SIGUE SOÑANDO


Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream.

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jueves, 17 de junio de 2010

JACK JOHNSON, REY NEGRO EN UN MUNDO DE BLANCOS


El boxeador estadounidense Jack Arthur Johnson (1878-1946) fue un niño negro y enclenque de Texas, polizón en dirección a Nueva York, donde se forjó en los suburbios portuarios. Descubierto su descomunal talento y condición física para el boxeo, su ascenso fue imparable, aunque negros y blancos competían entonces por separado. Logró su oportunidad en 1908, contra Tommy Burns, y lo derribó. Después cayeron valientes y buenos rivales como Ketchel, Jeffries y Flynn. Cada victoria terminaba con disturbios y ahorcados en el profundo sur, dado que el boxeo era el primer deporte nacional. Su estilo, despectivo con el rival y ostentoso fuera del ring no le ayudaron a ganarse al aficionado medio; el gusto por el juego, la velocidad y las mujeres adolescentes y blancas suscitaron el odio ario. Condenado por secuestro y extorsión de una menor, huyó a Francia con su tercera esposa, interrumpiendo su carrera. En 1915 aceptó un tongo en Cuba, a cambio de regresar a su país para ver a su madre, moribunda, por última vez. Inútil humillación que no le libró de la cárcel. Quien pudo ser el más grande quebró su talento por el racismo imperante de la época y su imprudencia en un ambiente que no permitía una segunda oportunidad. Jack Johnson, un adelantado a su tiempo murió tras estrellarse al volante de su coche, en 1946.

Publicado en La Región (29-09-2008)