SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

viernes, 10 de septiembre de 2010

CHUCK WEPNER, SIN GLORIA NI DINERO


El boxeador estadounidense Chuck Wepner (Bayonne, 1941) fue un gran perdedor, en el ring y en la vida. Ex marine y viajante de cerveza, apodado "Sangre fácil", recibió terribles castigos en el cuadrilátero; 75 puntos de sutura, por ejemplo, tras enfrentarse al terrible pegador Sonny Liston. En 1976, este púgil aficionado recibió la oportunidad de su vida. Un combate contra el grandísimo Muhammad Ali, con apenas tres meses de preparación y todas las apuestas en contra. Sorprendiendo a todos, Wepner resistió 15 asaltos e incluso llegó a tumbar por un momento al más grande, en el noveno round. Una actitud que inspiró a Sylvester Stallone para escribir el argumento de la después oscarizada y muy exitosa película "Rocky", la primera de una interminable saga. Wepner exigió a Stallone 45 millones de dólares en los tribunales, en concepto de los derechos de imagen por la película y sus secuelas. Denegada su demanda, recluído en el anonimato, Chuck cayó en la cocaína y fue condenado a 10 años de prisión por tráfico de drogas. Hoy, sin gloria ni dinero, más en el recuerdo de muchos aficionados, posee una licorería en Nueva Jersey. "Buen combate, Chuck", le dicen todavía los vecinos.

Publicado en La Región (10-11-2008)