SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

jueves, 26 de noviembre de 2009

EL SABER QUE NO SE SABE (por Guillermo A. Laich)


Allá, en ese andamio se reclina Miguel Ángel,
sin hacer más ruido que los ratones
Sus manos se mueven de aquí para allá,
como una mosca de patas largas sobre el arroyo.
Su mente se mueve sobre el silencio


Guillermo A. Laich De Koller.
Licenciado y Doctor en Medicina y Cirugía.
doctorlaich@gmail.com

En el verano del año 1987 conocí personalmente al campeón mundial de Fórmula Uno, Ayrton Senna, en Sao Paolo, Brasil. Entonces me encontraba impartiendo una serie de conferencias sobre el deporte de alto rendimiento en Río de Janeiro y Sao Paolo, conjuntamente con el campeón mundial y Mr. Universo Louis Freitas (Madrid, 1987).

Louis y yo fuimos invitados personalmente por Ayrton para asesorarle sobre su preparación física en un pequeño gimnasio de Sao Paolo. Recuerdo que se quejaba de los efectos de la fuerza “g” en las curvas, las aceleraciones y deceleraciones, y respecto a las vibraciones producidas por un motor girando a más de 18.000 revoluciones por minuto. Su visión era la mejor que jamás he conocido, siendo capaz de distinguir claramente los números de una matrícula de automóvil a 200 metros.

Pero lo que más distinguía a Ayrton de los demás pilotos era su capacidad mental de decisión rápida y efectiva, así como su habilidad para activar su mente inconsciente en situaciones extremas. En algunas ocasiones Ayrton superó ampliamente los límites del rendimiento humano.

El acontecimiento que les voy a relatar sucedió en el pintoresco y complejo circuito de Mónaco en el año 1988. La carrera ahí suele ser relativamente lenta porque es un trazado difícil, requiriendo altísimos niveles de concentración. De hecho, los pilotos suelen estar constantemente cambiando de marcha, acelerando, desacelerando, frenando, girando, y controlando a los demás coches.

El sábado previo a la carrera, en una de las series de calificación, a Ayrton le sucedió algo fuera de lo normal. Daba la sensación de estar conduciendo de una manera sobrehumana, de estar más allá de los límites permitidos por las leyes físicas de la Formula Uno. Todo lo que hacía estaba bien hecho. No se equivocaba nunca. Su coche se desplazaba como una seda por el complicado circuito, como si de poesía en movimiento se tratase. Su conducción era superior a la del resto de los pilotos.



Al finalizar las series de calificación un periodista Británico le preguntó qué era lo que sentía al conducir de esa manera tan extraordinaria. La respuesta de Ayrton fue clara. Esto es lo que dijo:

“Tenía la sensación de que el conductor no era yo –que era otro-. Ese otro se me presentaba cada vez con mayor fuerza y asumía cada vez más el control a medida que iba más rápido y requería un esfuerzo mayor. Al comienzo era el primero en la clasificación. Iba en cabeza por unas décimas de segundo, luego por medio segundo, y después por más de un segundo. Me limitaba simplemente a seguir mejorando mis tiempos –fluyendo sin pensar ni dudar de nada-. Continué mejorando, hasta que llegué a estar dos segundos por delante de todos los demás pilotos (algo impensable en Mónaco), incluyendo a mi compañero de escudería, Alain Prost, quien corría con un coche idéntico al mío. No sé como ocurrió, pero en un determinado momento me di cuenta, de repente (Ayrton chasquea los dedos en el aire), de que estaba mucho más allá de mi límite y del coche. Mi mente estaba en otro lado – no sé dónde exactamente-. Mónaco es un circuito pequeño, estrecho, y tortuoso, pero en esos momentos tuve la sensación de estar en un túnel, el circuito se me presentaba como un túnel con raíles que me guiaban. Yo seguía y seguía con total control. Naturalmente, no circulaba sobre raíles, pero lo sentí así.”

“Entonces, de golpe (Ayrton chasquea los dedos en el aire otra vez) tomé consciencia y me di cuenta de que lo que estaba haciendo era demasiado. Reduje la velocidad. Volví lentamente hacia los boxes y me dije que no volvería a salir aquel día. En ese momento sentía que estaba totalmente indefenso por haber superado todos los límites. No era consciente de lo que sucedía en ese túnel con raíles –no se trataba de estar fuera de control o fuera de uno mismo– el control era total o incluso superior – y el túnel simplemente seguía, seguía, y seguía. Fue una experiencia francamente sorprendente.”

Pero Ayrton no fue el único que experimentó este proceso, ya que también le suele ocurrir a otros deportistas de élite. Quizá parte de su experiencia se debiese a que permitió que una de sus “mentes” funcionase por sí sola, sin control voluntario. En su caso, una mente más profunda e inconsciente tomó las riendas y se hizo cargo de la situación, conduciendo sin supervisión ni inhibiciones hasta que el Ayrton consciente, el que pudo conceder una entrevista a la revista “Carr”, se asustó de lo que hacía su otra mente mientras tenía el mando. Lo curioso del caso es que Ayrton, por alguna razón desconocida, debió de relajar los controles conscientes ya que el día siguiente, por primera y única vez en su historia, saltó con su coche por encima de una valla provocando sin querer un extraño accidente, sin causas que lo explicaran.


Los virtuosos en todos los terrenos que actúan al límite de sus facultades, como los pianistas y directores de orquesta, desarrollan movimientos con las manos mucho más rápidos de lo que se puede controlar conscientemente. Y no solo los virtuosos son capaces de realizar estas proezas, pues los mecanógrafos y los prestidigitadores hacen lo mismo. Muchos de ellos suelen decir que piensan con sus manos o sus dedos del mismo modo que Albert Einstein solía decir que su lápiz pensaba por él. Diego Maradona decía que en el campo sus ideas pensaban por él. Algunos karatekas de nivel internacional, con largos años de entrenamiento y meditación zen en su haber, en ocasiones suelen decir después de un combate: “No sé si fui yo quien movió mi mano, o si fue mi mano quien me movió a mí.” En ellos, como en algunos otros, otra mente, una mente inconsciente que no formula preguntas, ni dudas, ni posee límites, toma las riendas y actúa, sin necesidad de ninguna injerencia externa, y sin control consciente. Sabe lo que tiene que hacer –y lo hace- es un saber que no se sabe.

La percepción interior de Ayrton mientras conducía más allá del límite, revela que las distintas partes de la mente pueden tomar el mando en cualquier momento y sin que nos demos cuenta. Según Ayrton, él no sabía quien estaba al volante. Este tipo de control puede ocurrir mientras pracicamos un deporte, cantamos una canción, pintamos un cuadro, u operamos en un quirófano – y de hecho suele suceder así. En ocasiones nos percibimos como si fuéramos más de un ser. Sin duda la evolución de nuestra mente humana construyó un yo sobre otro yo, o sea una reproducción específica sobre una reacción específica.

Ayrton pudo comprobar que su mente inconsciente tomaba el control en situaciones donde su rendimiento se media en milésimas de segundo. La complejidad de su mente consciente racional había alcanzado su límite funcional y dio paso a otra mente inconsciente más irracional; simple, directa, rápida, intuitiva, y eficaz. Este mismo proceso es capaz de controlar múltiples movimientos realizados a alta velocidad con una precisión asombrosa. Como suele ocurrir en una concertista de piano capaz de ejecutar 20 o 30 notas por segundo (cada una requiriendo entre 400 y 600 acciones motoras distintas), o bien en otras personas cuya habilidad motora de ejecución requiera una combinación e integración de sutileza, precisión, y velocidad sumamente elevada. Cuando funcionamos al límite de nuestras posibilidades somos conscientes de que nos resulta imposible controlar nuestros actos de manera consciente –de hecho el consciente estorba-. Pero en general no es necesario que percibamos este hecho conscientemente.



Las facultades de la mente humana están ensambladas de acuerdo a distintas escalas de complejidad. Las más básicas están relacionadas con la supervivencia inmediata, las intermedias con la adaptación al mundo conforme cambia, y las más complejas con la habilidad de razonar y el sentido del yo. Todas ellas parecen poseer inteligencias independientes que a menudo actúan e interactúan sin que la “lenta, ingenua, y torpe” conciencia se dé cuenta. Por todo esto, y para que nuestro único y auténtico arte aparezca, nosotros y nuestro yo consciente debemos saber desaparecer.

Fue así como en Mónaco, en el año 1988 Ayrton Senna se asomo al oscuro y misterioso abismo donde se encuentra esa otra mente inconsciente. Un estado inconsciente de nuestra consciencia que se caracteriza por poseer una llave de acceso a un saber que no se sabe. Un saber intuitivo, silencioso, y profundo que siempre está ahí... pero no nos damos cuenta de ello.

lunes, 23 de noviembre de 2009

DARRYL STRAWBERRY, UN CARÁCTER CANCERÍGENO


Existen balas perdidas que vuelven al cargador después de una trayectoria desviada. El bateador de béisbol estadounidense Darryl Strawberry (Los Ángeles, 1962) lo tenía todo, absolutamente todo, a su favor. Un origen acomodado, lejos de los guetos de otros compañeros de raza, y un talento natural que puso a Nueva York en la palma de su mano. En 1986, a los 24 años, ya era campeón de la Major League. Tenía fama, dinero, la izquierda más temida por los rivales, pero una cabeza de chorlito. Sus éxitos deportivos fueron igualados, y superados, por sus líos: varios ingresos en la cárcel por malos tratos a sus parejas, evasión de impuestos, agresiones pistola en mano, y una solicitud de prostituta que resultó ser una policía, muy atractiva, pero policía; cuatro ingresos en clínicas de desintoxicación, tres de ellos por cocaína; dos divorcios, cinco hijos reconocidos y uno ilegítimo, dos mujeres amenazadas y golpeadas a diario; escapadas sin rumbo fijo ante el desconcierto de sus diversos equipos, suspensiones por todo tipo de infracciones... Y un cáncer de cólon para completar el festival. Quizá entonces Darryl vió la luz y resucitó, comenzando una durísima rehabilitación. Pudo estar entre los más grandes del deporte rey de su país. Hoy, superado el cáncer, intenta vencer otros demonios interiores y ser el mejor Strawberry posible.

Publicado en La Región (12-05-2008)

sábado, 21 de noviembre de 2009

ÁNDER IZAGUIRRE, PAPEL Y TINTA EN LOS BOLSILLOS

Buceando en este inmenso universo que es Internet, encontré por pura casualidad un interesantísimo artículos sobre dos ciclistas míticos: Jacques Anquetil y Raymod Poulidor. Nuestros padres los recuerdan. Anquetil fue el enterno campeón, un tipo en apariencia imperturbable, con la misma desgracia que sufrió en su tiempo el gran Miguel Indurain. Indurain ganaba con un estilo sobrio, elegante, sin la expresividad ni la verborrea de, por ejemplo, nuestro gran Perico Delgado. Por ello se ganó la impasividad de gran parte del aficionado, deseoso -recuerdo- de ver cómo Rominger, Chiapucci o un pujante Pantani le ponían en aprietos.

Poulidor fue el eterno segundón, el perdedor por excelencia. A quien siempre le sucedía algo -un pinchazo, un mal cálculo de fuerzas, un exceso de confianza- que le apartaba de la victoria. Fue quizá el primer perdedor en suscitar una legión de seguidores franceses, llevados por un sentimiento de pertenencia tan similar a los del Atlético de Madrid que sería necesaria la labor de un psicoanalista para encontrar la diferencia (querido Woody Allen).

El texto es obra del escritor y periodista, oriundo de San Sebastián, Ánder Izaguirre. Es uno de los 15 capítulos de su libro, "Plomo en los bolsillos", que recomiendo a todos los amantes del deporte y sus mitos. 15 historias donde se mezclan la épica, el sufrimiento, la rivalidad, la risa y el llanto que concentra la historia del Tour de Francia. Merecedora del premio "Marca" al mejor libro deportivo de 2005. Por desgracia, hoy está descatalogado -así es la ley de las ventas- y sólo se puede conseguir a través de su correo personal. info@anderiza.com

Si entran en su página personal, descubrirán que Ánder además es un viajero a quien no le importa llevar papel y tinta en sus bolsillos.

http://www.anderiza.com/

Saludos a Ánder. Y disfruten con la rivalidad entre Anquetil y Poulidor.

"Los calvarios de Anquetil y Poulidor", por Ánder Izaguirre

martes, 17 de noviembre de 2009

A LA AVENIDA DE LA ESTRELLA POLAR LLEGA PRIMERO EL INVIERNO... (por Trinity)


A Coruña todavía no, pero el otoño sí que ha hecho acto de presencia con una espectacular ventolera que anunciaba el temporal que estamos sufriendo en toda Galicia. A pesar de este desapacible ambiente que invitaba a una tarde de sofá, mantita y mando a distancia, nos dimos un paseo hasta el Coliseum donde los madrileños Pereza hacían escala en la gira Movistar con la que están recorriendo nuestra geografía. Para la ocasión, el Coliseum transformó su habitual aspecto con unos gigantescos cortinajes negros que reducían su aforo a la mitad y con un inesperado patio de butacas montado en la pista, anulando la posibilidad de poder estar de pie. Todo ello, según el personal de organización, por expreso deseo del dúo, algo que nos resultó un tanto extraño…

Nos fuímos a las primeras gradas donde nos estuvieron bombardeando continuamente con el anuncio de turno de Movistar, una estrategia de márketing perfecta para ahuyentar a posibles usuarios y a los que ya lo somos desde hace tiempo aunque tras este acoso publicitario me lo estoy pensando… Mientras tanto, un jovencísimo público va ocupando las tribunas. Chavalada de lo mas variopinta donde predominaban los taconazos, minifaldas y kilos de maquillaje en ellas y gorras y acné juvenil en ellos (la peligrosa influencia de Bershka o la serie “Física o química” está causando graves estragos en esta adolescencia…). Del amplio manejo del vocabulario mejor ni hablamos…


En torno a las 9 de la noche y muy puntuales, comenzaron los teloneros. Ragdog, de Vigo, un grupo muy en la línea de Pignoise, cuyo cantante recuerda muy mucho al pirata Iván Ferreiro. Con temas como “Sin dirección”, “Donde estabas”, “Siberia” y “Nada mas” pusieron en pie a toda la chavalería coreando al dedillo todas sus canciones mientras se montaba una auténtica barricada con las sillas colocadas en la pista. (Señores de la organización, no malgasten su tiempo en montar este tipo de palcos. Las sillas tardaron en volar por los aires exactamente un minuto a partir de la salida de grupo, eso sí, en medio de un civilizado caos y sin ninguna desgracia que lamentar.)




Tras una actuación de 40 minutos y el consabido cambio de equipo, bastante rápido por cierto, Rubén Pozo y José Miguel Conejo, alias Leiva, hacen su aparición en un sencillo escenario decorado únicamente con cuatro lámparas vintage, la mas grande colgando del techo, y al ritmo de “Leones”, uno de los 17 temas de “Aviones”, su último trabajo discográfico. Tras este comienzo el griterío va “in crescendo” con la archiconocida “Estrella Polar” y temas de sus anteriores discos como “Todo”, “Como lo tienes tú”, “Animales”, “Yo pienso en aquella tarde” o “Aproximación”. Pero el protagonismo absoluto fué para las nuevas canciones: el primer single “Violento amor”, “Pirata”, “Windsor”, “Que parezca un accidente”, “Escupe”, “Lady Madrid”, “Amelie”, “Llévame al baile”, “Champagne”… En “4 y 26” Rubén nos invitó a todos a la fiesta posterior en su habitación, la 426 del AC Coruña, y con “Está lloviendo”, que ni pintada con la que estaba cayendo fuera, los paraguas brotaron como setas sembrando la pista de color. Uno de los momentos mas especiales de la velada lo protagonizó Leiva al dedicar la bellísima “Por mi tripa” al centrocampista del Dépor Juan Carlos Valerón, mostrando su admiración por él y destacando su gran afán de superación ante las dificultades de una lesión.




La noche sigue con “Beatles”, “Margot”, “Yo nací para estar en un conjunto”, “Grupis” y tras un primer bis, se apagan las luces y el escenario se convierte en un pequeño campo de batalla donde un pistolero con una media en la cabeza y al grito de “oiga señoooooor!!!” da paso a “Señor kioskero” con Rubén, Leiva y toda la banda disfrazados de cacos, aunque Leiva pasaba mas por colega de Lucky Luke que por delincuente callejero. El punto final lo ponen con la aclamada “Superjunkies” terminando así un concierto de aproximadamente dos horas que pasaron como una exhalación.



La verdad es que tenía muchas ganas de verlos y no me defraudaron. Son un par de granujas divertidos que transmiten alegría y buen rollo. Su directo es magnífico, la conexión con el público es total, y demuestran que con pocos elementos se puede hacer algo bueno. Sus letras se inspiran en lo cotidiano, el amor, la soledad… y me recuerdan en muchos aspectos a antiguas bandas referentes en nuestro país como Tequila o Burning. Por poner algún “pero” eché de menos temas como “Tristeza” o mi preferido, “Niña de papá”, aunque la playlist escogida para la ocasión me pareció acertada y variada. Mereció la pena la ida y vuelta en coche con un tiempo de perros y los malabarismos con viento y paraguas. Desde aquí os los recomiendo. No sé cuando, pero yo repetiré seguro…

Mas información de Pereza en: www.pereza.info

Trinity

jueves, 12 de noviembre de 2009

¿QUÉ FUE DE YVES KLEIN?


La reciente exposición en el Circulo de Bellas Artes de las obras de Yves Klein y su madre, Marie Raymon, nos trae a la memoria el recuerdo de este peculiar personaje. Klein fue un artista que dejo huella en el mundo de la pintura en sus cortos siete años de vida artística, donde se le conoce por su famoso IKB (Internacional Klein Blue), el azul Klein de sus cuadros y también por sus extravagancias, que no tenían nada que envidiar a las de Dalí.



La monocromía es el principal fundamento de su pintura. Rechazaba que lo comparasen con los suprematístas aunque le reconocía a Malevich el haber descubierto, cuarenta años antes, la monocromía. Sin embargo, sus precursores los encuentra en Giotto y las pinturas de las cavernas del hombre prehistórico. Abogaba por despersonalizar las obras de arte, en claro contraste con su exacerbado personalismo. Algunos ejemplos: embadurnaba a las modelos desnudas con pintura, para que se refregaran contra los lienzos, mientras él, vestido de etiqueta, las dirigía a los sones de una orquesta. A esto lo llamaba "Antropometrías". En 1958, inauguró en la galería Iris Clert de París una exposición con un largo titulo, que se conoció con el nombre de "El vacío". Klein blanqueó todas las paredes y así dejó la galería. Esta exposición individual de la nada, tuvo un gran éxito.



Pero ya el disparate absoluto fue en 1959. Klein empezó a vender "Zonas de Sensibilidad Pictórica Inmaterial", por un mínimo de veinte gramos de oro. A cambio, entregaba un recibo -que era lo único material- por una zona de "sensibilidad". Sólo se podía revender al doble de precio, aunque la apoteosis de este delirio era quemar el recibo en público, mientras Klein arrojaba la mitad del oro recibido al Sena, al mar, o a un lugar donde no se pudiera recoger.

El motivo de que aparezca en esta sección es porque Yves Klein era judoka y, aunque no se le conozca ningún combate de recuerdo imborrable, fue el primer Asesor Técnico del judo español en la, entonces, Delegación Nacional de Judo (después, Departamento Nacional de Judo), que dirigía el comandante del Ejército del Aire, Fabián Vicente del Valle.



Yves Klein, nació en Niza en 1928. Sus padres, Fred Klein y Marie Reymond, también eran artistas de profesión. A lo largo de su corta vida, se interesó además por la pintura, la poesía, el esoterismo (con su amigo el poeta Claude Pascal se adhirió a la Sociedad de los Rosacruces) la astrología y el judo. Se inició con Igor Correa, quien fue también el primer profesor de Roland Burger -éste a su vez, el verdadero arquitecto del judo hispano y el tercer Asesor Técnico-. Klein estuvo antes, de cinturón azul, de paso por Madrid, en el "Bushidokwai", primer club de judo español, con su colega y amigo Arman (Armand Fernández).

Hombre inquieto donde los haya, Klein se va al Japón y se inscribe en el Kodokan. Su paso por este Instituto, cuna del judo, es ciertamente extraño. Comienza en octubre de 1952. En enero de 1953 ya es cinturón negro 1º dan. En julio, pasa a 2º dan, y en diciembre del mismo año, ya directamente pasa a 4º dan. Esta anomalía, quizá se debiera, a la pretensión del Kodokan de meter una china, en el zapato de la influencia de Kawaishi en el judo francés. (Mikinosuke Kawaishi, fue uno de los fundadores del judo galo, y su famoso método de clasificación de las técnicas, contribuyó, de manera eficaz al desarrollo del judo en gran parte de Europa, y muy especialmente en España, en donde estuvo en vigor hasta 1974).



De vuelta a Francia, henchido con el sentimiento de haber descubierto el verdadero judo, tuvo encontronazos con mucha gente y la Federación gala no le reconoció los grados adquiridos en Japón. De la mano de Fernando Franco, en aquel tiempo el principal impulsor del judo madrileño y dueño del Bushidokwai, vino a España de profesor de este club, y es durante su estancia en nuestro país, donde la pintura monocroma se convirtió en el pilar de sus convicciones pictóricas

Fue nombrado Asesor Técnico del judo español, cargo que ejerció de mayo a noviembre de 1954. Su relación con los judokas madrileños era buena, pero no así con Henri Birbaum -el fundador del judo catalán y alumno de Kawaishi- al que obligó a examinar a sus alumnos en Madrid, después de haberlos ya examinado Kawaishi en Barcelona.

Tampoco se llevaba bien con Vicente del Valle, el jefe del judo español, y en diciembre de 1954 volvió a Paris. Durante cinco años dio clases de judo en el Centro de Estudiantes y Artistas Americanos, en Montparnasse. Después, abrió una academia propia de judo Kodokan, en el bulevar de Clichy, que solo duro un año.

Ives Klein murió, de un ataque al corazón, en París en 1962, tenía 34 años.

Rokudán

martes, 10 de noviembre de 2009

DON FLORENTINO, FICHE A TIGER


Terminó la temporada de la Fórmula Uno. Tan soporífera, por mucho que Lobato se emocione pensando en si va a llover o no, que ocupó más espacio en la canallesca por cuestiones no deportivas: los escándalos en Renault, con il bello Briatore y Nelsinho insinuando ideas lascivas; la retirada de marcas históricas, la polémica por el empleo de los difusores, los amagos de rebelión por parte de algunas escuderías, el mal rendimiento de Mc Laren y Ferrari... Vaya corral. Mucho debe cambiar la historia para captar al gran público perdido.


Torneo de Tenis en Valencia. No piensen en deporte y dejen a Murray a un lado. ¡Qué maravilloso escenario el elegido! La Ciudad de las Artes y las Ciencias. Con menor capacidad que una pista del gran circuito, pero poseedora de una atmósfera especial, la de un cuento de Tim Burton. Muchos esperaban ver de repente a Eduardo Manostijeras o a Charlie. Arte en el Arte.

Fernando Cáceres, tiroteado en Argentina. Cómo está nuestra quinta provincia. Al futbolista ex internacional le intentaron atracar varios jóvenes, alguno imberbe pero de gatillo fácil. Su resistencia le costó un balazo en un ojo y su lucha actual contra la muerte. Tenía intención de regresar a España, como entrenador. Ahora intentará volver por su pie a casa.


De tiros sabe mucho Allen Iverson. El jugador NBA, ídolo de pandilleros y jugadores de playground, se ha tomado por su cuenta una "baja indefinida". El muchacho está decepcionado, porque su entrenador en el equipo de Memphis lo relega al banquillo. Medio mundo buscando un trabajo y este divo viviendo en las nubes. En Memphis también sobrevive Marc Gasol. Es un milagro que logre más de 10 puntos en un equipo con chupones del calibre de Rudy Gay, Zach Randolph y OJ Majo. Con Iverson ya necesitaban cinco balones para empezar a jugar. Mejor así.

Y en la ACB, la NBA europea, el griego del Unicaja Georgios Printezis, estuvo al borde de, quien sabe, la silla de ruedas o la muerte, tras una mala caída después de caer en mala posición -encima invalidaron su mate por cometer pasos-. Por unos momentos nos recordó el susto de Marcelo Nicola con el Tau, en la Copa del Rey de 1994 (¿me equivoco? revisaré mis archivos). Por suerte, ambos terminaron en pie. Y sanos.


Querido José María Gutierrez Hernández, Guti:
Tienes un talento natural para el fútbol como en pocos he visto. También una atracción fatal para los problemas. Cuando todos los entrenadores que han pasado por el Real Madrid -y alguno más en la Selección- te relegan al banquillo o te dejan de convocar, deberías pensar en si el problema eres tú. Juega, despliega tu talento y olvídate de lo demás. Juega de una vez, coño.


La celebérrima revista "Forbes" ha publicado la lista de los deportistas más ricos del Planeta, aunque alguno de ellos tenemos serias dudas de si no son extraterrestres. Y ya ven. Tanta polémica por el traspaso de Cristiano Ronaldo al Madrid, 94 millones de euros, y resulta que sus 12 millones de contrato por temporada no le sirven ni para figurar entre los 10 primeros . Encabeza la lista el golfista Tiger Woods, quien hoy cuenta en su caja fuerte -o bajo el colchón- aproximadamente unos 1.000 millones de dólares. Por temporada suele aumentar su patrimonio unos 74,4 millones de euros. Lesionado o no, ya que gana más fuera de la hierba que jugando. Le siguen en la lista dos jugadores de baloncesto -uno retirado- Michael Jordan y Kobe Bryant, más el piloto Kimi Raikkonen, con 30,5 millones por barba. David Beckham atesora 28,5. Después desfilan: Lebron James, 27; el golfista Phil Mickelson (muy conocido en La Mancha), 27; el boxeador filipino Manny Pacquiao (muy conocido en Murcia) y Valentino Rossi, 23,7. Imaginen a Tiger afincado en España, cediendo el 43 por ciento de su sueldo, unos 31 millones, a papá Estado. Fíchelo, don Florentino.

sábado, 7 de noviembre de 2009

CHEMA MADOZ, HABLANDO EN PLATA


La fotografía es una de nuestras grandes pasiones. A todos aquellos atrapados en la inmensidad de Orenseville les recomiendo la visita, al menos fugaz, en los recintos que acogen el "Outono Fotográfico" (la estación, el Otoño, me parece todo un acierto para este tipo de exposiones). Hay fotos excelentes, momentos increíbles. También otras con pretensiones de autor progresista, o las abstractas donde nadie sabe si disparó un ser humano o un pollino, vacías o nulas de contendio intelectual o cualquier pensamiento, en mi opinión. En todo caso, lo importante es poder ver para juzgar.


A quien sufra el síndrome de "Ourenseville me mata", incapaces de levantarse del sofá a partir de las eight o´clock, les recomiendo que ejerciten el dedo índice y busquen en Internet lo que no son capaces de hacer por su propio pie. Un educadísimo internauta nos presenta la obra de Chema Madoz, fotógrafo madrileño con amplio currículo, imaginación y mirada para elaborar las imágenes que acompañan estos textos, donde predominan las tonalidades en plata.


El Arte es hoy una cuestión de gustos personales. A mi me agradan estas fotografías. Estoy seguro que ustedes disfrutarán con otras muchas que encontrarán en su propia página personal. Les invito a adentrarse en el mundo personal de Chema Madoz. Saludos.

ChemaMadoz.com

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Nikolai Solodukhin vs Yves Delvingt (1979)

El bielorruso, Nikolai Solodukhin, es el judoka con mejor palmarés de la hoy fenecida Unión Soviética. Campeón de Europa en 1979, campeón del mundo en 1979 y 1983, campeón olímpico en Moscú 80 -siempre en el peso semiligero (-65 kg.)- era un competidor de raza.

Aquí, en Galicia, tuvimos la suerte de verlo cuando ya se había retirado de la alta competición, en el Torneo Teresa Herrera de La Coruña. En un encuentro Bielorrusia – Georgia, frente a Amiran Totikashvili, campeón mundial 1989 y doble campeón de Europa. Fue un vibrante combate en el cual resultó vencedor, recibiendo una prolongada ovación del público de la Polideportiva de Riazor, puesto en pie.

Lo vemos aquí frente al francés Ives Delvingt -campeón de Europa 1977- en el combate final del peso semiligero de los campeonatos del mundo de 1979, celebrados en el recinto del Coubertain de París. Solodukhin domina en todo momento a Delvingt y lo obliga al abandono, mediante un peculiar juji-gatame, realizado desde una posición harto complicada.


por Rokudán