadió el virus de la canasta. Pronto se convirtió en una máquina encestadora. Corría, machacaba la canasta en los 50 y lanzaba los tiros libres de cuchara. La todavía unida Yugoslavia despegó bajo su liderazgo, derrotando en 1963 a los Estados Unidos. Culto, amante de la Ópera, la Filosofía y el Cine, Korac esperaba el Mundial de 1970, en su país, con mucha ilusión. No llegó. Realizando un adelantamiento rutinario, su coche se empotró contra un autobús. El impacto le arrancó de cuajo de su vehículo y proyectó sobre el asfalto, siendo atropellado por otro coche. Luchó por su vida 20 horas más en el hospital. Yugoslavia le dedicó tres días de luto nacional y el Oro en aquel Mundial que tanto deseaba ganar "Zucko".

Publicado en La Región (21-01-2008)

lunes, 2 de marzo de 2009

ALEMANIA, AÑO CERO

Estamos de enhorabuena en nuestra pequeña Orenseville. Después de una larga temporada de travesía por el desierto cinéfilo, vivimos un excelente momento en la cartelera áurea. Sea por la cosecha de esta temporada, sea por aprovechar el momento hollywoodiense, lo cierto es que podemos disfrutar –no se sabe por cuánto tiempo- con magníficas y buenas películas. Lo cual ya es un gran mérito.

Permítanme que les escriba y opine sobre las dos últimas que he visto. Son “Valkirye” (Valkiria) y “The Reader” (en España, “El Lector”). A ambas les une su relación con la Alemania nacional-socialista, un momento de la Historia cuyo rechazo en la actualidad sólo es comparable a la fascinación que suscitan sus protagonistas y esa masa enfervorizada que se embarcó hacia la debacle (de no ser por los estadounidenses, quizá hasta la imposición del Reich mundial).




En “Valkiria” se aborda aquella Alemania desde la primera perspectiva. La de un condecorado militar de tradición que servirá de punta de lanza para realizar un atentado contra Hitler. Se conocen al menos unos 15 intentos de asesinato contra el Fürher, a quien respaldaba un servicio de seguridad extremo y un pueblo entregado a sus delirios. Tom Cruise encarna al barón Von Stauffenberg , decidido a sacrificar su vida y el destino incierto de su familia (que fue enviada a los Campos de Concentración) para deshacerse del máximo líder y facilitar una rendición honrosa que evite las muchas muertes innecesarias –y los muchos bombardeos de castigo- las represalias de los enemigos –especialmente de los soviéticos, quienes convirtieron Berlín en un gigantesco burdel- y la reducción a las cenizas del orgullo y poder germano.

¿Mejoraría la muerte de Hitler el futuro inminente de Alemania? Imposible saberlo. Von Stauffenberg no estaba solo en la conspiración. La idea consistía en llenar el vacío de poder dejado tras el asesinato, siguiendo el “Valkiria”, un plan de emergencia ideado por el propio Hitler para mantener el orden y el funcionamiento del sistema en su ausencia. Los conspiradores habían modificado el plan para tener el control militar de las calles y eliminar a las temidas SS, obstáculo definitivo para abordar cualquier negociación de rendición. Paradoja, terminarían con el nazismo siguiendo las propias directrices de Adolf Hitler.

La película es correcta, bien narrada. Cojea, en mi opinión, por la interpretación de Cruise, quien sólo me convenció en “Nacido el 4 de Julio”. Por ciertos detalles que no coinciden con la realidad y por ese inevitable toque americano, sin cabida en una película sobre alemanes. Algunos críticos también le achacan a esta película su falta de emoción, ya que de todos es sabido el final de la conspiración (aunque aquí creo sinceramente que estiman en exceso al público común).

Pese a todo, me encanta que el cine aborde temas históricos y despierte la curiosidad entre el espectador. Por muy malas que sean “Troya”, “300” o “El Reino de los Cielos” , creo que siempre pueden moverle a leer un libro o un artículo para saber más. O a convertirse en un experto aficionado sobre el tema. El interés por la Historia es una de las asignaturas pendientes de nuestro cine español -una de tantas- lleno de complejos, tics progres y nulos conocimientos.




En la perspectiva del ciudadano alemán común se sitúa la magnífica “The Reader”. La opinión de esta película la dividiré en dos partes. La primera para quienes todavía no la hayan visto y quieran hacerlo, y la segunda para quienes ya la vieron.

“The Reader” es la historia de un secreto guardado durante años. Comienza a finales de los años 50 en una Alemania que se recupera de la Guerra a base de duro trabajo (ya tenemos la receta para salir de la crisis). El adolescente Michael (David Cross) vive un primer e intenso romance veraniego con una misteriosa taquillera de tranvía. Se llama Hanna -extraordinaria Kate Winslet, que comparta un Oscar con nuestra Pe resulta casi irritante- quien dobla en edad y sorprende al joven por su fuerte carácter, por su sexualidad sin disimulo.

El muchacho, obnubilado ante los descubrimientos del mundo real, no repara en el voluble comportamiento de su amante, en la insistente costumbre de escuchar su lectura antes de terminar en la cama, en la extraña reacción de Hanna al entrar en una iglesia donde los niños cantan en el coro. No se atreve a hacer preguntas, por temor a una respuesta cortante o hiriente. Mantiene una relación a medio camino entre la servidumbre y la ilusión del primerizo, evitando a las chicas de su edad.

Todo terminará cuando Hanna desaparece sin dar explicaciones, sumiendo a Michael en una depresión, que además debe ocultar, y un carácter esquivo con las mujeres. Pervive en su interior la pregunta eterna. ¿Por qué se fue sin decir adiós?

(Fin de la primera parte. Corran a verla).





Todo se aclara años después, cuando Michael es un estudiante de Derecho en la facultad y asiste a un juicio contra unas guardianes nazis. Ante sus todavía jóvenes ojos se encuentra de cara con la durísima realidad. Su idolatrada y misteriosa Hanna es una de las acusadas por crímenes de guerra. El dolor es mayor conforme Michael asiste a su desarrollo. Hanna está acusada de seleccionar en su campo a las sentenciadas a una muerte segura en Auschwitz. También está acusada de la muerte de cientos de madres y niños judíos, encerrados en una Iglesia incendiada por un bombardeo. Algunos supervivientes relatan el gusto de la guardiana Hanna por compartir las últimas horas con las enviadas al cadalso, tratándolas con cariño de madre, escuchando su lecturas y practicando no se sabe qué cosas. Un monstruo. Las respuestas de ella son escalofriantes, ya que, a instancias del juez, no se excusa en el miedo al castigo para justificar la decisión de mantener cerradas las puertas de la Iglesia. Se limitaba a cumplir las órdenes y a hacerlas bien, sin plantearse o confesar remordimiento. Tan sincera como cruel.

Aquí reside la terrible paradoja de la película. Más de ocho millones de alemanes se afiliaron al partido Nazi durante su apogeo. Hitler fue elegido por democracia. Muchos colaboraron sin dudarlo en los campos de concentración o en la denuncia de elementos disidentes, fieles al Fürher. Al término de la guerra, la situación para los judíos no mejoró en Alemania y, no cabe duda, muchos de quienes participaron en las atrocidades del régimen se reincorporaron a la vida cotidiana sin que nadie supiese su pasado, sin hacer al menos una reflexión sobre su comportamiento. Hanna era una de ellas. Una taquillera de tranvía cuyo poder años atrás decidía la vida o muerte de decenas de almas desgraciadas.

El dilema moral es terrible para Michael. Un compañero lo dice claramente en la clase: “Si me dan una pistola mataría sin dudarlo a esa asesina”. ¿Qué pasa por su cabeza? Sentimientos de frustración, de sentirse una víctima más, de asombro. Se había acostado, había acariciado y escrito poemas a una fría máquina exterminadora; a quien él tenía en un pedestal. Para más inri, es conocedor de un detalle trascendental en la sentencia de su antigua amante. Hanna es analfabeta, por lo tanto no pudo redactar el informe a las SS sobre lo sucedido la noche del incendio de la Iglesia. La diferencia puede ser de cuatro años a una cadena perpetua. ¿Debe interceder por una asesina confesa, en honor a la verdad, o dejar que reciba un más que justo destino?




Michael lo piensa hasta el último momento, pero opta por lo segundo. Hanna es condenada a pasarse el resto de su vida en la cárcel. Pero él no es capaz de exorcizar la relación. No consigue estabilidad en su vida y vive atormentado por un secreto, que sólo confesó a medias a su profesor de filosofía. La obsesión es tal que retoma el contacto y decide enviar a la prisión durante una larga temporada cintas de casete con grabaciones a viva voz de los libros que le leía aquel inolvidable verano. Hanna las recibe como un tesoro y, con mucho tesón, aprende a escribir de forma autodidacta. Le pide más libros y una visita.

El tiempo pasa. 20 años después Hanna obtiene la libertad y Michael, único contacto con el mundo exterior, es requerido como apoyo para su reincorporación a la sociedad. Aquí está una de las escenas más fuertes de la película. El adolescente, que ahora es un hombre maduro se encuentra en el comedor de la prisión con la treintañera, que ahora es una abuela. Michael busca una lágrima, una confesión de arrepentimiento, una petición de perdón, instigada por años de reclusión y la reflexión por el dolor causado. No la encuentra. “Los muertos, muertos están. Eso no se puede cambiar”. Hanna sigue igual. Aprender a leer no la ha redimido, por muy buena literatura que hubiese tenido entre sus manos. Esta última desilusión es el empujón definitivo para que Michael pueda librarse del fantasma que le perseguía desde los 16 años. Lo enterrará de forma definitiva cuando confiese a su hija el secreto que guardó tanto tiempo. El suicidio de Hanna parece más una reafirmación en sus convicciones que un arrepentimiento.




La película nos muestra que el horror y la maldad humana no tiene que ser necesariamente protagonizados por personas de tosca apariencia o mirada asesina. Que el lobo que todos llevamos dentro, domesticado por siglos de leyes religiosas, morales y legales, puede salir en cualquier momento. El caso de millones de pacíficos y cultos alemanes, seducidos por Hitler, es un claro ejemplo. Muchos participaron convencidos en infinidad de barbaridades que nos ruborizarían. Muchas de esas personas vivieron, amaron y murieron después de la Guerra, sin un atisbo de arrepentimiento por lo sucedido. Sin que sus familias supiesen absolutamente nada, en algunos casos. Así es la condición humana.