SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

domingo, 28 de noviembre de 2010

EL LIBRO TOTAL: LA LITERATURA AL ALCANCE DE TODOS LOS ESPAÑOLES


Para amantes de la literatura. Nuestro compañero sr. Freire nos anuncia la existencia de un maravilloso portal de internet con cientos de obras disponibles con un sólo cosquilleo del dedo índice.

El libro total permite leer ante la pantalla todo tipo de clásicos y obras recientes, regarlárselas a amigos o disponer de la versión en idioma original. Si usted siente que la fatiga le vence, también dispone de la opción de escuchar la lectura sin preocuparse de fijar la vista en la pantalla.

Pasen cuando puedan por ella. Es gratis. Sólo tiene un inconveniente. Sí, nos vamos a morir sin leer todo lo que tenemos planeado. Aprovechen su tiempo, entonces.

El libro total (pinchar)

jueves, 25 de noviembre de 2010

LA GUERRA SECRETA DE HIMMLER (2ª parte)


Himmler, quien debía todo a Adolf Hitler, intentó persuadirle de que en 1944 todavía existía la posibilidad de alcanzar un acuerdo con los aliados, pero pronto comprendió que la mente del líder, obsesionado con la URSS, está en otro mundo. El desembarco de Normandía terminó por desquiciarle. Entonces, según la documentación del autor, pareció acceder a intervenir en un golpe auspiciado por terceros (Doc nºFO800/868).

Los hechos parecen confirmar la teoría de que el propio responsable de las SS esperaba agazapado la muerte del Führer. Recordemos: En junio de 1944 Hitler nombró Jefe del ejército de Reemplazo a Von Stauffenberg, miembro del Círculo de Kreisau. El "Círculo" fue una organización secreta integrada por militares y alemanes influyentes, la cual mantuvo contacto con los servicios de espionaje británicos y había perpetrado ya dos intentos de atentado sin éxito contra líder para provocar un golpe de estado. Todos los ascensos pasaban por el filtro de las SS, y el autor considera imposible que Himmler no supiese las inclinaciones y movimientos de Stauffenberg.


Otro dato curioso, el plan del Círculo de Kreisau -la llamada Operación Walkiria- pretendía eliminar a la vez a Hitler, Himmler y Göring, tomando el control del país al servirse del sistema de emergencia nacional ya estructurado. Sin embargo, Himmler no asistió a ninguna reunión del Alto Mando durante todo el mes de julio de 1944, rompiendo sin mayor explicación una costumbre invariable desde el comienzo de la guerra.

El tercer hecho sospechoso sucedió el mismo 20 de julio de 1944 que pudo cambiar la Historia. Stauffenberg hizo explotar la bomba a las 12,41 horas. Himmler se presentó poco después en el lugar de los hechos, donde comprobó que Hitler había sobrevivido de forma milagrosa al atentado. De inmediato recibió la orden de aniquilar la rebelión, pero no movió un dedo hasta las ocho de la noche -ningún detenido- hasta que tuvo la certeza del fracaso total del golpe. Entonces desplegó una purga sangrienta y fulminante, que eliminó la estructura del Círculo y a un número no inferior a 500 personas, relacionadas o no con el golpe.


Martin Allen está convencido de que Himmler tenía previstos dos movimientos. En caso de la muerte de Hitler, el apropiarse del poder como segundo al mando, y negociar la rendición con los aliados. En el caso contrario, aparentar fidelidad, aniquilar a la oposición y mantener sus contactos con el servicio secreto británico. Resulta paradójico que persiguiese con tanta saña a quienes practicaban su misma estrategia.

Y ésta se mantuvo hasta el final. En agosto de 1944, miembros de las SS se reunieron en Estrasburgo con los más grandes empresarios alemanes, pactado la dispersión de las riquezas del Reich en el extranjero -Suiza, España, Argentina y Paraguay- donde se prepararía el renacimiento tras la posguerra. Se bautizó como "Operación Amanecer", si bien los aliados recuperaron gran parte de lo acumulado.

Los intentos de Himmler se repitieron en el invierno de 1944 y la primavera de 1945, llegando a ordenar el cese de los campos de exterminio judío a espaldas de un ya paranoico Hitler. El lugarteniente, desesperado, intentó presentarse como un "moderado" ante británicos y estadounidenses. Desconocía que ya está sentenciado. El mismo día del cumpleaños del Fürher, el 20 de abril de 1945, adoptó medidas desesperadas: transmitió un mensaje de rendición al propio general Eisenhower, ofreció a los aliados documentos secretos incautados a los soviéticos a cambio de un exilio en Suecia. Truman y Churchill, en virtud de su pacto con Stalin, respondieron de forma negativa y el correo llegó a Hitler quien, decidido a sacrificar a toda su nación por la causa, montó en cólera como nunca se le había visto en el búnker de Berlín. La traición de su más fiel consejero fue una puñalada que quizá le devolvió la lucidez. Todo está perdido. Entonces tomó la decisión de suicidarse, no sin antes ordenar al general Greim, jefe de la Luftwaffe, la detención de su otrora fiel compañero. La misión no se llevó a cabo, porque Himmler estaba bien protegido por su guardia pretoriana, los fanáticos y bien preparados Waffen SS.


Hitler se suicidó -aunque existen corrientes que dudan de esta versión oficial- el 30 de abril. Los hechos se precipitaron desde ese momento. El 5 de mayo su sucesor, Dönitz, firmó la rendición incondicional ante Montgomery. Por su parte, Himmler y sus fieles actuaron de incógnito e intentaron pasar del sector controlado por los británicos al sector estadounidense, en busca de asilo político. El 23 de mayo fueron detenidos en un puesto de control inglés. Las crónicas del momento registraron que el segundo hombre más importante de la Alemania nazi se suicidó tras un reconocimiento médico, ingiriendo una de las famosas cápsulas de cianuro camufladas en un diente que poseía todo el alto mando nazi.

El autor y quien esto escribe dudamos de tal posibilidad, cuando menos. Aunque preso, Himmler era la pieza de caza de más importante del antiguo régimen, de incalculable valor para los aliados por su información. Resulta difícil pensar que quien tanto había luchado y tanto se había rebajado por su seguridad personal tomase la siempre difícil decisión de terminar con su vida. De hacerlo, sería más razonable antes de dejarse capturar por el enemigo. No hubo autopsia, ni testimonios a la prensa de los presentes en su deceso. Su cuerpo fue enterrado en algún fosa común de algún paraje de Lüneberg, sin dar más explicaciones.

Martin Allen aporta otros dos documentos que respaldan esta conclusión. Uno con nombre clave de "Operación Little Foxley", que consistía en el asesinato inmediato de mandatarios nazis capturados por parte del ejército británico. En el informe figuran los nombres de Goebbels, Otto Skornezy u Ottor Remer. No sería extraño que Himmler, con quien se mantuvo una intensa relación que podría escandalizar a muchos, fuese otro de los señalados.

Allen encontró entre la documentación del Archivo histórico otro misterioso telegrama, fechado el 24 de mayo de 1945, a las 2,50 horas, cuatro después del fallecimiento de Himmler. Y dice:

"Conseguimos interceptar a HH anoche en Lüneberg antes de que fuese interrogado. Conforme a las instrucciones, se tomaron medidas para silenciarlo definitivamente. Dí orden de que mi presencia allí no quedara registrada de ningún modo y podemos concluir que el problema HH está zanjado". (doc. FO 800/868).


Fin al problema, comienzo del misterio HH. Después de casi 450 páginas, Martin Allen concluye, según los datos del archivo de Kew, que el servicio secreto británico intentó camelar primero al propio Hitler, después a su segundo Heinrich Himmler, como estrategia de desestabilización, ocultando esta operación a sus compañeros de bando. Una vez precipitada la caída del Reich, el segundo objetivo fue eliminar todo vestigio de pruebas, materiales y humanas, que pudiesen hacer pública la relación con la Alemania nazi, por temor a la opinión internacional.

Algo hay de cierto. Tras la publicación de este libro en 2005, el Archivo Nacional declaró vedados varios de los documentos sobre los que se sostiene la obra, clasificándolos después como "originales alterados", es decir, falsificaciones.

¿Quién se fía del servicio secreto de un país? Yo, desde luego, no. Puede que dentro de unas décadas, así que pase el tiempo, sepamos algo más sobre éste y otros misterios de la tan terrible como apasionante -vista desde la distancia, claro- II Guerra Mundial.

Lean, reflexionen y opinen. Y recuerden que si buscan la verdad corren el riesgo de encontrarla.

MÚSICA, SIN MÁS (LXX): VOGUES Y RASCALS



miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA GUERRA SECRETA DE HIMMLER (1ª parte)


"La guerra secreta de Himmler" (Tempus, 2006) es una apasionante investigación de Martin Allen sobre uno de los enigmas de la II Guerra Mundial, las conversaciones secretas entre el "fiel" ayudante de Hitler y los aliados durante toda la contienda, muchas de ellas a espaldas del propio Führer. No se trata de vagas suposiciones del autor, sino del acceso a documentos secretos de los servicios británicos -en el Archivo Nacional de Kew- de cuya monumental información todavía falta mucha por desvelar. Y por asombrarnos.

¿Y quién fue Heinrich Himmler? En 1943 el segundo hombre más poderoso del III Reich. Ministro del Interior, Jefe de las SS (Schutztaffel), Jefe, a su vez, del ala paramilitar (Waffen-SS); máximo responsable del servicio de Inteligencia (Sicherheitsdients, el SD), de la policía nacional y la policía secreta (Gestapo); además de supervisor de los campos de concentración. Hitler era la inspiración, el motivador del régimen nacional socialista. Himmler era el cerebro.


Todo un logro para el segundo de los tres hijos de un profesor alemán cómodamente instalado en Múnich, tutor del príncipe Heinrich de Baviera, por quien el futuro jerarca nazi recibió su nombre. Heinrich Himmler nació en 1900, fue un niño enclenque, negado para los deportes, poco atractivo y sin cualidades para las relaciones sociales. Poseía un buen cerebro y excelente facilidad para los estudios, también despertó una gran pasión por la mitología y la historia germana, muy inculcada por su padre.

No llegó a participar en la gran guerra, quedándose sin la cruz de hierro al mérito que tanto envidiaba de su hermano mayor. Completó los estudios universitarios en agronomía y llegó a trabajar en una granja, donde apenas soportó unos meses la exigencia del campo. No era lo suyo. Pronto despertó simpatía -para pesar de su padre- por el partido nacional socialista alemán, siendo reclutado en 1922 por Ernst Röhm, el jefe de las SA o camisas pardas (Sturmabteilung). Favor que le devolvió años después pasando a cuchillo a toda su organización, tras una sibilina conspiración.

Himmler no poseía cualidades para la oratoria, para emocionar a cientos de miles de personas en directo, como Adolf Hitler. Su "talento" consistía en manejarse como nadie en los suburbios del poder, en el control total del aparato y todas sus ramificaciones, en el trabajo sucio y silencioso de eliminación de la oposición. Frío, insensible, astuto, Hitler pronto encontró en él a un fiel aliado en el ascenso al poder.


Martin Allen comienza su relato en los prolegómenos de la II Guerra Mundial, el 8 de septiembre de 1939. Al contrario de lo que muchos piensan, Hitler sopesaba mucho sus decisiones. La de invadir Polonia le mantuvo varios días en vela, porque este movimiento podría traer graves consecuencias. Finalmente se decidió, confiando en las palabras de su ministro de Exteriores, el peculiar von Ribbentrop. "Francia e Inglaterra no entrarán nunca en conflicto", le insistió una y otra vez. Alemania invadió Polonia, la URSS lo hizo por Oriente. Francia e Inglaterra declararon la guerra. Es famoso que Hitler, tras enterarse de la respuesta, dirigió una mirada salvaje a su ministro y pronunció la frase "¿Y ahora, qué?". Pocos lo hubiesen augurado entonces, pero era el principio del fin de la Alemania nazi.

Hitler pretendía un enfrentamiento con su enemigo natural, tan similar a su régimen y con el cual había pactado la eliminación de las respectivas oposiciones, la Unión Soviética. No le interesaba en absoluto mantener un frente en occidente. Por ello intentó firmar la paz con los aliados desde octubre de 1939. El autor presenta al menos 16 tentativas de tregua entre 1939 y 1941, comandadas por el propio Führer, a través de Himmler. Están documentadas y registradas en los archivos del servicio secreto británico, en el informe Doc nº FO371/26542. Pero ni el primer ministro británico Neville Chamberlain ni su ayudante Lord Halifax confiaban ya en quien tanto les había humillado.

Entre 1941 y 1942, ya en medio del conflicto, Hitler insistió en alcanzar un acuerdo. Sus movimientos, siempre de carácter de alto secreto, se realizaron a través de Himmler, quien a su vez se sirvió de personalidades de origen germano o aparentemente neutral con contactos influyentes en el otro bando. El propio Ministro de Exteriores alemán desconocía tales intentos, pues se le veía como un estorbo. "No hay solución mientras ese idiota de Ribbentrop aconseje al Fürher", decía Himmler.


Al otro lado del Canal de la Mancha estaba ya al mando el carismático Winstown Churchill. Una vez conocida la postura de Hitler hizo buena la frase de Marguerite de Valois, reina de Francia en el siglo XVI: "Plaza que parlamenta está medio conquistada". Churchill fue muy astuto y jugó sus bazas en un momento crítico para Inglaterra. En primer lugar, sabía que una guerra con dos frentes era un desgaste insoportable a largo plazo para cualquier potencia. En segundo, era consciente de que la inminente entrada de los Estados Unidos daría un giro radical a los acontecimientos. "Pese a ser incapaces de vencer en Europa, podríamos ganar una guerra mundial", indica el informe Doc nºFO 898/306 escrito por Rex Leeper.

El primer ministro británico y su servicio secreto diseñaron entonces una maquiavélica estrategia de incierto resultado. Hacer creer al servicio secreto alemán, a los propios Hitler y a Himmler, que estaban dispuestos a firmar la tregua a cambio de varias compensaciones. Establecer un entramado que sembrase la discordia en Alemania entre los partidarios de prolongar la guerra y los que no. El objetivo era provocar la inestabilidad en el gobierno nazi. La verdadera postura inglesa se revela en otro documento de alto secreto.

"No se negocia la paz, ni siquiera impuesta por Inglaterra, con ningún grupo hasta que Alemania sea aplastada. Es una cuestión de ellos o nosotros. O el Reich Alemán o este país tienen que irse a pique. Toda posibilidad de compromiso ha desaparecido, y la lucha tiene que ser hasta el final" (sir Robert Vansittart, consejero del Foreign Office). Doc. nº FO371/24408.


Antes del invierno de 1942, Hitler, quizá llevado por su intuición, por los buenos resultados militares y los infructuosos resultados de varias tentativas, abandonó de forma definitiva la idea de firmar una paz en el frente occidental. Aquí comienza la parte más apasionante del libro. Porque Himmler, temeroso ya del futuro del régimen, decidió buscarla por su cuenta, a espaldas del hombre más poderoso de Alemania. El segundo al cargo estaba plenamente convencido de la inminente derrota de su país y creía fundamental construir una etapa de transición ¿con sin Hitler? Era probable que los aliados no admitiesen al Führer en la misma, como encarnación del régimen nazi. Quizá él podría ser el nuevo líder, una aspiración que el aparentemente gris Heinrich Himmler parecía albergar en su interior.

Con este ingenua idea, Himmler se jugó el pellejo confiando en su fiel delfín, Walter Schellenberg, estableciendo contactos con los aliados a espaldas de Hitler, quien sólo contemplaba ya la derrota del enemigo, inmerso en una espiral que le hará confundir fantasía y realidad. Los resultados llenarán de razón al jefe de las SS: masacre en Stalingrado, pérdida del norte de Africa, humillación en Kursk, rendición de Italia...

Mientras, el servicio secreto británico, con Churchill en la recámara, se entregó a un doble juego muy peligroso. Por un lado aceptó las conversaciones e insinuó a los enviados de Himmler que éste debía dar un golpe de Estado y derrocar a Hitler. Por otro, intentó que su aliado Estados Unidos no esté al corriente del hilo directo que mantenía con la cúpula nazi, ya que un hipotético acuerdo entre Himmler y Roosevelt podría terminar en una rendición pactada, el reestablecimiento de las fronteras anteriores a 1939 y el ahorro de los millones de muertos que supuso la invasión de Europa. Para Inglaterra, la guerra debía prolongarse hasta la total eliminación del nazismo. Costase lo que costase. Y vaya si costó.

(Continuará)

domingo, 21 de noviembre de 2010

MOURINHO-PRECIADO, LA MALA EDUCACIÓN


Los medios de comunicación deportivos españoles están encantados con el actual entrenador del Real Madrid de fútbol, el portugués José Mourinho (Setúbal, 1963). A Mourinho le precede un palmarés excepcional. Es un entrenador muy preparado, decidido, un excelente motivador capaz de transmitir a sus pupilos y afición una fuerte y ganadora personalidad.

Una de sus principales estrategias consiste en crear un foco de atención ajeno a sus jugadores, librándoles de la presión habitual de la prensa y la grada, que recae de forma íntegra sobre sus hombros. Mientras periodistas y aficionados discuten sobre el buen o mal estado del césped del Bernabéu, si Mou debe entrenar o no a Portugal, si fue expulsado injustamente o no; su equipo va superando objetivos centrándose en ganar partidos.

Pero la estrategia tiene riesgos y no siempre sale bien. hace unos días, en víspera del Gijón-Madrid, el luso hizo unas gravísimas declaraciones contra su colega Manuel Preciado. Insinuó que se había dejado perder en el partido del Sporting contra el Barcelona, lo cual además supone un insulto para los reservas del equipo asturiano. Preciado mordió el anzuelo y dobló la apuesta, llamando "canalla" al portugués y retándole a presentarse en el Molinón, cual matón portuario. Mourinho ya había puesto el tenderete. Los medios, favorables y hostiles, se frotaron las manos, una vez más.

La broma pudo costar muy cara. El Real Madrid ganó un partido que por momentos se puso imposible e incluso pudo costar alguna lesión grave de algún jugador importante. El rival salió más motivado y dolido de lo que ya se esperaba, empleándose con una especial saña. Ese impulso extra fue suministrado, de forma indirecta, por el entrenador especialista en desviar la atención sobre sus jugadores. Provocó que el rival superase sus propias limitaciones para rendir por encima de su nivel.

Por si fuese poco, al término de partido y según diversos testimonios, ambos técnicos protagonizaron un bochornoso episodio en el aparcamiento del estadio. Uno gesticulando con los dedos y otro arrojando una botella al autobús del rival. Lamentable. Al igual de la posición de ambos clubes, defendiendo a sus entrenadores a capa y espada o, lo que es más sonrojante, el papel de los medios de comunicación, quienes en lugar de censurar a los protagonistas, en base al sentido común y la responsabilidad, se han dedicado a tomar parte por uno de ellos. ¡Qué país!

Bonito ejemplo para los niños, quienes hoy en su mayoría prefieren ser futbolistas a médicos o arquitectos. Bonito ejemplo para los aficionados, incitándoles a comportarse como borregos en la grada. Bonita muestra de lo que era un club reconocido por su señorío y saber estar, llamado Real Madrid.

Antes, semejante comportamiento merecería una llamada al orden inmediata. Ahora, necesitados de victorias, todo lo que haga Mourinho está bien. Actitud sorprendente cuando hace unos meses su antecesor en el cargo era vilipendiado por cualquier razón, ajena o no a su cometido. Ser competitivo, ganador, agresivo, no está reñido con el saber estar, la nobleza, la educación, la imagen que un club tan grande como el Real Madrid debería cuidar.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Parkour, de locos está el mundo lleno

Una de las últimas tendencias urbanas -y también rurales- que hace furor es el Parkour. ¿Y qué es el Parkour? Primero les invito a ver este vídeo y después reproduzco la definición oficial en wikipedia. Conclusión: el mundo está lleno de locos.



Parkour, también conocido como l'art du déplacement (en español: el arte del desplazamiento), es una disciplina o filosofía que consiste en desplazarse de un punto a otro lo más fluidamente posible, usando principalmente las habilidades del cuerpo humano. Esto significa superar obstáculos que se presenten en el recorrido, tales como vallas, muros, paredes, etc. (en ambientes urbanos) e incluso árboles, formaciones rocosas, ríos, etc. (en ambientes rurales). Esta disciplina puede ser practicada en áreas tanto rurales como urbanas. Los practicantes del parkour son denominados como traceurs (traceuses en el caso de las mujeres).

Los practicantes más experimentados coinciden en que el Parkour es una filosofía. Claro está que no hay una filosofía específica y rígida para el arte en concreto, sino que para cada uno significa una cosa distinta. Para unos puede ser simplemente un deporte con el que se entretienen, pero lo viven; y para otros su vida gira en torno a él, otros pueden sentirlo como un arte con el que se expresan, y para otros es una filosofía de autosuperación, o de andar caminos diferentes al del resto de la gente, etc.

Debemos tener en cuenta que un buen traceur nunca molesta a la gente o al entorno, nunca pone en peligro su propia vida si no está seguro de que conseguirá cierto salto y nunca compite contra otras personas.

Como el parkour no es competitivo, simplemente es individual, algunos traceurs optan por hacer "reuniones" masivas en las que se muestra a los demás traceurs el progreso, la técnica y otras características, aunque normalmente no se hace. Se suele hacer un recorrido y cada uno opta por hacerlo de una manera propia. Estos encuentros suelen llamarse entre los practicantes: RT.

El objetivo del parkour es el movimiento libre y fluido. No existe ninguna regla en el parkour, simplemente un espíritu de autosuperación. Su lema es: “Ser y Durar”. Esto significa que el traceur no tiene que ponerse en peligro e ir superándose cada día, y no debe competir ni intentar superar a los otros, también tiene que confiar en sí mismo, y no tener miedo, sin ponerse en peligro.

martes, 16 de noviembre de 2010

FLY WILLIAMS, VOLAR SIN RUMBO


Las calles de Brooklyn han dado al mundo genios del baloncesto. James "Fly" Williams (Brownsville, 1953) fue la fuente de inspiración del grupo funky que lleva su apodo y apellido. También la de un jovencito Mike Tyson, quien buscó a su héroe de la infancia sin descanso por las calles neoyorkinas. Hijo de una humilde familia, pésimo estudiante, "Fly" se embarcó en el más loco equipo de la más loca liga de baloncesto, el Saint Louis de la ABA, en 1975. De allí salió sin dientes, por diferencias irreconciliables con los compañeros. Al final terminó en su hábitat natural, la calle. El Rolls dorado y los abrigos de visón duraron lo que su crédito. Genio en la cancha, su intrépido ritmo de vida desembocó en las drogas. La cocaína y su loca cabeza lo convirtieron en un vagabundo. Las deudas por trapicheos, en un blanco fácil. Así encajó varios disparos, en 1987. "En ese momento ví las puertas del infierno", confesó. Tocado en el hígado, pulmón y estómago, se desintoxicó en la cárcel, tras una penitencia de 10 años. Hoy se redime enseñando a los jóvenes a volar con rumbo. Para que no caigan en los errores de su émulo, Mike Tyson.

Publicado en La Región (08-12-2008)

jueves, 11 de noviembre de 2010

miércoles, 10 de noviembre de 2010

OÍR, VER Y CALLAR (VIII)


OBRA MAESTRA MALDITA


Berta Helene Amalie Riefenstahl (1902-2003) quedará permanentemente unida al nacional socialismo alemán. Esta ex bailarina, como tantos alemanes, terminó embaucada por las figuras de Hitler y el III Reich. En 1936 dirigió una obra maestra del cine, rodada durante los Juegos Olímpicos de Berlín con un despliegue de medios espectacular.

60 operadores, 35 cámaras -incluída una sumergible- y dos años de montaje ante la desesperación de Goebbels, el ministro de propaganda. Hitler la vio en un pase privado; en Estados Unidos, nadie se atrevió a proyectarla. La belleza de las imágenes es portentosa. El mensaje, la supremacía aria. Hay que saber diferenciar cada cosa.

Ficha técnica: "Olympia" (Alemania, 1938). Directora: Leni Riefenstahl. 224 minutos. Dividida en dos partes: "The festival of de Nation" y "The Festival of Beauty".

EL INFLUJO DE LA MONTAÑA


Más de 25 años llevaba Javier García Sánchez recopilando información para escribir una novela sobre los secretos y la mística de la alta montaña. Las razones que impulsan a unos pocos chalados a escalar 8.000 metros y fundirse con la naturaleza cuando, en éxtasis, alcanzan la cima.

El autor, quien ya escribió sobre el mundo del ciclismo, afirma: "Cualquiera que haya vuelto del K2 -el célebre pico situado entre Paquistán y China- está muerto de alguna manera. De una experiencia así se vuelve tocado. Tiene la sensación de que no hay nada más después". Sensación similar a la de muchos astronautas tras volver a Tierra. Será porque la cumbre es otro planeta.

Ficha técnica: "K2". Autor: Javier García Sánchez. Editorial Planeta (Barcelona, 2006). 450 páginas.

Publicado en La Región (11-12-2006).

lunes, 8 de noviembre de 2010

Vitaly Makarov vs. Won-Hee Lee

Esta es la final olímpica de Atenas 04, en el peso ligero (-73 kg.). Se enfrentan el ruso Vitaly Makarov, campeón mundial del 2001, y el coreano del sur Won-Hee Lee campeón del mundo del año 2003. Won-Hee Lee es, con Ki-Young Jeon, de los más espectaculares judokas de la historia de Corea del Sur. Sus seoi-nage, tomoe-nage y sobre todo el tai-otoshi, son impresionantes y demoledores.

En este trepidante combate, los ataques son continuos, sin cuartel, de uno y otro. Makarov es un digno rival pero al final se impone la excepcional técnica de Lee.



Lo vemos en otro combate eliminatorio de esta misma Olimpiada, aplicando un increíble tai-otoshi al doble campeón de Europa de 2001 y 2003, el ucraniano Gennadiy Bidolid.

Won-Hee Lee vs. Gennadiy Bilodid (pinchar para ver).

Rokudán

viernes, 5 de noviembre de 2010

CUANDO EL ARTE APESTA

Manifestaciones artísticas y hábitos que nos resultan nocivos
Texto: JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ
El Correo Gallego (domingo, 10-10-2010)

Durante los últimos meses, un nuevo debate en torno a qué es y qué no es arte ha vuelto a colarse en los foros intelectuales de medio mundo, coincidiendo, paradójicamente, con grandes hitos, como la celebración de los diez años de existencia de la Tate Modern de Londres (la galería de arte contemporáneo más visitada del mundo, con más de 45 millones de entradas registradas en una década), los asombrosos descubrimientos de falsificación detectados por el Metropolitan Museum de Nueva York, la espectacular muestra al público de las piezas más sobresalientes de la Biblioteca del Museo del Prado a través de su exposición Bibliotheca Artis (que incluye la Biblioteca de Arte, la de Arquitectura y la de la Imagen), o la inauguración de la temporada de la Fundación Mapfre con la exposición Made in USA, arte americano de la Phillips Collection (que exhibe 91 obras de 62 artistas que representan todo un siglo de inspiración artística). Y es que algunos consideran que esta polémica, generada a propósito de las nuevas formas de manifestación artística, emerge de la evidente devaluación del proceso creativo, especialmente con la proliferación de expresiones alternativas surgidas de tendencias radicales dentro del arte abstracto, conceptual y de denuncia.

La creatividad desarrollada a partir de motivos escatológicos o temas irreverentes ha tenido mucho que ver en la degradación del arte y el desafecto de la opinión. También la agresiva entrada de la obra de arte en los mercados internacionales más capitalizados ha provocado que la pieza artística pierda su esencia como epítome de cultura, para transformarse en sinónimo de mercantilismo, comercio y sometimiento al capital. Un nombre o una firma parece valer más que la propia obra. Asimismo, las exposiciones que se realizan en ciertos emplazamientos, galerías y museos, basadas en fórmulas conceptuales extremas, en las que resulta difícil para el espectador apreciar el esfuerzo del artista, no hace sino dañar tanto la imagen del creador, como el valor de su creación. Recuerden, como ejemplo, aquellas famosas noventa "latas" con excrementos del artista Piero Manzoni, creadas para denunciar la obsesión por las firmas (ver ilustración), una de las cuales llegó a alcanzar los 75.000 dólares, y cada gramo de cuyo contenido, hoy día, puede valer hasta 1.000 dólares, según la revista Forbes.


La prensa, como es natural, se ha hecho eco de este desasosiego generalizado. Escritores, periodistas, críticos y pensadores parecen haberse unido en esta lucha por recuperar el sentido de un arte que, de no ser protegido, terminará por ahogar el oficio y el sentido último del impulso creativo como una respuesta al mundo tanto interior como exterior del artista que acomete la obra, y que, con su arte, se convierte en testigo fidedigno del período que le ha tocado vivir. Es evidente que hablo del arte en sentido genérico, incluyendo bajo ese término expresiones tales como la arquitectura, la música, ciertas formas de creación literaria o, especialmente (por haber sido éstas los detonantes del enfado generalizado), la escultura y la pintura. Aunque, sin duda, nuevas fórmulas creativas, tales como el media art, el body art, el graphic art, el ad art, el video art, el net art, el pixel art o el propio graffiti, han hecho que el fenómeno artístico haya tenido que reformularse y reconceptualizarse de forma radical.

No es ésta la primera vez que escribo aquí sobre arte. Hace casi un año, y a lo largo de tres largas páginas, dedicaba yo el artículo de portada de este suplemento cultural dominical a la nueva realidad artística que generaban las tendencias actuales. Aquel 18 de octubre de 2009, titulaba mi análisis del siguiente modo: Siglo XXI. El arte ha muerto, ¡viva el arte! El juego lingüístico con el famoso grito monárquico, me permitía desarrollar mi argumentación en torno al modo decisivo en que las nuevas tecnologías, la filosofía de la hibridación y la cultura de masas habían influido en la definitiva "evolución y democratización del arte"; una manifestación cultural que, inmersa en una nueva complejidad, estaba sufriendo todo un proceso de transformación, deformación y reforma. Lo que hoy se discute es si el resultado de ese complejo proceso de renovación es el esperado, o si, por el contrario, resulta cada vez más evidente el desprestigio que persigue, de forma casi obsesiva, al mundo artístico actual.

El pasado martes, cinco de octubre, en su columna habitual de EL CORREO GALLEGO, Demetrio Peláez, reflexionaba muy astutamente sobre el modo en que ciertas manifestaciones artísticas pretendían "alcanzar la categoría de pieza creativa y valiosa". En su artículo, irónicamente titulado El arte que encierra una tubería, Peláez insistía en la importancia de "juzgar con sensatez, profesionalidad y valentía", sin miedo al qué dirán o "por temor a ser tachados de conservadores". La clave parece estar en esa especie de absurdo esnobismo en el que parecen haber caído tanto espectadores como críticos. El resultado son obras efímeras, que no dicen nada, que no conmueven ni transmiten, y que el tiempo suele borrar, quizá por el bien de todos. Afirmaba Demetrio Peláez que "ciertas cosas puede crearlas casi cualquiera, y otras, en cambio, sólo pueden ser creadas por los verdaderos artistas, por los genios que logran innovar, emocionar y dejar sin aliento".


También ha querido sumarse al debate el ensayista y crítico cultural marsellés Marc Fumaroli. El pensador francés, polémico como siempre, manifestaba recientemente en el transcurso de una entrevista concedida a Martí Font para El País, con motivo de la presentación en Barcelona de su libro París – Nueva York – París. Viaje al mundo de las artes y de las imágenes, que "no debemos llamar arte al arte contemporáneo". Esta frase resulta llamativa, especialmente proviniendo de un hombre al que, como él mismo reconoce, le "interesan aquellos que van contracorriente" (El País, 28/09/10). Marc Fumaroli insiste en el nuevo escenario creativo mercantilista que el arte como espectáculo y el arte como negocio han generado. Por su parte, el escritor Joaquín Marco, hablaba recientemente de la crisis que está afectando a la cultura. Así las cosas, según Marco, "los pocos que pretendan vivir del arte o de la palabra escrita tendrán más que dificultades, salvo los que estén ojo avizor a lo que se lleva o se quiere ver u oír" (La Razón, 02/05/10). Quizá aquí podamos encontrar una de las claves del desgaste artístico. La presión que el mercado o la sociedad genera sobre el artista resulta decisiva en tiempos de crisis, ya sea económica, como la actual, o de valores, como la actual también.

De lo que no cabe duda es que ciertas manifestaciones artísticas actuales parecen más un atentado contra el arte que la expresión de un impulso creativo. A partir de ahora, cuando debatamos sobre los nuevos fenómenos artísticos o sobre el arte de última generación, tendremos que decidir si hablamos de transformación, adaptación y aperturismo; si lo que queremos es argumentar sobre su banalización, vulgarización o degradación; o si, por el contrario, lo que deseamos insinuar es su cosificación, simplificación o mercantilización. Sinceramente, cualquier otra opción resulta más que arriesgada, por no decir ilusoria. Especialmente si comparamos la filosofía vital que rodea al arte contemporáneo con los principios postulados en su día por aquel Bergson, que entendía el fenómeno artístico como comunicación; aquel Kant, que resaltaba su dimensión creativa; o un Aristóteles, que lo concebía como una mímesis o recreación de lo que nos rodeaba, impactaba o representaba de un modo más directo. Como siempre, el tiempo dirá.

jueves, 4 de noviembre de 2010

SUEÑOS (XLVI): POLI DÍAZ Y EL BOXEO, LA OCASIÓN PERDIDA

27 de noviembre de 1991. Campeonato mundial de los pesos ligeros en Norfolk (Estados Unidos). Media España está pendiente del televisor durante la madrugada, para presenciar el combate entre el fogoso y muy popular Policarpo Díaz Arévalo, Poli Díaz, de 23 años, y el estadounidense Pernell Whitaker, de 27. El boxeo, deporte de masas durante casi todo el siglo XX resurge, capta de nuevo al gran público en España.

"Voy a mandar a ese negro a cortar algodón", se jactaba Poli días antes del combate. Entre juergas y desmadres varios había engordado 13 kilos sobre su peso ideal. Una dieta salvaje y un programa espartano en la sauna le permitieron superar el pesaje, pero le dejaron demasiado débil para pelear contra un excelente rival. Whitaker, más técnico, no lo tumbó si bien venció a los puntos. Toda una decepción nacional. Poli lo lamentará muy pronto. Comenzaba su cuesta abajo.



El perfil: Pernell Whitaker nació el 2 de enero de 1984 en Norfolk, Virginia (Estados Unidos). Retirado en 2001, tiene mujer y tres hijos. Policarpo Díaz había nacido en Madrid, en 1968. Tras caer en las drogas y en la indigencia, sobrevive como un ejemplo del boxeador sin remedio.

Publicado en La Región (08-10-2007)

martes, 2 de noviembre de 2010

EN UN RINCONCITO DE PORTUGAL


En un rincón de nuestra vecina Portugal se encuentra una pequeña población llamada Batalha -al norte de Lisboa y próxima a Leiría- fundada aproximadamente en el año 1500 como agradecimiento por la ayuda divina en la victoria lusa de Aljubarrota contra las tropas de Castilla.

Es un destino excelente para el turismo de cultura, sin necesidad de realizarse durante los meses de verano. Cerca de la zona se encuentran dos monasterios de importancia: Alcobaça y Tomar. En la propia Batlha, el imponente Monasterio de Santa María de Vitoria, patrimonio de la Humanidad y orgullo nacional de Portugal.

Destino recomendable para el puente de Todos los Santos o similares. Quienes honran a sus antepasados todos los días, pueden aprovechar esa fecha para escapar del rebaño y cargar las pilas.


Si además no quiere riesgos, les recomiendo el Hotel Casa do Outeiro. Un tres estrellas de 15 habitaciones que merece una cuarta, por la esmerada atención de su recepcionista. Por su limpieza, tranquilidad y especial desayuno, con productos típicos de la zona, cumple las tres condiciones que todos deseamos: bueno, bonito y barato. La verdad es que uno se siente como en casa y sin el miedo de recomendárselo a otra persona.


Ténganlo en cuenta en su próximo viaje.