SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

sábado, 20 de junio de 2009

CHRIS BOWAN, NADIE ES PERFECTO

"Nadie es perfecto", rezaba el tatuaje en el hombro izquierdo del patinador estadounidense Christopher Bowan (1967-2008). Él lo pareció en la pista durante los años 80: campeón del Mundo júnior y cuatro veces de los Estados Unidos, gracias a un gran carisma e ingenio para trasladar sobre el hielo temas como "Woody Bully" o "What a wonderful world", en una actividad en ocasiones demasiado rígida. Bowan se quedó a un paso del oro olímpico por, entre otras cosas, consumir ingentes cantidades de cocaína, puliendo casi 1.000 dólares diarios durante algunos meses. Algo sorprendente en atletas de tanta exigencia física. La indisciplina e indolencia le apartaron de su mentor, Frank Carroll, de su mujer e hija. En 1992, ingresó en una clínica de desintoxicación, reapareciendo en los Juegos de Albertville y retirándose tras la clausura. Después vagó por diversas ciudades, como entrenador o comentarista televisivo, dejando entrever la decadencia física y mental. Una cuesta abajo que terminó el pasado 10 de enero, cuando apareció muerto en una habitación de un motel en Los Ángeles, víctima de una sobredosis. Tenía 40 años y pesaba 118 kilos, muy lejos de aquel grácil cuerpo que volaba sobre el hielo. Nadie es perfecto.

Publicado en La Región (10-03-2008)