SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

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Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

jueves, 22 de abril de 2010

RICCARDO PALETTI, EN LAS PUERTAS DEL INFIERNO


A veces la gloria es esquiva y no se deja atrapar, ni durante unos segundos. El joven piloto italiano Riccardo Paletti (1958-1982) era un entusiasta del motor que había embargado ilusión, dinero y esfuerzo en cumplir su sueño de alcanzar la Fórmula Uno. Su Osella era un bólido mediocre y sólo entró en la parrilla del Gran Premio de Canadá por una huelga parcial, que redujo a 14 el número de vehículos en la salida. ¡Qué demonios! Terminar ya era una hazaña en estas condiciones. Salió, aceleró a fondo, pero no pudo esquivar el Ferrari de Didier Pironi, detenido por una avería. Un impacto súbito que empaló la barra de dirección en su pecho. No terminó aquí la agonía. El coche de Paletti se convirtió en una bola de fuego, ante la desesperación de Pironi, el personal auxiliar y la propia madre del milanés, presente en el gran día. Tras ser rescatado a duras penas, falleció horas después en el hospital. Alcanzaba el cielo después de pasar por el infierno. Su madre le acompañó en el camino meses después. Un infarto, dijeron los médicos. En realidad fue tristeza de corazón.

Publicado en La Región (03-07-2008)