SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

martes, 31 de julio de 2012

LO IMPORTANTE ES COMPETIR


Primera jornada de orgía olímpica: natación, voley playa y gimnasia matutinas, con concesión a la Fórmula Uno al mediodía; baloncesto, balonmano y fútbol hasta altas horas de la noche. Por mucho que lo intenten, no nos moverán del sofá. Resistan.

A media tarde confiábamos en lograr la primera medalla española con el esfuerzo del judoka Sugoi Uriarte en -66 kilos. Sugoi forzó el combate hasta las últimas consecuencias, decisión arbitral tras ocho minutos de pelea en el tatami. Es lo malo de los deportes con jueces. Tremenda decepción para el vitoriano, que pretendía dedicar el bronce a su madre fallecida. Tributo filial a la lucha de una mujer por sacar adelante ella sola a cuatro hijos.

Los medios y parte del público comienzan a desesperarse. ¡No ganamos medallas! Nuestro paisano y presidente del COE Alejandro Blanco tiene razón. La fuerza deportiva de un país se mide en su nivel competitivo, en estar siempre entre los mejores, se logre el metal o no. De poco sirve ganar 30 medallas en unos Juegos si después no olemos otra en 30 años, esperando que surjan atletas por generación espontánea. Paciencia.


Publicado en La Región (30-VII-2012)