SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

miércoles, 4 de mayo de 2011

MÓNICA SELES, UNA PUÑALADA AL CORAZÓN / MONICA SELES, STABBED HEART


Con Mónica Seles siempre nos quedará la duda de hasta dónde pudo llegar en buenas condiciones. La tenista prodigio serbia (Novi Sad, 1973) poseía, a los 19 años, ocho títulos de Grand Slam y el número Uno de la ATP, tras haber derrotado a las mejores: Evert, Navratilova, Sánchez Vicario y Steffi Graf, su gran rival. Sus golpes a dos manos eran tan temidos como sus gritos en la pista. Pero, un 30 de abril de 1993, un perturbado -o malnacido, según se mire- llamado Günter Parche, le clavó un cuchillo en mitad de un partido. Imágenes que dieron la vuelta al mundo. Parche, fanático de Graf, pretendía así que la alemana recuperase el número Uno. Lo logró. Seles tardó 28 meses en recuperarse. Tuvo un buen año, el de 1996, pero se quedó ahí. No era ya la misma, no podía con Graf y siempre jugaba con cierta desconfianza a su espalda. Las desavenencias con su técnico, Nick Bollettieri, y la muerte por cáncer de su padre también le afectaron. Ya como estadounidense, jugó por última vez en 2003. Aquella tarde de 1993, Günter Parche no le apuñaló en la espalda; en realidad, le apuñaló en el corazón.

Where can Monica Seles get in good conditions? The tennis prodigy serbian (Novi Sad, 1973) had, at 19 years old, eight Grand Slam titles and the ATP number one, beating the best: Evert, Navratilova, Steffi Graf and Sanchez Vicario, her great rival. Her two-handed shots were unstoppable as her screams in the tennis court. But an April 30, 1993, a disturbed, or a bastard, named Günter Parche plunged a knife into her back during a match. Event images were seen around the world. Parche, Graf´s fanatic, wanted to german recover the number One. He got it. Seles took 28 months to recover. She completed a good year, 1996, but then she stopped. Seles was not the same player, she couldn´t with Graf and always played with suspicion on his back. The differences with his coach, Nick Bollettieri, and his father's death -cancer- also affected. She played his last game as an american, in 2003. That 1993 afternoon, Gunter Parche not stabbed in her back. Really, he stabbed in the heart.

Publicado en La Región (16-02-2009)