SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

jueves, 3 de diciembre de 2009

IMUSEONANTE!!!! (por Festeiro)


No me creais... No soy objetivo... En absoluto. Pero El PAIS titula "BOMBASTICO" (MUSE deja boquiabiertos a 15.000 espectadores en un espectáculo faraónico) y no me puedo reprimir a copiar literalmente la crónica de este periódico, seguramente de alguien que como yo le parece este grupo uno de los mejores que hoy por hoy tocan en directo (eso al menos); deléitense damas y caballeros:


"Bocas abiertas, ojos iluminados, manos a la cabeza, pellizcos en los brazos para comprobar que, efectivamente, aquello estaba ocurriendo. ¡Qué arranque de concierto! Imagínese el lector tres edificios plantados en el escenario, de unos 25 metros cada uno. Haga cálculos: un pedazo de mole. Comienzan a iluminarse las ventanas, se ven siluetas humanas por las escaleras. La música suena. De repente, se vienen abajo los telones y los tres componentes de Muse aparecen encaramados, cada uno en mitad de un edificio, como si estuviesen en el cuarto piso. Se miran, parecen sonreír y atacan una imparable "Uprising", la primera canción de su último disco, Resistance. ¿Va a ser así todo el concierto? A frotarse las manos. Excesivos, grandilocuentes, bombásticos. Lo de anoche fue un espectáculo tan grande que es imposible comprimirlo en esta crónica.



Miles de chavales (llenísimo el Palacio de Deportes: 15.000) se creyeron anoche importantes, distintos, estremecidos, enfocados por una potente luz durante dos horas. Sólo existían ellos. El lenguaje del pop tiene cláusulas que la razón no entiende y anoche se vivió una de ellas. Fue uno de esos días en los que Dios y el viento deciden soplar por el lado bueno, una noche explosiva, gozosa, de música escrita en grandes tipografías. Empezando por esos seguidores que pasaron la noche acampados a las puertas del recinto, soportando un frío inmisericorde, cortante y gélido. "¿Dormir? Con este frío ha sido imposible", revelaba Leticia, de 21 años, que había llegado con su amiga Reme, de 22 años, desde Valencia. Las dos pasaron la noche en el húmedo empedrado de la plaza de Dalí. Se hicieron amigas de Cristina (19 años) y Natalia (18), madrileñas, ataviadas con una tienda de campaña para amortiguar la temperatura glacial. Estas cuatro chicas fueron las primeras en alcanzar la valla más próxima al escenario. "Euforia, energía, ganas de vivir". Así definían lo que les produce escuchar al trío inglés.


Y Matt Bellamy (voz y guitarra), Christopher Wolstenholme (bajo) y Dominic Howard (batería) ya estaban en el escenario interpretando los primeros temas de la noche. Tremenda sonó "Supermassive Black Hole", esa canción que parece interpretada por Prince el día que invitó a su mansión a Rage Against The Machine. Te sientes relevante en un concierto de Muse, como si estuvieses en una especie de Matrix musical, en una ópera futurista y rockera que a cada canción se torna más épica. Lo que hace Bellamy por la humanidad es impagable. Es un tipo de apariencia enclenque y enfermiza. Pero, ¡ja!, qué derroche de energía exhibe el tiparraco. Eleva su voz a unos tonos sólo igualados por Freddie Mercury y toca la guitarra como si estuviese poseído por el espíritu de Jimi Hendrix. El concierto se cerró con esa epopeya llamada "Knights of Cydonia". Fue emocionante ver a miles de brazos corear la canción en una orgía de felicidad. Todos enfilaron la salida preguntándose: ¿Ha sido real?"





Pues sí, efectivamente fué real... Yo estuve allí y puedo decir que más allá de otros grupos que me encantan y que he visto, lo de ayer ha sido el éxtasis más grande que he sentido en un concierto en directo. Estos tíos son tremendos, el directo es su mejor manera de expresión, más allá del espectáculo de U2 y del genio que puede desprender AC&DC o Red Hot Chilli Peppers, el directo de MUSE te llega, te envuelve, te hace saltar, sentir, gritar, cantar aunque no sepas ni una sola de sus letras... todo es locura, genio, pasión... y no hace falta que Matt recorra el escenario corriendo, saltando, coreando con los espectadores, quitándose la ropa, saltando sobre sus niles de fans... no... Todoes desde la música, desde el genio que desprenden los tres, su increíble forma de tocar, su espectáculo grande pero no faraónico, no oculta para nada lo que importa, su música, su pasión absoluta por el directo y su comunión con sus fans.


Apostados en lo alto del escenario, dentro de una especie de torres rectangulares recubiertas por centenares de luces leds que actuaban al mismo tiempo de pantallas, Matt, Chris y Dominic comenzaban a despachar los primeros acordes de una muy glam rock "Uprising", primer corte de The Resistance en un sobrecogedor inicio, que clarificaría rápidamente cuál iba a ser el discurrir de la velada. Parapetado tras un torrencial manantial sonoro, el líder y cantante del grupo, Matthew Bellamy nos regalaba una de las graciosas imágenes de la noche apareciendo provisto de unas centelleantes gafas de sol a la par que en pocos segundos se hacía con todas las felices almas de los allí presentes, en tan sólo un par de guitarrazos.

Las canciones de Muse tienen ese punto entre burlón y contestatario que ayudan a que el público se implique de inmediato con su mensaje, de la misma manera en la que lo haría si se encontrase en mitad de una manifestación de protesta. 'Resistance', siguiente canción del repertorio, con su fantasmagórico y nostálgico arranque condensan algunos de los signos de identidad de la banda en el nuevo disco, como es la recuperación del espíritu del rock de los 70 en los fraseos de algunas estrofas, que recuerdan a unos ABBA en 'The Winner Takes It All' pasados por el filtro operístico de Bellamy o los fabulosos Queen de los inicios con sus coros de falsetes. El hiperactivo piano de 'New Born', temazo de su segundo y respetado álbum 'Origin Of Symmetry' entraba en escena y el jolgorio de la muchachada parecía ir en consonancia con la popularidad de esta pieza.


'Map Of The Problematique' vendría a ser como el himno del movimiento contra el cambio climático y la voracidad capitalista, resumido en su halo apocalíptico y rebelde al mismo tiempo. Con 'Supermassive Black Hole' se iba a poder comprobar una vez más el lujoso montaje de un espectáculo diseñado para potenciar el directo de un grupo como Muse que defiende su repertorio sobre el escenario, como pocas formaciones en el mundo. 'Hysteria' despertaría al adolescente furioso contra el mundo que todos llevamos una vez dentro o que muchos de los asistentes todavía parecían llevar y 'United States of Eurasia' la pieza que sintetiza con resultados dispares la influencia y el legado de Freddie Mercury y los suyos en los integrantes de Muse.

La excelente versión de 'Feeling Good' megáfono en mano de Matt, popularizada décadas antes por Nina Simone, la cadencia rhythm & blues electrónica de 'Undisclosed Desires' o la vitalista 'Starlight', uno de los momentos álgidos de la noche en los que Bellamy desplegaría todo su poderío vocal, precederían al salvaje repóker de cierre del primer gran bloque del concierto con himnos como 'Plug In Baby' y su archiconocido riff de apertura, 'Time Is Running Out' y su excitante crescendo o esa canción que parece englobar tres en una y que responde al nombre de 'Unnatural Selection'.



Sin embargo, y como apunte negativo, cabría destacar la no inclusión en el ya de por sí sobrecargado repertorio del grupo de algunos de sus temas fundamentales como 'Sunburn', 'Muscle Museum', 'Bliss', 'Citizen Erased' o 'Butterflies & Hurricanes' que venían apareciendo en sus últimas giras y que permitían comprender la evolución que ha ido siguiendo Muse durante estos últimos años, amén de satisfacer al seguidor más fiel. Por muy planificado que deba estar un show de estas características, como es el que presentan el trío de Devon en este caso, siempre debería existir espacio para alojar material de tu primera etapa.


La recta final se iniciaría con la sobrecogedora y muy cinematográfica 'Exogenisis: Symphony Part I (Overture)' que por momentos le transportan a uno -con la ayuda de la escenografía- por ejemplo a pasajes de obras como "Gladiator "de Ridley Scott, en la que Russell Crowe y Joaquin Phoenix se enfrentaban en la secuencia final del Coliseo, con la operística banda sonora de Hans Zimmer impregnando todo el metraje al tiempo que los protagonistas se elevaban por la plataforma que les conducía al centro de la arena. La violenta y pasional 'Stockholm Syndrome' sería el preludio de uno de los más deslumbrantes cierres jamás presenciados por un servidor: las primeras notas de harmónica de la banda sonora que Ennio Morricone compuso para 'Once Upon A Time In The West' ("Hasta que llegó su hora" traducida en España) resuenan en todo el pabellón y después de unos segundos en los que parecen que el suelo se torne polvoriento azotado por la ventisca y el rostro sudoroso de Charles Bronson nos esté mirando fijamente, estalla 'Knights of Cydonia', quizá la más espectacular pieza en directo de Muse. Estamos seguros de que hasta el mismísimo Sergio Leone se sentiría orgulloso de formar parte de semejante spaghetti western espacial de bíblicas proporciones.




En definitiva... el año que viene gira en grandes estadios... los que podais no os lo perdais... PODEIS MORIR TRANQUILOS DESPUES DE VERLOS... (y esto va en homenaje a un chaval que justo antes del comienzo sufrió un bajón de tensión y tuvieron que sacarlo a hombros del concierto... ¡¡¡¡lo que te has perdido amigo!!! nunca un porro te supo a tan poco, meu...).

El setlist del concierto:
01. Uprising
02. Resistance
03. New Born
04. Map of the Problematique
05. Supermassive Black Hole
06. MK Ultra
07. Interlude
08. Hysteria
09. Nishe
10. United States of Eurasia
11. Feeling Good
12. Helsinki Jam
13. Undisclosed Desires
14. Starlight
15. Plug In Baby
16. Time Is Running Out
17. Unnatural Selection
Bis:
18. Exogenesis Symphony: Part 1 (Overture)
19. Stockholm Syndrome
20. Knights of Cydonia

Festeiro.