SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

martes, 23 de agosto de 2016

JUSTICIA PARA VANDERLEI LIMA



Una vez cada cuatro años existe un evento que consigue reunir a personas de casi todos los países del mundo en un mismo sitio sin que se maten. Repasen la historia de la humanidad, reflexionen sobre este hecho y comprenderán el poder imparable del deporte para unir a todos los habitantes de este disparatado planeta en una causa común.


Los Juegos Olímpicos de Río comenzaron ya, después de una bonita ceremonia en la que Brasil nos enseñó su historia y sus virtudes. Entre ellas una invencible alegría de vivir, muy necesaria para sacar adelante una competición de esta envergadura. Sobraron los pitos a la delegación argentina, a la delegación rusa –encima de sospechosos, apaleados- y al presidente en funciones del país. Michel Temer, seguro que tan corrupto como sus antecesores, pero el representante de millones de brasileños en ese momento concreto. Habrá que obligar a los espectadores a realizar el juramento olímpico y saber comportarse en la grada.


Durante la ronda de discursos, siempre llama la atención que el presidente del COI, en este caso el señor Thomas Bach, se llene la boca con palabras contra el machismo, el racismo o el integrismo religioso “para construir un mundo nuevo” y se permita la participación de países que se ríen de estos derechos del mundo occidental. A favor del señor Bach y de la organización hay que apuntar la entrega de un premio y reconocimiento al gran atleta keniano Kipchoge  Keino, y el enorme detalle de permitir el último relevo de la antorcha al también atleta Vanderlei Lima.
 
En Atenas 2004 dominaba la mítica prueba del Maratón, hasta que un perturbado lo abordó en la calle. El incidente y el susto le impidieron ganar la prueba. Una terrible injusticia que él encajó con una sonrisa y resignación. Encender la llama es un premio y una reconciliación, 12 años después.

Publicado en La Región (6/08/2016)