SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

martes, 31 de agosto de 2010

GEESINK: GRANDE, MUY GRANDE


Se ha ido Antón Geesink. El gran campeón, maestro y amigo nos dejo para siempre; su imborrable recuerdo queda, grabado en letras de oro, en la historia del judo.

Era un judoka excepcional y, sin duda, el más popular entre el público ajeno al judo en la década de los sesenta. Su victoria en el Campeonato del Mundo de 1961 en Paris, fue un acontecimiento que rebasó lo meramente deportivo y dio una dimensión mediática al judo que hasta ese momento no tenia. Esta popularidad llegó a su cénit en la Olimpiada de Tokio en 1964 al batir, ante el asombro del Emperador y miles de japoneses, a su mejor judoka Akio Kaminaga.

Antón Geesink, nació en la ciudad holandesa de Utrech en 1934. Antes de entrar en el judo era ya un notable luchador. Participo en el primer campeonato de Europa de judo celebrado en 1951 y quedo subcampeón en la categoría de cinturones marrones. Su vencedor el francés Michel Dupré, ignoraba en ese momento que sería uno de los pocos judokas (Dupré, Gillet, Pariset, Yoshimatsu, Yamashiki), que podían jactarse de haberle batido a lo largo de su impresionante carrera deportiva.

A partir de 1952 y hasta su retirada definitiva en 1967, ganaría 21 campeonatos de Europa en las categorías de dan, peso pesado y Open (le siguen Ruska y Tmenov con 7 títulos). El III Campeonato del Mundo de 1961 fue su consagración; bate por ippon, entre otros, a la escuadra japonesa formada por Kaminaga, Koga y el campeón mundial Koji Sone; esto supuso una gran conmoción en el mundo del judo y además, como diría un conocido personaje de la actualidad política, un acontecimiento planetario.

La Olimpiada de Tokio de 1964, fue la primera en que participó el judo. Se disputaban tres categorías de peso y Open, la categoría reina. Muchos pensaban que lo del mundial de Paris había sido un mal día para los japoneses y que Tokio sería el Waterloo de Geesink. Este se presentaba en la categoría Open y frente a él, los japoneses sacaron a su mejor hombre, Akio Kaminaga, tres veces campeón de Japón (dos de ellas frente a otro sensacional judoka, Isao Inokuma).

En el primer combate Geesink bate al inglés Petherbridge por ippon; el segundo combate es contra el propio Kaminaga que también está en el mismo grupo. Geesink consigue inmovilizarlo con kusure kami shio gatame pero, increíblemente, el japonés al precio de un tremendo esfuerzo, se sale; después un hiza guruma del holandés que bien valía un ippon, pasa desapercibido para el árbitro; Geesink gana el combate.

En semifinales Geesink bate por ippon al australiano Boronovski y en la final vuelve a encontrase otra vez con Kaminaga; un sistema de repesca, que, extrañamente, no había para las otras categorías de peso, le da a éste su segunda oportunidad. Una vez más, después de nueve minutos de durísimo combate, Geesink inmoviliza a Kaminaga con kesa-gatame y esta vez no puede salirse. Geesink ha demostrado al mundo, de forma clara y rotunda, que es el mejor.

Se retira de la competición, después de los campeonatos mundiales de 1965 en Río de Janeiro, en donde vuelve a proclamarse campeón, ahora en el peso pesado batiendo, otra vez, a los campeones japoneses Sakaguchi y Matsunaga. Pero un “pique” con su compatriota Willem Ruska (su sucesor y que sería otro de los muy grandes del judo), hace que se presente en los campeonatos de Europa de 1967 en Roma. Geesink bate a Ruska en semifinales de todas las categorías y en la final al soviético Kiknadze. Es su vigésimo primer titulo europeo y su retirada definitiva.

Después de dedicarse algunos años al espectáculo del catch, Geesink emprende una importante e innovadora labor pedagógica. Escribe libros y crea un método de enseñanza cuyos conceptos generales plasma en su obra capital, Judo in Evolution.

En los años setenta, Rafael Ortega, en su etapa de Director Técnico Nacional, y como parte fundamental de un ambicioso proyecto de desarrollo del judo español, lo trae a España donde expone su método a los profesores de nuestro país. También, en esa época, Ortega y Geesink, en representación de la Federación Española, proponen a la Unión Europea de Judo, la implantación de los judoguis de color. Tendrían que pasar varios años para que, superados muchos recelos y no pocos rechazos, el color entrara en las competiciones oficiales.

Los vaivenes federativos impidieron que el proyecto de Ortega, se consolidara. No obstante, Geesink continuara viniendo durante varios años, a dar cursos en distintas regiones españolas donde cuenta, además de los principales introductores de su sistema, Ortega y De Frutos, con un grupo de amigos e interesados su magisterio como Jordi Boixó, con quien siempre mantuvo un contacto permanente, Romay, Abiol, Montero, Bendala, etc.

Es elegido en 1987, miembro del Comité Olímpico Internacional, con importantes responsabilidades en el seno de este organismo, máximo rector del deporte mundial. En 1997, la Federación Internacional de Judo le otorga el 10º dan, supremo grado en la jerarquía del judo.

En el 2004, coincidiendo con su setenta cumpleaños, el presidente de la Federación Gallega de Judo, Mario Muzas y José Luís de Frutos, consiguen que sea la figura principal del Congreso de Maestros de Judo de Galicia, en donde se le tributa un cálido homenaje. Sus últimas enseñanzas en España las imparte en las Jornadas Internacionales de Torrelavega en el año 2006.

Hasta aquí, este retazo de su historia. El 27 de agosto de 2010, fue el último de su vida. Tenía setenta y seis años; la leyenda comienza ahora.





Rokudán

viernes, 27 de agosto de 2010

PINTURAS DEL SUR


De origen sureño, si bien gran amante de las maravillas de nuestra pequeña Orenseville, es María de los Remedios Romero. Una pintora alegre, autodidacta y vocacional, cuya pasión son los retratos.

Gracias a sus últimas vacaciones en la paradisíaca Castrelo de Miño formalizó varios encargos. Por medio de este universo de infinitas posibilidades llamado Internet quizá acuerde alguno más. Extraña no ver en su página personal alguno de su muy allegado Jaime. Cosas de los artistas. Saludos para ambos.

Página de María: http://mariaromero.artelista.com/

miércoles, 25 de agosto de 2010

Y "BÍO" REGRESÓ AL ARROYO


Terrible historia la del jugador de fútbol brasileño William Silvio Modesto Verísimo (1953-2008) más conocido en España como "Bío", autor de uno de los goles que clasificó al Barcelona para la tan recordada final de la Recopa de Europa en Basilea, en 1979. Cruyff lo recomendó para el Barça. Aterrizó en el Prat, procedente de un suburbio de Sao Paulo. "Es muy bueno, pero inestable e indisciplinado", se leía en su expediente. Tras dos años en el banquillo y muchas noches épicas, fue traspasado y comenzó la cuesta abajo. De equipo en equipo, perdió esposa, familia, sueldo y dignidad, llegando a dormir en los vestuarios de los clubes donde jugaba. En 1994 regresó a Sao Paulo. Alcohólico y tuberculoso, vagabundeó por las calles, ayudado por los equipos con los cuales recuperaba su alma perdida con fútbol. Descubierto por un periodista, el Barça le concedió una pensión, hasta que sus sufridos riñones claudicaron. Falleció un mes de febrero, tras varias semanas en coma. "Bío" nació y murió en el arroyo.

Publicado en La Región (03-11-2008)

UN INVENTO REVOLUCIONARIO

lunes, 23 de agosto de 2010

SUEÑOS (XLIII): UN SECRETO ANGUSTIOSO

16 de septiembre de 1988. Foso olímpico de los Juegos de Seúl. Ronda preliminar en la categoría de saltos de trampolín de tres metros. El estadounidense Greg Louganis se golpea la cabeza contra la tabla tras un error de precisión y cae de forma descontrolada. El público se asusta, piensa que se ha desnucado.

Louganis también se asustó, pero por otro motivo. Posee el virus VIH, un secreto que no revela ni siquiera al médico que le atiende en ese momento, sin guantes. Toda una irresponsabilidad. Se recuperó. Dos días después ganó la final y añadió la medalla en plataforma de 10 metros. Dos Oros que no mitigaron su remordimiento, hasta su sorprendente confesión pública, varios años después.





El perfil: Gregory Louganis nació el 29 de enero de 1960 en San Diego (Estados Unidos). En 1994 confesó de forma pública su homosexualidad.

Publicado en La Región (02-07-2007)

domingo, 22 de agosto de 2010

OIR, VER Y CALLAR (V)

LOCOS DE ATAR POR MARADONA



El siempre poco valorado Festival de Cine Independiente de Ourenseville nos mostró en dos sesiones los terroríficos efectos del fenómeno maradoniano en el cerebro de la gente, sin importar clase social. La película de Carlos Sorín cuenta el empeño de un fanático seguidor de la región de Misiones, dispuesto a recorrer el continente con una raíz de árbol sobre el lomo, como ofrenda a Diego Armando Maradona (por aquel tiempo hospitalizado debido a sus problemas con las drogas). Sólo así se explica la obsesión paranoica de un país por un auténtico ídolo de barro. Maradona sustituye a santos y vírgenes y apenas se nota el cambio en la devoción de los fieles.

Ficha técnica: "El camino de San Diego" (Argentina-España, 2006). Director: Carlos Sorín. 98 min.


EL SUFRIMIENTO, SU MEJOR AMIGO


Observe los ojos de Lance Armstrong durante algunos de sus ascensos victoriosos en el Tour. Fíjense en la cara de sufrimiento de quien estuvo a las puertas de la muerte. El ciclista estadounidense superó un cáncer de testículos, se recuperó para el deporte de elite y cumplió el sueño de ser padre.

Así lo cuenta en este libro, un ejemplo de superación e inspiración para los enfermos del cáncer, o también del alma. Hace siete años le auguraban unos meses de vida; ahora corre maratones (escrito antes de su regreso a la carretera). Cuando has visto la muerte tan cerca de tus pupilas, el sufrimiento se convierte en tu mejor amigo. Significa que sigues vivo.

Ficha técnica: "Lance Armstrong, mi vuelta a la vida". Autores: L. Armstrong y Sally Jenkins. Editorial RBA (Barcelona, 2000). 288 págs.


Publicado en La Región (13-11-2006).

jueves, 12 de agosto de 2010

CLARK LITTLE, EN LA CRESTA DE LA OLA


El surfista hawaiano Clark Little está considerado el mejor fotógrafo de olas de la actualidad. Little se introduce en el mar con una cámara a la muñeca y unas aletas. Allí puede pasarse cuatro horas buscando la mejor posición, fundiéndose con el medio, comprobando y borrando las imágenes que no le parezcan perfectas.

El resultado de tanto empeño es espectacular. Les recomiendo una visita por su página de Internet, especialmente durante estos días de abrasante calor en nuestra Orenseville. Será difícil no resistirse a capturar alguna imagen para un fondo de escritorio. Saludos.

http://www.clarklittlephotography.com/

domingo, 8 de agosto de 2010

PAYNE STEWART, AUTOPISTA HACIA EL CIELO


Bombachos, gorra, medias altas y zapatos lustrosos. El golfista estadounidense Payne Stewart (1957-1999) parecía en el campo uno de esos clásicos jugadores de principios de siglo. Cinco veces en la Ryder Cup y sexto puesto en el ránking oficial, Stewart era reconocido como un caballero en el césped y el animador del circuito profesional desde su ingreso, en 1979. Casado y padre de dos hijos, la vida le sonreía, pero fue un guiño traicionero. Un 25 de octubre volaba en un jet en dirección a Dallas, para disputar otro torneo. Por motivos atmosféricos, el avión tuvo que ascender a los 45.000 pies. Un fallo en el sistema de aislamiento dejó sin oxígeno a Stewart y sus cinco acompañantes en apenas un minuto. Fulminante. Con el piloto automático, el jet continúo 2.500 kilómetros, hasta caer sin combustible en un descampado de Dakota. Un plácido y macabro viaje hacia la muerte, escoltado por seis impotentes cazas de la armada estadounidense. Payne no pudo siquiera despedirse de su desesperada esposa, quien le llamó al teléfono móvil sin cesar.

Publicado en La Región (20-10-2008)