SIGUE SOÑANDO


Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream.

olimpiaduerme@gmail.com

domingo, 8 de mayo de 2016

DAVID ALARZA, veinte años no es nada…



Que veinte años no es nada… nos dice Carlos Gardel en el famoso tango Volver. Pero para David Alarza veinte años significan ¡once! campeonatos de España de judo en categoría absoluta, una dilatada vida en la alta competición y una asombrosa plasmación de la  perseverancia, tenacidad y longevidad (en este caso deportiva), que caracteriza a los de su signo del Zodiaco.

Alarza gano su primer campeonato de España absoluto en  enero de 1996 (Fuenlabrada, Madrid); su oponente en  aquella final fue el aragonés Javier Pérez Villa. El undécimo título nacional lo consigue, veinte años más tarde (Pinto, Madrid), el último día de abril del año en curso (2016), frente al gallego Alejandro Sanmartín, en un muy disputado combate donde se vio obligado a echar mano de  todo su bagaje técnico y experiencia para contener a su joven y fogoso rival.

Entre estas dos fechas hay que incluir, en su abultado  palmarés, la presencia en un total de quince finales de campeonatos de España absolutos, a los que hay que añadir el máximo galardón en el campeonato de Europa (Rotterdam 2005) y dos medallas más, plata (Tempere 2006) y bronce ( Belgrado 2007), en esta gran competición continental, así como medallas de plata y bronce en los Grand Prix de Qingdao (2009) y Ámsterdan (2011).

David Alarza es nuestro penúltimo campeón de Europa. Forma parte del reducido grupo de judokas españoles (siete hombres y nueve mujeres) que tienen en su haber el titulo continental. Miembro del Equipo Nacional en numerosos campeonatos de Europa y mundiales, fue olímpico en Atenas 2004 y Pekín 2008, quedando, por poco, a las puertas de Londres 2012.

¿Querrá llegar al bíblico número doce?  Dios dirá. Mientras tanto vemos a este judoka incombustible, luxar al holandés Marvin de La Croes, en una grabación que corresponde al Campeonato del Mundo de 2009 celebrado Rotterdam (Holanda).

Rokudán
 

lunes, 28 de marzo de 2016

SANTIAGO OJEDA, el primero de nuestros grandes campeones de Judo



El canario Santiago Ojeda fue el primer español campeón de Europa de judo. Ojeda, que procedía de la lucha canaria, entró en el judo de la mano de Amado Ramos (introductor del judo en Las Palmas de Gran Canaria y primer campeón de Castilla en 1954). En los campeonatos de España de 1966, celebrados en Pamplona, consiguió su primer título nacional en la categoría del peso pesado. Después añadiría otros muchos hasta completar diecinueve entre el peso pesado y todas las categorías. Su marca nunca ha sido superada (Sacramento Moyano y David Alarza con once y diez títulos nacionales respectivamente son los que, hasta el momento, más se le aproximan).

Ojeda, junto con otros destacados judokas isleños como Andrés y  Antonio Coruña, Juan Carlos Rodríguez, Zenón Sánchez, Miguel Ángel Tejera, Carlos Curbelo, Francisco Ramos, Juan Valencia, Rafael Oramas, Ramón Domínguez, Alberto Castillo, etc., protagonizaron la época de oro del judo canario que va desde 1966 a 1979 y que se corresponde con el primero y último título nacional de Santiago Ojeda.

En 1971 Ojeda llega a la final de los Campeonatos de Europa donde es batido, en todas las categorías, por  Viltali Kuznetsov, notable competidor soviético que ese mismo año sería subcampeón del mundo y al año siguiente subcampeón olímpico, en los Juegos de Munich. En los europeos de 1972, Ojeda vuelve a conseguir otra medalla, que en esta ocasión es la de bronce.

El gran éxito llega en 1973. Los campeonatos de Europa se celebran en Madrid en el mes de mayo (era la tercera vez venían a España, la segunda a Madrid) y Santiago Ojeda bate en la final del peso pesado al británico Keith Remfry (subcampeón mundial de 1971 y posterior medalla de plata olímpica en Montreal 76) entre el delirio de los aficionados congregados en el Palacio de Deportes. Santiago Ojeda es el primer campeón de Europa de judo de los solo siete hombres y nueve mujeres que en España atesoran este galardón en su palmarés.

Ojeda participó en los trágicos Juegos Olímpicos de Munich 72, como único representante español en judo. No tuvo suerte en el sorteo donde se encontró con el alemán Klaus Glahn, triple campeón de Europa, perdiendo por inmovilización en la categoría de pesados y con el doble campeón mundial Masatoshi Shinomaki, quien también le ganó de forma apretada en la categoría libre, por lo que hoy se considera un yuko. No participó, por circunstancias varias, en la Olimpiada de Montreal, en la que su oponente en Madrid, Keith Remfry, se alzó con la medalla de plata. Ojeda forma parte de un reducido grupo de judokas españoles que, por una u otra causa, no pudieron llegar al techo de sus reales posibilidades en el concierto internacional.

Santiago Ojeda Pérez falleció, por una trombosis cerebral, en marzo de 1997, tenía 52 años. En esta grabación de Televisión Española podemos verlo en algunas secuencias de sus combates del  campeonato de Europa de 1973, aplicando sus eficaces técnicas, te-guruma y o-uchi-gari.

Rokudán


domingo, 7 de febrero de 2016

MARTINA HINGIS, DESPERTAR EN EL MUNDO REAL / WAKE UP IN THE REAL WORLD



El tenis conoce a muchos niños prodigio retirados de forma prematura. Martina Hingisova Monitor (Kosice, 1980) eslovaca de origen y suiza de adopción, llegó a ser la número uno mundial con sólo 16 añitos. Ganadora de cinco Grand Slam, talentosa, estrella publicitaria, físico atractivo; ganadora, aunque cruel en la victoria. Lo tuvo todo demasiado pronto. En 2002 frenó su racha en seco, por los problemas de lesiones en sus pies, quizá derivados a su vez de la espalda y las caderas. Cuatro años de tortura, muchas dudas y operaciones después regresó en 2006, en apariencia triunfal. Fueron los estertores de una tenista moribunda. Ya no estaba a tan exigente nivel, y su estado anímico, tras la ruptura con su prometido Radek Stepanek, mermó más su rendimiento. En noviembre de 2007, notablemente melancólica, anunció su retirada y un “erróneo” positivo por cocaína, detectado en Wimbledon. Un año después se confirmó el resultado y su verdadero problema. Despertar en el mundo real siempre es difícil para quien fue una niña prodigio.

Publicado en La Región (01-02-2010)

There are many children in tennis professional too soon. Martina Hingisova Monitor (Kosice, 1980) Swiss adoption, became the top one world with only 16 years old. Five Grand Slam, talented, Star media, very attractive... Winner, but cruel in the victory. It was all too soon. In 2002 the injury ended with his career. Four years of torture. He returned in 2006, after many doubts and operations. But she was not Martina and breakup with her boyfriend Radek Stepanek, was a hard blow. She announced her retirement in 2007 and a positive by cocaine detected in Wimbledon. A mistake, according to her words. A year later confirmed the result and her real problem. Always is difficult to wake up in the real world for a prodigy child.

martes, 29 de diciembre de 2015

Shota Chochishvili vs Fumio Sasahara (1972 Munich Olympic Games)



Con el georgiano Shota Chochishvili (1950-2009) la Unión Soviética obtuvo su primera medalla de oro olímpica en judo (Munich 72). En aquel tiempo la superioridad de los judokas japoneses en las competiciones internacionales era abrumadora. Solo dos holandeses, Geesink y Ruska, habían perturbado la hegemonía nipona que, desde 1956 -año en que se celebró el primer campeonato del mundo- era absoluta.

Contra todo pronóstico Chochishvili, que nunca fue campeón de Europa, bate en su segundo combate eliminatorio al sensacional judoka japonés Fumio Sasahara, doble campeón mundial e  indiscutible favorito, marcándole un impresionante ippon. En aquel momento, con la repesca, se podía acceder a la final aún que se perdiera un combate, pero Chochishvili pierde posteriormente frente al británico David Starbrook, dejando fuera de competición a Sasahara. Chochoshvili, que se impone en  la repesca, vuelve a enfrentarse a Starbrook en la final y esta vez la victoria es suya proclamándose campeón olímpico, el primer judoka de la Unión Soviética.

En esta fugaz grabación puede verse la histórica y contundente proyección de Chochishvili sobre Fumio Sasahara.

Shota Chochishvili (1950-2009) was the first Soviet Union Olympic gold medal(Munich 72). At that time, Japan dominated all international championships, with the exceptions of the dutch Geesink and Ruska. Chochishvili never was Europe champion, but in Munich won his second fight to the sensational Japanese judoka Fumio Sasahara, double world champion. After this magnificent ippon, Chochoshvili, won the British David Starbrook in the final. The Georgian was the first Olympic champion in the history of the Soviet Union. 
Rokudán.

martes, 8 de diciembre de 2015

FRANCO, CAUDILLO DE ESPAÑA (por Aníbal)

'Franco. Caudillo de España'. Paul Preston. Ed. Random House Mondadori.

La biografía que nos ocupa pasa por ser un clásico de entre las que se han escrito sobre el hombre que rigió España durante poco más de un tercio del  S. XX. El equivalente al 'Hitler' de Ian Kershaw, por poner un ejemplo. Sin embargo, creemos que esto es producto de una sobrevaloración, cosa que defenderemos con argumentos varios a continuación.

Una idea constante aparece en el libro y es la sensación de que Preston no hizo sino confirmar sus prejuicios tras consultar sus fuentes. O, por decirlo de otro modo, el profesor británico tenía a Franco por un ambicioso desmedido, taimado, cruel, antes de comenzar su tarea investigadora y utilizó los diversos archivos y bibliografía para certificar la validez de sus ideas previas, sin tener en cuenta hechos que demostrarían, sino lo contrario, al menos matices no desdeñables. Hay toda una serie de contradicciones que no podemos dejar de señalar.

Una primera prueba de lo que estamos comentando la  encontramos en el capítulo 1,  acerca de sus inicios militares, donde se dice que Franco se habría acostumbrado a la brutalidad de la Legión (pág. 57) para, poco después, afirmar que se horrorizó en Nador al ver los cadáveres (pág. 60). ¿En qué quedamos, era frío e insensible o lo contrario?

Recorre el libro la idea de un Franco reaccionario, religioso, no fervoroso, pero sí católico al menos en las formas. Y a pesar de ello en el capítulo 2 (pág. 86) se dice que Franco era muy estricto y obligaba a los cadetes a llevar siempre preservativos cuando salían de la academia. En todo caso esta disposición sería encomiable y no una mácula como pretende deslizar el autor.

Otra de las características propias del ferrolano sería su doblez. Preston le califica, nada políticamente correcto, de “típico gallego”: Lento, astuto, impenetrable, en varias ocasiones, (pág. 84) pero reconoce que opinó públicamente mostrándose contrario a las reformas de Azaña durante el bienio de izquierdas de la II República. ¿Dónde está pues la hipocresía?

Sobre su ansia de poder es chocante que titule el capítulo 5 “La forja de un conspirador” y dentro del mismo se pueda leer que Franco evitó en varias ocasiones dar su respuesta a Mola y además reconoce que la participación de Franco en los preparativos fue escasa. No parece pues que fuese un intrigante muy aplicado.

Dice de Franco que era sanguinario, cruel e impulsor de un sistema jurídico arbitrario de lo que incluso se habría quejado Himmler, sin embargo el hijo de Miaja (Jefe de la Junta de Defensa) fue juzgado dos veces y absuelto (pág. 259) si bien no se le dejó en libertad a la espera de poder canjearlo por otro prisionero. Otro caso que parece contradecir a Preston fue el asalto falangista de la prisión de Alicante en 1940, cuyos responsables fueron ejecutados.

Son harto curiosos los bandazos acerca del carácter del Generalísimo, ora se le tilda intransigente ora de voluble. Basta leer la nota a pie de la página 271.

Acerca de la II G.M. y la camaleónica actitud de Franco, nada nuevo bajo el sol. Para Preston no hizo más que adaptarse a las circunstancias y si bien por momentos deseó la entrada en la guerra, nunca llegó a dar el paso. Resulta curioso no obstante un extracto de un discurso de Churchill en la Cámara de los Comunes “el mérito principal se debe sin duda a la resolución española de mantenerse fuera de la guerra” (pág. 559). Preston interpreta al Premier británico diciendo que las palabras de este eran puramente tácticas e insinceras. Aquí nos movemos en el terreno de las conjeturas, lo cual pasa de ser historia a mera especulación. Abundan en todo el libro los “es posible que..”, “se ha sugerido que”, “es bastante improbable que…”, parece indudable que…”. Esto indica todo menos rigor.

A pesar de  lo escrito con anterioridad, es de alabar el intento de abordar la gigantesca tarea de plasmar la figura del quizá principal gobernante español del S. XX,  pero esta se ve lastrada, en nuestra opinión por la ya mencionada prejuiciosa postura de Paul Preston, al que quizá también cabría achacarle que descuida el gran grueso de la dictadura, dado que solo le dedica 200 páginas de las 800 de las que consta el libro en su conjunto.

NOTA: No queremos finalizar sin hacer referencia a la traducción a cargo de Teresa Campodrón y Diana Falcón, así como a los encargados de revisar la obra Enrique Moradiellos y Eva Rodríguez Halftfer. No es aceptable que se registren errores como no saber utilizar correctamente la forma impersonal del verbo haber  “hubieron comandantes” (pág. 24), “hubieron muchos intentos…” (pág. 82), o confundir el sexo de Jay Allen “la periodista americana” (pág. 18). Nos parecen fallos graves que no debieran haber pasado por alto a los revisores.

Aníbal