SIGUE SOÑANDO


Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream.

olimpiaduerme@gmail.com

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martes, 22 de junio de 2010

ORGASMUSE (por Festeiro & Trinity)


Un engalanado Vicente Calderón se preparaba para acoger una de las fechas marcadas con letras mayúsculas en el calendario musical de 2010. Tras su inolvidable paso por Madrid y Barcelona el pasado noviembre, Muse volvía con un espectáculo renovado para conseguir que el público siga creyendo en el rock diseñado para estadios. San Siro (Milán), el Stade de France (París) y Wembley (Londres) son otras de las mecas futbolísticas escogidas por Matt Bellamy y compañía para demostrar que pocos grupos son capaces de desatar en las gradas un delirio colectivo de dimensiones cósmicas. Madrid recibió a los de Devon con un día fresco y un cielo plagado de nubarrones (¿preludio del desastre español ante Suiza?). Una temperatura de 19 grados que no se corresponde para nada con estas fechas pero que muchos agradecimos ante lo que se nos venía encima.

Entramos en el Calderón coincidiendo con el final de la actuación de los primeros teloneros, los londinenses The Big Pink, y justo en el momento en que Akiko Matsuura, la exótica batería oriental de la banda, deleitaba al personal con su modelito rojo plástico, tanga incluído, digno del Cyberdog de Camden. A continuación la pérfida Albión prosigue su ofensiva con The Editors. Desde Birmingham llega esta magnífica formación liderada por Tom Smith (cuyo parecido físico con Dylan de “Sensación de vivir” es más que evidente) y su estupendo directo. Temas como "An end has a start", "Bullets" y ese pelotazo llamado "Munich" ayudaron a calentar el desapacible ambiente, metereológicamente hablando, y a hacernos una idea de que lo que vendría a continuación sería muy difícil de olvidar.


Pasadas las diez y ya con la oscuridad de la noche sobre el Calderón, el fabuloso escenario, comparado por unos con una nave espacial y por otros con la quilla de un trasatlántico, se ilumina por todas partes y una cortina de humo acompaña a unos extraños personajes a medias entre activistas de Greenpeace y manifestantes antisistema con banderas y pancartas con descorazonadores mensajes de este tipo: “no hay nadie en quien puedas confiar”. En medio de este carnaval hacen su aparición Matthew Bellamy (guitarra y voz) ataviado con un traje plateado, Dominic Howard (batería) poniendo el contrapunto en negro y Chris Wolstenholme (bajo) con traje blanco, acompañados por la histeria de una audiencia enfervorecida que acaba de entrar en éxtasis con "Uprising", el último gran éxito y bandera de su último trabajo 'The Resistance' (2009). Sin tiempo para reponerse de la tormenta desatada por esta canción -una clara alusión al crack económico que anima a la sublevación-, el público se sumerge en la oscuridad de "Supermassive Black Hole". "New Born" fue uno de los temas rescatados del álbum 'Origin of Symmetry' (2001), un disco que marcó las diferencias entre Muse y cualquier otro grupo de rock alternativo. Tampoco podía faltar “Neutron Star Collision”,tema central de la nueva película de la saga “Crepúsculo”, para uso y disfrute de vampiros y licántropos. Con "Hysteria" el público de las gradas abandonó definitivamente los asientos, gracias a la distorsión de las guitarras y a la improvisación.


En "United States of Eurasia", la ópera se convirtió en otro de los inesperados géneros a los que se acercó el trío inglés; un esfuerzo por recuperar el legado de artistas como Freddy Mercury, obsesionados en fusionar el rock y el bel canto. Entre "Resistance"y "Starlight" hubo tiempo incluso para el flamenco. La hinchada de Muse celebraba desde las gradas el detalle de los músicos con el público español al ritmo de "¡Torero, Torero!"

La tecnología estuvo muy presente durante toda la actuación. La implicación del público fue total y por expresa petición del angelical Dominic Howard, batería y portavoz del trío, los móviles y los mecheros alumbraron la oscura "Unintended". Hasta el momento Muse había experimentado con el sonido del órgano de iglesia e incluso con un "mellotron" -un extraño piano electro-mecánico-, pero jamás había utilizando una banda sinfónica al completo. Para entonces el despliegue visual había sido demoledor. Un par de pantallazas de increíble definición y una plataforma hexagonal giratoria elevando a los altares del rock a la superbanda británica mientras interpretaban “Undisclosed desires”, tema que recuerda a otros grandes llamados Depeche Mode. Esta ascensión a los cielos en el balcón volador fue uno de los momentazos de la noche, sin embargo todavía guardaban un as en la manga.


Con la boca abierta el Vicente Calderón fue testigo de un avistamiento alienígena en toda regla cuando un platillo volante hizo su aparición en el coliseo rojiblanco. ¿Invasión Marciana? ¿El regreso de E.T.? Incertidumbre total hasta que de este inesperado ovni se descuelga un trapecista plateado que, al mas puro estilo Circo del Sol, nos obsequió con un repertorio de bellísimas figuras aéreas dignas de galería fotográfica. Como telón de fondo suena "Exogenesis: Symphony, Part 1: Overture", primera entrega de una trilogía épica incluida en 'The Resistance', un ejemplo más de cómo un Mozart contemporáneo como Matt Bellamy es capaz de fusionar la música clásica con un rock devastador que remite al mundo de los sueños. Tras esta vanguardista performance llegó el momento para repasar los lugares más emblemáticos de la discografía de los ingleses. "Take a Bow", "Plug in Baby" (con lluvia de globos gigantes sobre nosotros) llegando al final de este trayecto interestelar. Una inquietante armónica nos anuncia la última parada: “Knights of Cydonia”. Con esta obra maestra no apta para cardíacos y el personal ebrio de emoción culmina un apoteósico espectáculo de aproximadamente dos intensas horas de duración.


Resumiendo: absolutamente INMUSEONANTE!!! ¿Son de carne y hueso? Aquí tenemos nuestras dudas… Desde luego Matt Bellamy no pertenece a este mundo. Este individuo, de apariencia física tirando a birriosa, despliega una vitalidad sobrenatural en el escenario. Parco en palabras, todo lo expresa a través de la guitarra con la que mantiene una relación de amor, lujuria y pasión. Dueño de una poderosa voz, impresiona con sus agudos, sobre todo en el vertiginoso comienzo de “Knights of Cydonia”, pieza donde alcanza sus mas altos registros. Domina como nadie el piano y los teclados y también la guitarra de doble mástil, (guitarra siamesa, como nos gusta llamarla a nosotros), algo exclusivamente reservado a virtuosos como Slash o Joe Satriani. De talento van sobrados, pero estos chicos tambien saben hacer los deberes. Teloneando a U2 en el Vértigo Tour del 2005, tomaron buena nota de cómo se monta un tinglado a lo grande y así pudimos disfrutar de un show como el de esta noche o el de las torres-pantalla con las que dejaron sin aliento a los afortunados que los vieron el pasado mes de noviembre en el Palacio de los Deportes. Visto el nivel estratosférico del que hacen gala ¿con que nos sorprenderán en la siguiente tournée? Esperamos estar ahí para verlo y contarlo.



SETLIST Completo:


1. Uprising
2. Supermassive Black Hole
3. New Born
4. Map of the Problematique
5. Neutron Star Collision (Love Is Forever)
6. Guiding Light
7. Bliss
8. Hysteria
9. Nishe
10. United States of Eurasia
11. Feeling Good
12. MK Jam
13. Undisclosed Desires
14. Resistance
15. Starlight
16. Time Is Running Out
17. Unnatural Selection
Bis 1
18. Unintended
19. Exogenesis: Symphony Part I (Overture)
20. Stockholm Syndrome
Bis 2
21. Take a Bow
22. Plug In Baby
23. Knights of Cydonia

Festeiro & Trinity

viernes, 25 de diciembre de 2009

CYCLE, SONÁMBULOS POR VIGO (por Trinity)


Tras un letargo de casi dos años, el productor David Kano y Cycle saltan de nuevo a la palestra con nuevo disco y muchos cambios. “Sleepwalkers” es el nombre de este trabajo que están presentando en una gira por las salas de nuestro país. La verdad es que no soy muy fan de este tipo de música pero me gustaron mucho un par de temas de su anterior cd, “Weak on the rocks”, y una amiga que los vió en concierto me recomendó que no me los perdiese, garantizándome la diversión.

La cita era el viernes 11 de diciembre en la Sala Mondo, en Vigo. Con un poco mas de media hora de retraso salieron a escena capitaneados por la China Patiño (o Patino, no está muy claro… Pero como estamos en Galicia y me gusta hacer patria nos quedaremos con la ñ). Vestida con una recatada petite robe noire con detalles en blanco, zapatos de tacón y medias por la rodilla, Silvia Herreruelo (su identidad terrenal según su DNI) demostró que se encuentra en plena forma tras estrenarse como madre hace unos meses. Completa su look de niña buena con un moño que le duró exactamente tres o cuatro canciones y una raya de eye liner que realza su exótica mirada. Dándole la réplica se presenta Matthias Freund, ocupando el puesto de Luke Donovan, el anterior vocalista (según las malas lenguas plantó el grupo para hacerse hippy y trasladar su lugar de residencia al Himalaya…). Cierran el escuadrón los guitarras y el propio Kano en la retaguardia con toda su cacharrería listo para disparar.


Tras un comienzo con un público un tanto frío, la cosa se fué calentando a medida que esta geisha de Lavapiés iba desempolvando todo un repertorio de poses descaradas reclamando para ella solita toda la atención de los flashes. Suenan los nuevos temas de “Sleepwalkers”, todos muy parecidos entre sí, rollo electrónico bailable aderezado con las voces de la China y Matthias en los cuales recae todo el protagonismo del espectáculo. No hacen mal tándem aunque me hubiera gustado ver a Luke en directo (ese aspecto de psicópata distraído prometía mucho sobre el escenario). Destaco dos temas de este nuevo disco: “Beat me, bust me..” y el primer single “You talk too much”, dos pelotazos fantásticos para cualquier pista de baile. Tienen fuerza, gancho, ritmo y te arrastran a bailar aunque estés totalmente derrotada. Tampoco podían faltar “Apple tree” y la fabulosa “Confusion”, los cortes mas conocidos del primer disco, con los que la gente disfrutó y se desmelenó totalmente. Otros temas nuevos: “Let me down”, “Forbiden fruit”, “Insomaniak”, “Obsesion”…



Resumiendo, un concierto distinto pero muy divertido. Una vez mas la fórmula empleada por Kano, grupo distinto con showgirl al frente, demuestra que funciona. Su otro experimento paralelo, Krakovia, una banda de pseudo-punkis rockabilescos cuenta entre sus filas con la tatuadísima Vinila Von Bismarck, otra femme fatale de rompe y rasga que parece salida de cualquier peli de Tarantino. En Cycle utiliza este esquema pero el estilo es totalmente distinto. Máquinas digitales y dinámicas melodías electrónicas se funden con esta pin-up robótica que vive en su propio cómic manga. Con su arrolladora presencia en el escenario cualquier cosa es posible.



Para terminar os dejo con el vídeo de su primer single, “You talk too much”, en el que la China hace de la Gran Vía madrileña su vestidor particular. Un clip criticado porque la idea ya la utilizaron los franceses Make The Girl Dance con su tema “Baby, baby, baby”. Copiada o no, está claro que muy pocas pueden permitirse semejante performance.

Disfrutadlo.


Trinity.

martes, 17 de noviembre de 2009

A LA AVENIDA DE LA ESTRELLA POLAR LLEGA PRIMERO EL INVIERNO... (por Trinity)


A Coruña todavía no, pero el otoño sí que ha hecho acto de presencia con una espectacular ventolera que anunciaba el temporal que estamos sufriendo en toda Galicia. A pesar de este desapacible ambiente que invitaba a una tarde de sofá, mantita y mando a distancia, nos dimos un paseo hasta el Coliseum donde los madrileños Pereza hacían escala en la gira Movistar con la que están recorriendo nuestra geografía. Para la ocasión, el Coliseum transformó su habitual aspecto con unos gigantescos cortinajes negros que reducían su aforo a la mitad y con un inesperado patio de butacas montado en la pista, anulando la posibilidad de poder estar de pie. Todo ello, según el personal de organización, por expreso deseo del dúo, algo que nos resultó un tanto extraño…

Nos fuímos a las primeras gradas donde nos estuvieron bombardeando continuamente con el anuncio de turno de Movistar, una estrategia de márketing perfecta para ahuyentar a posibles usuarios y a los que ya lo somos desde hace tiempo aunque tras este acoso publicitario me lo estoy pensando… Mientras tanto, un jovencísimo público va ocupando las tribunas. Chavalada de lo mas variopinta donde predominaban los taconazos, minifaldas y kilos de maquillaje en ellas y gorras y acné juvenil en ellos (la peligrosa influencia de Bershka o la serie “Física o química” está causando graves estragos en esta adolescencia…). Del amplio manejo del vocabulario mejor ni hablamos…


En torno a las 9 de la noche y muy puntuales, comenzaron los teloneros. Ragdog, de Vigo, un grupo muy en la línea de Pignoise, cuyo cantante recuerda muy mucho al pirata Iván Ferreiro. Con temas como “Sin dirección”, “Donde estabas”, “Siberia” y “Nada mas” pusieron en pie a toda la chavalería coreando al dedillo todas sus canciones mientras se montaba una auténtica barricada con las sillas colocadas en la pista. (Señores de la organización, no malgasten su tiempo en montar este tipo de palcos. Las sillas tardaron en volar por los aires exactamente un minuto a partir de la salida de grupo, eso sí, en medio de un civilizado caos y sin ninguna desgracia que lamentar.)




Tras una actuación de 40 minutos y el consabido cambio de equipo, bastante rápido por cierto, Rubén Pozo y José Miguel Conejo, alias Leiva, hacen su aparición en un sencillo escenario decorado únicamente con cuatro lámparas vintage, la mas grande colgando del techo, y al ritmo de “Leones”, uno de los 17 temas de “Aviones”, su último trabajo discográfico. Tras este comienzo el griterío va “in crescendo” con la archiconocida “Estrella Polar” y temas de sus anteriores discos como “Todo”, “Como lo tienes tú”, “Animales”, “Yo pienso en aquella tarde” o “Aproximación”. Pero el protagonismo absoluto fué para las nuevas canciones: el primer single “Violento amor”, “Pirata”, “Windsor”, “Que parezca un accidente”, “Escupe”, “Lady Madrid”, “Amelie”, “Llévame al baile”, “Champagne”… En “4 y 26” Rubén nos invitó a todos a la fiesta posterior en su habitación, la 426 del AC Coruña, y con “Está lloviendo”, que ni pintada con la que estaba cayendo fuera, los paraguas brotaron como setas sembrando la pista de color. Uno de los momentos mas especiales de la velada lo protagonizó Leiva al dedicar la bellísima “Por mi tripa” al centrocampista del Dépor Juan Carlos Valerón, mostrando su admiración por él y destacando su gran afán de superación ante las dificultades de una lesión.




La noche sigue con “Beatles”, “Margot”, “Yo nací para estar en un conjunto”, “Grupis” y tras un primer bis, se apagan las luces y el escenario se convierte en un pequeño campo de batalla donde un pistolero con una media en la cabeza y al grito de “oiga señoooooor!!!” da paso a “Señor kioskero” con Rubén, Leiva y toda la banda disfrazados de cacos, aunque Leiva pasaba mas por colega de Lucky Luke que por delincuente callejero. El punto final lo ponen con la aclamada “Superjunkies” terminando así un concierto de aproximadamente dos horas que pasaron como una exhalación.



La verdad es que tenía muchas ganas de verlos y no me defraudaron. Son un par de granujas divertidos que transmiten alegría y buen rollo. Su directo es magnífico, la conexión con el público es total, y demuestran que con pocos elementos se puede hacer algo bueno. Sus letras se inspiran en lo cotidiano, el amor, la soledad… y me recuerdan en muchos aspectos a antiguas bandas referentes en nuestro país como Tequila o Burning. Por poner algún “pero” eché de menos temas como “Tristeza” o mi preferido, “Niña de papá”, aunque la playlist escogida para la ocasión me pareció acertada y variada. Mereció la pena la ida y vuelta en coche con un tiempo de perros y los malabarismos con viento y paraguas. Desde aquí os los recomiendo. No sé cuando, pero yo repetiré seguro…

Mas información de Pereza en: www.pereza.info

Trinity

martes, 27 de octubre de 2009

COSCORRONES POR COQUE



Hola, te escribo para contestarte al artículo que has escrito sobre el concierto de Coque en Orense.

No soy especialmente fan de él pero la verdad es que el último disco me parece uno de esos extrañísimos casos de obra adulta y honesta que puedes encontrar en este extraño panorama del pop y el rock de este país. La verdad es que me ha impresionado. Mucho.

Por esa razón he activado una alerta con su nombre en Google que me avisa de todo lo que sale en la red sobre él. Me apetece estar enterado de qué anda haciendo porque a partir de ahora le voy a seguir la pista. Y así es como he llegado a tu artículo.

Soy gallego, y da la casualidad de que estuve en la sala Capital esa noche. Por mi trabajo, el horario de ese concierto era el único que me permitía asistir, de los tres que dio en Galicia.

Voy a ser duro y sincero contigo: tu artículo me parece injusto y extraño. Extraño, porque hay algo muy chirriante en que pienses, lo que dices en tu artículo que piensas de Coque y luego quieras ir a su camerino a pedirle un autógrafo y sacarte una foto con él.¿No te había avisado tu amigo Dani de los prontos que se gasta? ¿Por qué quieres entrar al camerino de alguien así? Que además utilices la foto que , según tú, él accedió amablemente a hacerse contigo, para ilustrar el texto donde le lees la cartilla, me parece no ya extraño, sino bastante feo: "mirad, es un jilipollas, pero me he hecho un foto con él", puffff...

Pero sobre todo me parece muy injusto porque lo que ocurrió esa noche, no tiene nada que ver, a mi parecer, con lo que cuentas. ¿Sinceramente? Creo que tuvimos el concierto que nos merecimos. Hablas de lo del animal de bellota ese que gritó lo de Por las noches como si hubiese sido una cosa aislada, y se pasó TODO EL CONCIERTO gritándolo, en medio de canciones, en medio de silencios, encima de Berlín, que es una canción lentita y delicada. Y además lo hacía con un tonito desagradable y burlón. Tuve las mismas ganas de matarlo que, me imagino, tenía Coque de hacerlo. Y me sentí mucho más identificado con él, con Coque, que con la panda de irrespetuosos que estábamos ahí reunidos. Porque ese fue el problema: no solo fue este individuo, el murmullo de la gran mayoría del público mientras Coque intentaba cantar, era aberrante. ¿Tú te imaginas ese murmullo en un concierto de música clásica? ¿o en una obra de teatro? y seguro que estás pensando: "bah, no es lo mismo", y ¿sabes qué? que ese es el problema, que pensamos "bah, no es lo mismo". Pues sí es lo mismo.

Unas personas encima de un escenario expresándose y un público delante que se supone que tiene que respetar, con silencio, con atención ese intento, por otra parte muy valiente, de expresión. He visto a Coque varias veces en directo y se nota, y mucho, que no es que le guste el escenario, es que es su vida entera. Se deja literalmente la piel, se vacía. Eso sí, cuando la gente que tiene delante le respeta. Porque es algo tan español y tan cateto eso de pensar que el músico es una especie de bufoncillo que está ahí para entretenernos y hacer lo que le pidamos y como se lo pidamos; y cuidado, que si no lo hace como queremos enseguida entonamos el: "este qué se ha creído". Me repugna y me entristece esa línea de pensamiento tan paleta y tan inculta. Y tan española.

Dices con tono paternalista y de superioridad: "Coque, relájate un poco, tu pasado ronaldero está ahí, te guste o no" pero se te pasa un pequeño detalle sin importancia, nada, una chorrallida: TOCÓ TRES DE LOS RONALDOS amiga mía, TRES. Saca la lengua, No puedo vivir sin ti y Mi casa. Tres. Y las tocó de puta madre y con orgullo.

¿Has leído alguna de sus entrevistas en las que siempre le preguntan por Los Ronaldos y en las que siempre habla de ellos con orgullo, con respeto y con mucho cariño? ¿Leíste la nota de prensa que publicó en su web durante el lanzamiento de La hora de los gigantes en la que decía, cito textualmente: "...el reencuentro con Ricardo, Luis y Luis, el resto de Los Ronaldos, ha tenido mucho que ver en todo esto (se refiere al clima alegre y tranquilo del disco) y por eso les estaré agradecido siempre. Les deseo lo mejor del mundo entero a esos tres príncipes". ¿No lo habías leído verdad? Con qué facilidad desprestigiamos a alguien públicamente, sin tener datos, sin información. Porque, parece una tontería, pero tu artículo es público, y mucha gente que lo lea, inmediátamente decidirá que Coque es un imbécil, con menos información que tú, con menos datos de juicio. Coque salió al escenario del Capital con brillo en los ojos, con esa cara de saber algo que nosotros no sabemos. Con ganas de contárnoslo. Y el ruido de la jauría le fue desconcentrando poco a poco, entristeciendo y finalmente cabreando. Sabes lo que pensé para mis adentros cuando justo en un silencio maravilloso y blusero de la segunda canción del bis, mr. mequetrefe volvió a gritar por enésima vez: "y por las nocheeees...", y Coque se descolgó la guitarra, saludó (educadamente y con clase, por cierto) y salió del escenario? Pensé: ¡Óle!

Supongo que no te habrá gustado mucho mi e-mail pero necesitaba hacerlo. Salí del concierto indignado, y no con Coque precísamente, y al leer tu artículo he saltado y necesitaba decirte lo que pienso.




Hola Mauricio:

Por casualidad, ¿no serás el asesor comercial de Coque Malla? Si no lo eres deberían de tenerte en cuenta en su casa discográfica.

Perdona, antes de nada gracias por tu comentario. Evidentemente hemos vivido el mismo acontecimiento de manera distinta. Verás, yo tampoco soy seguidora habitual de Coque. Me gustó mucho con los Ronaldos y en las películas en las que ha participado. De su etapa en solitario tengo que reconocer que no la conocía demasiado. Lo que escuché de su último trabajo me ha gustado bastante, por eso acudí al concierto de Capital con muchas ganas. Y en mi artículo lo cuento como lo he visto, sin ofender ni insultar a nadie, simplemente dando mi opinión, tan válida y respetable como la tuya porque los dos estuvimos allí.

Desde el primer momento y a lo largo de la velada yo ví a un Coque distante, sin ganas de sonreir ni de conectar con el público... Esa fué mi impresión y la de mucha gente con la que hablé posteriormente. No pongo en duda esa pasión por el escenario que destacas en él pero precisamente aquí no hizo gala de ello. Una pena porque con 120 personas y poco menos que en familia la ocasión se pintaba sola. Es cierto que un individuo estuvo dando la turra en determinados momentos, actitud que al igual que tú considero lamentable y una falta de respeto para cualquiera que se encuentre sobre un escenario. Pero ¿y los demás que estábamos disfrutando del concierto? ¿Tú crees que nos merecíamos una despedida cortante y brusca? Sinceramente, yo no. Y creo que un profesional como él, con mas de 20 años de trayectoria en el mundo de la música, debería tener tablas mas que suficientes para estar por encima del borracho de turno, darle la importancia justa y volver la situación a su favor. Y éso es lo único que he criticado. En cuanto a la foto, tuvimos la oportunidad de conocerlo y de fotografiarnos con él. Sin más... La palabra "jilipollas" la has puesto tú, no yo y, desde luego, esa foto no se hizo con la intención que sugieres. Me faltó añadir que todo fué posible gracias a la exquisita amabilidad de su mánager, que atendió a todos y cada uno de los que nos acercamos a saludarle ya que en un primer momento Coque, muy cabreado, se negó a recibir a nadie y te aseguro que lo sé de buena tinta.

En fín, siempre he creído que las críticas tienen un lado positivo que a veces nos cuesta ver pero que nos ayuda a mejorar. Aunque discrepemos en algunos aspectos, yo agradezco tu sinceridad y tu punto de vista. Si el titular de este blog no tiene inconveniente, por mi parte no hay ningún problema en que se publique tu comentario.

Un saludo.

Trinity.

miércoles, 21 de octubre de 2009

EL GIGANTE CABREO DE COQUE MALLA (por Trinity)


“La hora de los gigantes”, así se titula el último trabajo de Coque Malla. El tercer disco de una carrera en solitario comenzada hace diez años tras la separación de unos gamberros vacilones llamados Los Ronaldos. Una banda que puso música y descaro a nuestra adolescencia con sus canciones deslenguadas de inolvidables estribillos. Recuerdo que los ví por primera vez en la Casa da Xuventude, cuando todavía no eran muy conocidos, compartiendo escenario con un grupo local llamado Bragas Sucias entre los cuales militaban algunos de mis compañeros de colegio. Con apenas 18 años Coque ya iba de mocoso malote sin cortarse un pelo a la hora de responder a cualquier comentario que no le gustaba montando bulla si la ocasión lo requería.

Tras el éxito arrollador de Los Ronaldos y muchos años después, volví a verlo como artista invitado junto a Andy Chango en un concierto de Ariel Rot en la ya desaparecida Sala Aqualung de Madrid, con un rollo totalmente distinto y una actitud aparentemente mas madura. No en vano llevaba a sus espaldas una larga carrera musical y cinematográfica con títulos, entre otros, como “El columpio” ( un fantástico corto de Alvaro Fernández-Armero con Ariadna Gil dando la réplica ), “Todo es mentira” del año 94 y con Penélope Cruz como partenaire, “El efecto mariposa” (1995) con María Barranco y Rosa María Sardá o la desternillante “Nada en la nevera” (1998) compartiendo protagonismo con la siempre estupenda María Esteve. Por otro lado había hecho colaboraciones musicales con Los Rodríguez, Pereza y el ya mencionado Ariel.


La verdad es que no he seguido mucho su trayectoria en solitario… Había escuchado algún tema suelto pero nada más. Pero siempre apetece escuchar música en directo y mas si hay oportunidad de hacerlo sin tener que salir de nuestra ciudad. La cita era el 16 de octubre en Capital, concierto acústico de Coque Malla acompañado por Nico Nieto, actuación incluída en su “Gira Gigante”. Y yo, que siempre hago los deberes, me zambullí en el mundo de youtube para echar un vistazo a sus nuevas canciones descubriendo unas letras muy intimistas y algún que otro tema que me gustó bastante.


Dispuesta a dejarme sorprender allí me planté, en un ambiente muy familiar con 120 personas aproximadamente. Sobre la 1:00h. y acompañado por Nico Nieto, Coque salió a escena con un look de dandy impecable (pantalón y chaleco gris con camisa blanca). A punto de cumplir los 40 el tiempo lo ha tratado bastante bien conservando su cara de niño travieso y una talla mas propia de la planta joven de El Corte Inglés. Desde el primer momento ya marcó las distancias. Muy serio y parco en palabras, se concentró en su repertorio sin molestarse en conectar con el público a pesar de la cercanía existente. Sin embargo, las dos guitarras y su voz generaron un sonido increíble y una atmósfera íntima que podía haber dado algo mas de sí. “Berlín”, “Cuídate”, “Hasta el final” y “She´s my baby”, mi preferida, fueron alternándose a lo largo de una hora con otros temas entre los que eché en falta “Me olvido de ti”. Ya en los bises, un alegre espontáneo canturreó una de las estrofas ronaldas por excelencia “... y por las noches haremos lo de siempre…”, a lo que Coque respondió con un "adiós" y se retiró bruscamente sin vacilar, poniendo así un broche final amargo. Desconcierto, silbidos, caras de póker…. Pero se ha enfadado en serio?


Entiendo que quiera defender su trabajo y dejar claro que ya lleva diez años en otra onda que nada tiene que ver con su etapa anterior. Lo que me sorprende es que a estas alturas no esté por encima de las chorradas que a pie de pista le suelte el borracho de turno y no sepa darle la vuelta a la situación. Podía haberse ganado a la gente con un par de sonrisas y acercándose más ya que el formato en acústico precisamente tiene esa ventaja, poder interactuar con el público. Nos habríamos ido todos contentos y con ganas de comprar su disco y volver a asistir a otro concierto. Que conste que, desde Murcia, mi amigo Dani ya me había avisado acerca de los prontos que se gasta pero no pensé que fuera para tanto. En honor a la verdad también tengo que añadir que un rato después nos atendió en privado y pudimos fotografiarnos con él sin ningún problema.


En fin Coque, relájate un poco porque, te guste o no, tu pasado Ronaldo está ahí. Te lo van a recordar en infinidad de ocasiones pero no creo que sea un impedimento para que disfrutes mas en tus directos, seguro que el público te lo agradecerá…

Os dejo con el primer single: “She´s my baby”.


Mas información en www.coquemalla.es

Trinity.

viernes, 25 de septiembre de 2009

UNOS PIRÓMANOS LLAMADOS SIDONIE (por Trinity)



“Que bonito es esto del amor, que nos rompe y nos parte en dos…” Así reza el estribillo de uno de los nuevos temas de Sidonie. Con el alma encendida y derrochando pasión, los catalanes presentan su nuevo trabajo, “El incendio”, 45 minutos de música con el AMOR como único y exclusivo leiv motiv . Marc, Jesús y Axel abandonan la Costa Azul para sumergirse de lleno en las sensaciones, dulces y amargas, que sólo un sentimiento tan devastador como éste provoca en cualquier mortal. Las experiencias personales están muy presentes en cada una de las letras y la sensibilidad se encuentra a flor de piel. Un auténtico regalo para los que somos fans incondicionales del grupo.


Tras haber tenido el placer de conocerlos personalmente este pasado verano en el concierto que ofrecieron en el Festival “Mar de Fondo” en Noia, (por cortesía de mi amigo Ringo), tenía muchas ganas de escuchar en directo estas nuevas canciones y, coincidiendo con un fín de semana de ocio y disfrute por Madrid, acudí a la FNAC dónde ofrecían un acústico con motivo de “La Noche en Blanco” compartiendo cartel con Sidecars y Supersubmarina. Bien es cierto que, por sus reducidas dimensiones, el auditorio de la FNAC no es el lugar idóneo para una actuación de tal calibre, por lo que el día anterior me acerqué hasta allí para saber si había que retirar algún ticket o invitación ya que la entrada era libre. En información me aseguraron que simplemente había que acudir. Total, que me presenté allí con tres horas de antelación para asegurar mi pasaporte a la hoguera sidonítica. Cual sería pues mi sorpresa cuando me encuentro con que habían repartido 120 entradas y completado el aforo con el consiguiente cabreo de servidora y el resto del personal que se encontraba en la misma situación. Ante el aluvión de protestas, el empleado de turno aguantó el chaparrón como buenamente pudo con excusas peregrinas y ofreciendo la opción de poder escuchar el concierto desde el vestíbulo, junto a las escaleras del auditorio. Vale, pues si no queda mas remedio aceptamos barco como animal de compañía , todo con tal de no perdérnoslo… Y como dice el refrán “ aún encima de burro, apaleado”, todavía nos vacilaron mas cuando, desde las escaleras, una chica que, supuestamente formaría parte de la organización, nos increpó a gritos con que no podíamos obstaculizar el espacio y que, palabras textuales, o íbamos a comprar a la tienda o llamaba a seguridad. Alucinados nos quedamos ante este alarde de atención al cliente… Primero nos mienten con el tema de las entradas, nos quedamos sin entrar en la sala y para completar el cuadro nos echan a voces a las 10 personas que, con resignación cristiana nos conformamos con ver los toros desde la barrera. Evidentemente, en la plantilla de la FNAC hay gente que necesita urgentemente unos cursos de modales y buenas maneras en la parroquia de su barrio. Desde luego y en lo sucesivo, no seré yo quien destine mi presupuesto de música y libros a engrosar las arcas de esta empresa.


Pero vayamos a lo importante. A las 23:30h. y con un vestíbulo a rebosar de gente, comenzó el concierto de Sidonie. Acompañados a la guitarra por Vicent, los tres flacuchos abrieron fuego con “Viva el loco que inventó el amor”, un tema muy dinámico que me recuerda mucho al estilo de Los Rebeldes. Tras este comienzo y los saludos pertinentes, Marc pidió a los 120 privilegiados que ocupaban el salón que permanecieran sentados en el suelo para mejorar la visión a los que seguíamos el concierto desde fuera por una mísera pantalla LCD de uso doméstico (ni siquiera tuvieron la deferencia de encender la ristra de pantallas que cuelgan tras el mostrador de entrada…). Continuaron con mas temas de este nuevo disco: “La sombra”, “Nueva York”, “Por ti”, “A la vera del mar” que suena a mejicanada total, y “El adiós”, alternados con anteriores éxitos como “Costa Azul”, “Nuestro baile del viernes”, “On the sofa”, “Bohéme” o “Sylvia”. Las llamas llegaron a su punto álgido con el primer single, “El incendio” y los corazones estallaron al son de la mandolina de Jesús con la hermosísima “En mi garganta”, coreada hasta la extenuación por todos los presentes. Una playlist bien escogida, dada las características del local y del concierto.



Resumiendo, es la tercera vez que los veo y ya estoy deseando que llegue la cuarta. Nuevamente demostraron ser unos cracks a la hora de conectar con el público y hasta consiguieron disipar la mala leche con la que nos quedamos los que estábamos abajo. Jesús no tiene precio como animador, Axel nos deleitó con sus poses en plan figurita de Lladró y Marc nos cautivó con su voz y su saber estar. Me encanta su mezcla de influencias y como se mueven con absoluta soltura entre una amplia gama de estilos, tan distintos y tan parecidos a la vez. Pero lo que mas me gusta de todo es la versatilidad que se gastan , da igual que toquen una mandolina que un sitar, que canten en español que en inglés, que vayan de psicodélicos que de dandys, que parezcan unos crápulas con pintas que unos locos enamorados… Siempre sorprenden gratamente.



Continuarán a lo largo del invierno con esta gira incandescente. Si tenéis oportunidad de ver a estos simpáticos canallas no la dejéis pasar. Sus directos, tanto en salas como en festivales, no tienen desperdicio. Nunca escatiman en proximidad y cercanía y siempre terminan liándola y mezclándose con el público. Como ellos mismos dicen en su canción “…somos un incendio sin control…”

Mas información sobre Sidonie en su página de Facebook o en www.sidonie.net

Trinity.

jueves, 23 de julio de 2009

UN GIRO DE 360º CON U2 (Por Trinity)


Uno, dos, tres…CATORCE!!!! El pasado martes 30 de junio los irlandeses U2 dieron el pistoletazo de salida en nuestro país a su grandioso “360º Tour”. Barcelona fue la ciudad elegida para la puesta de largo de esta nueva serie de conciertos con la que Bono & company vuelven a dar una sorprendente vuelta de tuerca a sus directos. Las 90.000 entradas vendidas en 54 minutos para este concierto de apertura de gira son una buena muestra de la expectación que sigue generando esta banda que no teme ni al tiempo ni al olvido. Acostumbrados a que nos dejen sin aliento con sus impecables espectáculos de luz y sonido, en esta ocasión nos impresionan con un mastodóntico y giratorio escenario circular unido por unas pasarelas móviles a un cinturón anular, todo ello protegido por una cubierta en forma de garra de cuatro patas ( bautizada como “The Claw”) con la que ocuparon una tercera parte del césped del Camp Nou. Una cúpula que recuerda a una gigantesca araña, equipada con una gran pantalla cilíndrica de increíble definición, en la cual se puede apreciar hasta el más mínimo detalle de las facciones e indumentaria de cualquiera de los miembros del grupo. Sin embargo esta idea no es nueva, este caparazón arácnido ya fue utilizado en 1987 por el rey del glam, David Bowie, en su “Glass Spider Tour” evidentemente con un despliegue tecnológico muchísimo más modesto y acorde con su época.

He de reconocer que no estaba muy animada a ir a este concierto. Me gustan, aunque tan sólo me apasionan de verdad seis o siete temas de toda su discografía, y mi experiencia en Madrid en el 2005 con motivo del tour “Vértigo” no es de los mejores recuerdos que conservo (calor, aglomeraciones insoportables, una misión suicida lo de ir al baño y seis interminables horas de pie para no ver absolutamente nada…). Pero el hecho de conseguir cómodamente las entradas (por cortesía de Óscar, una vez mas…), el poder estar unos días en Barcelona y el ferviente entusiasmo de mis amigos Tito y Lola fueron razones suficientes para cambiar de opinión y liarme la manta a la cabeza. Con cuatro incorporaciones de última hora y pertrechados con unas cuantas botellas de agua nos plantamos en el Camp Nou dispuestos a disfrutar de una noche mágica.


Y la verdad es que el espectáculo no defraudó. Para empezar, el acceso al Camp Nou fue cómodo y fácil, sin colas ni esperas. Las solicitadas casetas de bebidas y merchandising (gorras a 20€ y camisetas a 30€) se instalaron en la explanada exterior del estadio, lo cual me pareció todo un acierto. Milagrosamente encontramos el cuarto de baño vacío y, ya preparados, accedimos a la pista donde nos estamparon a cada uno un “360” en la mano “para poder movernos libremente por el todo el recinto”. Nos recibe la impresionante “The Claw” que nos deja boquiabiertos a todos… En esos momentos están tocando los teloneros, Snow Patrol, a los que tenemos a unos 50 metros con una visibilidad magnífica. Intentamos situarnos bien, la verdad es que sería fácil llegar a las primeras filas, todavía hay bastantes huecos… El ambiente se va caldeando a medida que anochece y los colores blaugranas de los asientos van desapareciendo al ser ocupados. Una refrescante brisa ameniza la espera y el escenario poco a poco va cobrando vida.

En torno a las 10 de la noche y con bastante puntualidad, Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. dan por inaugurada su nueva gira, envueltos en un fantástico juego de luces y arrancando con “Breathe”, tema de su último trabajo “No line on the horizon”. La ovación es tal que parece que el estadio se viene abajo y los flashes de las cámaras no dan abasto. Enganchan con “Get on your boots” y la extraordinaria “Magnificent”, también de este nuevo disco, recorriendo las pasarelas y el anillo que rodea a la Red Zone ( donde unos cuantos privilegiados, a 1.500 euros la entrada, disfrutan de una excelente posición).




Tras este brillante comienzo Bono, totalmente vestido de negro y ejerciendo de maestro de ceremonias, saluda a Barcelona declarando su predilección por esta ciudad en donde han permanecido estas últimas semanas, junto a todos los miembros de sus familias disfrutando de las cañas en la Barceloneta y del café en Las Ramblas, a la vez que supervisaban el montaje de este macroescenario (cuyo coste asciende a 108 millones de euros, todo un alarde de poderío…) para el que se han inspirado en la singular obra de Gaudí. En estos tiempos difíciles agradece a todos el esfuerzo por asistir a este evento y con “Beautiful day” reanuda el periplo. Y llega la primera sorpresa de esta velada. Al final de la mítica “Angel of Harlem” enlazan con “Man in the mirror” y “Don´t stop til you get enough”, dos inconfundibles temas del malogrado Michael Jackson, ofreciéndole de esta manera su consabido homenaje (últimamente ingentes cantidades de fans del rey del pop brotan como setas por todas partes. Donde estaban escondidos? En Neverland…?)



Pero sin lugar a dudas, el momento de la noche vino a continuación de “In a little while”, cuando Bono establece comunicación con la Estación Espacial Internacional dejando al personal completamente extasiado. Tras los saludos pertinentes, los integrantes de la tripulación, cual imagen de un anuncio de Benetton, comentan con Bono las investigaciones que están realizando en el espacio y la estupenda camaradería que reina entre todos a pesar de sus diferentes orígenes y nacionalidades. A la pregunta de si la Tierra se ve redonda desde allí nos responden con una enigmática sonrisa dejando que la duda flote con ellos en el aire…


El concierto continua, con pelotazos como “The unforgettable fire”, ”City of blinding lights”, “Vertigo” y “Sunday bloody Sunday”. Instantes después, el escenario se convierte en una auténtica discoteca, bola plateada incluída, con una versión muy bailable de “I´ll go crazy if don´t go crazy tonight”. Los cuatro abandonan el escenario, incluido el hierático Larry Mullen Jr. (tan bello como inexpresivo) para pasearse por todo el perímetro de la pasarela, a la vez que un videoclip con sus rostros se proyecta en la pantalla.



Y como no, llega el momento reivindicación-protesta. Bono dedica “Walk on/You´ll never walk alone” a Aung San Suu Kyi, activista por los Derechos Humanos y por la libertad en Birmania, Premio Nóbel de la Paz en el año 1.991, en arresto domiciliario desde el 2003. Para participar en este homenaje se han repartido caretas con su foto en la entrada del estadio y un grupo de elegidos desfila por la pasarela ocultando su rostro con la máscara. Tras esta performance todo un clásico “Where the streets have no name” que junto con “Pride” hacen las delicias de sus fans de toda la vida. Y como colofón la hermosísima “One”, interpretada por un Bono enfundado con la camiseta del Barça para disfrute orgásmico de todos los aficionados culés. De esta manera quiere agradecer al club el hecho de lucir en sus equipaciones el logotipo de UNICEF de una manera altruista.


Tras una triunfal ovación los cuatro se retiran… Para los bises, las fulgurantes luces se atenúan y la puesta en escena vira a una atmósfera más íntima. Bono cambia su chaqueta de cuero por una cazadora con luces rojas en los laterales que recorta su silueta en la penumbra. Un micrófono circular se descuelga del techo al mas puro estilo de las veladas de boxeo y de esta guisa nos obsequian con “Ultraviolet” y por supuesto, “With or without you”, tema que se esperaba con gran anhelo. Bono deja patentes sus pésimas dotes como trapecista al intentar algún número circense colgándose del micrófono. El broche final lo ponen con “Moment of surrender”, la canción favorita del vocalista de este nuevo álbum, adornada con el holograma de unas hadas volando en un rincón lateral del estadio. Una nana ideal para irse a la cama tras esta descarga de adrenalina.


En definitiva, un show colosal. Sin lugar a dudas, la estrella del espectáculo es todo el conjunto del escenario que se convierte en el quinto miembro de la banda. El sonido inmejorable (a pesar de que ellos no quedaron del todo satisfechos) y la voz de Bono espléndida, demostrando estar en plena forma a sus 49 años, al igual que sus compañeros (todos rondan la cincuentena). Gracias a la descomunal pantalla la visión desde cualquier punto del recinto fue excelente. La comodidad en pista no estuvo mal, salvo por algún oloroso paquidermo que dió la turra en algunos momentos pero no hubo agobios ni los típicos empujones. Eso sí, cero patatero al Ayuntamiento de Barcelona o a quien corresponda por el mas que deficiente despliegue de transporte público convirtiendo la vuelta a casa en una auténtica pesadilla que en nuestro caso duró algo mas de dos horas. Teniendo en cuenta que este tipo de acontecimientos suponen importantes beneficios económicos para la ciudad, no es de recibo que no se prolongue el horario del metro un par de horas más en ocasiones puntuales como ésta en vez de dejar al personal totalmente vendido.

Con otro concierto más en Barcelona, U2 cierra su excursión por nuestro país prometiendo volver el próximo año. Ya se barajan posibles fechas y una ubicación muy cercana a nuestra ciudad pero, por el momento, son solo rumores. En caso de que prosperen allí nos veremos.

Trinity

jueves, 4 de junio de 2009

CATPEOPLE VUELVE A CASA (por Trinity)


“Somos da terriña e temos morriña”. Ultimamente mi amiga Lola ha tomado por banda esta frase que bien podríamos aplicar a este grupo. Afincados en Barcelona desde hace un tiempo, los vigueses Catpeople regresan a su ciudad natal para participar en los conciertos con los que la Sala Mondo está celebrando su primer aniversario. Tras pasar por su escenario artistas como Christina Rosenvinge o Coque Malla, el sábado 23 de mayo le tocó el turno a esta formación que con su segundo trabajo, “What´s the time Mr. Wolf?”, están consolidando un lugar propio en la escena indie nacional con un sonido nostálgico y contemporáneo a la vez.


Llamados en un primer momento “Isósceles” y “Magic Noise”, Catpeople toman su actual nombre de la película de Jacques Tourneur rodada en 1942, un filme de terror clásico con una misteriosa mujer pantera como protagonista. Una cinta de luces y sombras como la música que ellos nos proponen. Yo los he descubierto no hace mucho tiempo; en una de mis travesías por la red escuché por casualidad su sencillo”Sister” que me sedujo al instante y me provocó un interés voraz por saber de donde salía aquello. Mi sorpresa fue mayúscula cuando comprobé que eran españoles y encima paisanos pues los situaba fuera de nuestras fronteras y allá por tierras anglosajonas. Su primer disco, “Reel#1”, está plagado de referencias a legendarias bandas de post punk como Interpol o Joy Division, mientras que este último cd me recuerda por momentos a Morrisey y The Smiths con algún toque a los Cure. Un puñado de buenas canciones, todas en inglés, que conjugan un sonido británico con la melancolía propia de los gallegos. “Goodbye Angel”, la ya mencionada “Sister” o “In silence” ( con la que estoy dando la turra a todo el que se me acerca) son temas perfectos para escuchar en los bares de moda, de cierto estilo eso sí… (nada de pafetos cutres de reaggeton y gasolina o antros con Operación Triunfo, Melendis o Ñoñas Dacontes por bandera).

Con muchas ganas, pues, nos fuimos de safari a Vigo a ver con que nos encontrábamos. De entrada, una sala a rebosar con un público de lo mas variopinto. Treinteañeros y algún cuarentón mezclados con una efervescente chavalería, en su mayoría femenina, que copaban las primeras filas. Mucha “malota” con labios rojos y leggins negros, piercings y tatuajes por doquier alternándose con ortodoncias de consulta privada y lenguas muy sueltas (de entre todas las lindezas que se escucharon lo mas light fué “el batería tiene cara de perro en celo”). Todo ello aderezado con un tufillo que nuestro olfato no asocia precisamente con tabaco. Underground total. La noche promete…


Con un poco de retraso y en medio de un achicharrante calor , Adrián Pérez (voz y guitarra), Javier Abalo (guitarra), Raúl Muñoz (guitarra y teclados), Iván Fernández (bajo), y Paco Iglesias (batería) salen a escena en medio de los aplausos y gritos de amigos y fans. Se nota que juegan en casa y el ambiente es cómodo y familiar. El sonido no destaca por su calidad pero la profunda voz de Adrián y su más que notable dicción en inglés enseguida consiguen que nos olvidemos de ello y disfrutemos con sus canciones. “Last chance”, “Sister”, “Radio”, “Pretty things”, “Party people”, “Goodbye Angel” y una version especial acústica de “Looks like dogs” hacen las delicias del público y, a pesar de ser un concierto de poco mas de una hora de duración, nos quedamos con la sensación de haber estado dos horas escuchándolos. Son un grupo con pose elegante y actitud sencilla , con un carismático cantante escondido tras unas gafas de Clark Kent que acrecentan su aire enigmático (aunque en honor a la verdad, todos los piropos de la noche , por llamarlos de alguna manera, se los llevó Paco). Les espera por delante un verano ajetreado con participaciones en festivales como el FIB y conciertos en salas francesas y alemanas. Podemos respirar tranquilos, tras el fiasco de Soraya nuestra representación en Europa está dignamente asegurada…

Para terminar os dejo con “Sister”, primer single de su segundo álbum. Un clip minimalista y sobrio pero adornado con la voluptuosa anatomía de Baby Pin-Up, modelo y “acróbata vaginal” (entre otras tantas proezas es capaz de sacar de su bisectriz hasta 5 metros de cuerda enrollada -glups!- o lanzar objetos a cierta distancia, pero esa historia mejor la contamos al terminar el horario infantil). Disfrutadlo.



www.myspace.com/catpeopletheband

Trinity

martes, 19 de mayo de 2009

¡ABRACADABRA! LENNY ABRE LA CAJA MÁGICA (por Trinity)



Con motivo de su gira “LLR 20(09)”, el pasado viernes 8 de mayo el cantante neoyorquino Lenny Kravitz inauguró la Caja Mágica, la instalación estrella del proyecto olímpico de Madrid, con un extraordinario concierto que no dejó a nadie indiferente. Tras visitar Valencia y Córdoba, Lenny regresa a Madrid, ciudad en la que actuó hace menos de un año en el macrofestival Rock in Río, con un show cuyo leiv motiv es la celebración de sus veinte años en el mundo del artisteo. Sin embargo sus inicios no fueron muy fructíferos. Comenzó su andadura profesional bajo el seudónimo de “Romeo Blue” (debido a su admiración por Prince) sin demasiado éxito lo que le lleva a cambiar el chip. Inspirándose en los grandes rockeros de los 60 y 70 crea su primer disco, “Let love rule”, cuyas iniciales dan título a este espectáculo. Con este álbum de estilo retro, cabalgando entre el jazz y el soul, y con inolvidables temas que ya forman parte de la banda sonora de las vidas de muchos fans entre los que me incluyo, se da a conocer y accede a las listas de éxitos. A partir de ahí y con mas o menos fortuna, se va forjando un personaje imprescindible en el mundo de la música y tambien de la farándula. Su talento como compositor e instrumentista unido a su innegable atractivo físico forman un cóctel explosivo en este ambiente de lujo y fama. Sus romances con bellas mujeres como Lisa Bonet, Vanessa Paradis, Nicole Kidman o Adriana Lima, entre otras, no hacen sino acrecentar su carisma y esa imagen de irresistible seductor tan manida entre las estrellas de rock. Pero no todo es ligoteo, cuatro premios Grammy y sus colaboraciones con Madonna, Mick Jagger o su gran amigo Slash avalan su creatividad y confirman su capacidad como productor y arreglista.


Por todos mis allegados es conocida mi debilidad por este hombre al que acudo a verlo cada vez que puedo. Con esta ya van tres y cada ocasión es totalmente diferente a la anterior. Aquí he tenido la gran suerte de disfrutar del concierto en primerísima fila, a escasos metros de él, por obra y gracia de la caótica organización de la Caja Mágica (vamos apañados si nos dan los Juegos Olímpicos…). Por arte de birlibirloque y haciéndonos un poco los despistados, nos situamos en los palcos vip a pie de pista en cuyo centro habían situado un pequeño escenario circular. Con una hora de retraso y sin que el público se lo esperase, comenzó una vistosa gala de inauguración a cargo de un cuadro flamenco, performances y acrobacias varias. Un colorista espectáculo de luz y sonido que recorría la historia de la cultura y el deporte español pero que sacó de quicio a los seguidores de Kravitz tras una larguísima cola de entrada y la odisea de encontrar el asiento correspondiente. Una situación cabreante, ya que a la hora de comprar las entradas no se avisó de ningún telonero y muchísimo menos de una gala previa al concierto, a lo que el público respondió con silbidos y abucheos y coreando el nombre de Lenny. Pero el colmo ya fué cuando, tras terminar, los operarios desmontan el escenario circular y acondiccionan el suelo para lo que venía a continuación. El escenario del concierto estaba escondido tras varias cortinillas en el fondo sur de la pista y una avalancha de gente esperaba para entrar y situarse lo mas cerca posible. Otro motivo mas de cabreo ya que, en ningún momento, se pusieron a la venta entradas de patio, las únicas opciones eran los sectores superiores tras los palcos, ¿ entonces, de dónde diablos salía toda esa gente? Caramba! Pues va a resultar que sí es mágica la caja esta….

Sin tiempo que perder, decidimos saltar del palquito y echar una carrera. Ahora o nunca…. Afortunadamente, mi fondo físico decide estar de mi lado y como una campeona me planto en primera fila justo delante del micrófono. No me lo creo! El sortilegio ha funcionado! Ocho mil personas abarrotan este recinto y tan solo tengo delante a los de seguridad y a los fotógrafos de prensa. Comparto nervios y risas con mis compañeros de fila hasta que, al fín, unos minutos antes de las once, se apagan las luces y con los acordes de “Bring it on”, Lenny hace su entrada acompañado por sus músicos en un sobrio escenario decorado con luces de neón. Su vestuario tambien es oscuro, vaquero gris, gafas y botas negras, chaqueta de cuero negra y camisetas negras sobre las que destacan dos colgantes plateados con la cruz católica y la estrella de David.


El público enloquece y Lenny se convierte en el objetivo de todos los flashes. Comienza a desgranar su repertorio: “Dig in”, “American woman”, “I belong to you”, “W´ere are we runnin”, “Fly away”, “Believe”, “Dancin´ till dawn”, “Always on the run”, a la vez que nos deleita con su sonrisa de encantador de serpientes. La puesta en escena es muy parecida a la de sus conciertos del pasado año. Repite en su piano luminoso la interpretación de la bellísima “I´ll be waiting” y nos emociona con una hermosa versión acústica de “Stillness of heart” totalmente solo en el escenario y con una guitarra como único acompañamiento. El entusiasmo crece por momentos y Lenny sabe como mantener el ambiente. Se despoja de su cazadora para quedarse con una ajustada camiseta de tirantes por la que asoman unos cuantos tatuajes, baila sensualmente y busca nuestra participación para cantar con él “Let love rule” y “It ain´t over til it´s over”. Pero cuando verdaderamente se queda con el personal es en el momento en que saca su cámara y tal cual reportero fotográfico se lía a hacer fotos a las primeras filas ( pero que suerte he tenido!!!!!!) y a las gradas para añadirlas a su álbum en su página de Facebook. Cercano y amable, se convierte en una pesadilla para los empleados de seguridad que forman un anillo alrededor de él cada vez que se inclina peligrosamente sobre nosotros. Alguna fan enloquecida, que no soy yo, no oculta sus turbias intenciones de saltarle a la yugular pero la cosa se queda en un simple flirteo y Lenny podrá regresar hoy a casa de una pieza y con todas sus extremidades completas.

Al coger su guitarra triangular nos anuncia que la despedida es inminente. Con una salvaje versión de “Are you gonna go my way” y las gradas temblando pone broche de oro a dos fantásticas horas en las que ha repasado los hits mas conocidos de su carrera ensamblando, incluso, versiones de Pink Floyd y Michael Jackson. El sonido impecable y su banda magnífica como siempre, con el gigantón Franklin Vanderbilt a la batería, Craig Ross y sus increíbles solos de guitarra y la soberbia sección de viento. Sin embargo eché de menos mas temas de sus dos primeros discos, que “Mr. Cab Driver” o “My precious love” no sonasen esta noche me pareció bastante extraño, mas si tenemos en cuenta que este tour es un homenaje a su primer trabajo…

A punto de cumplir 45 años, este infatigable Géminis está trabajando en su nuevo disco del que nos desvela que tendrá una influencia mas funk, con toques de psicodelia y anuncia una próxima colaboración nada menos que con Bob Dylan. En el terreno cinematográfico tambien tiene novedades, presentará en el Festival de Cannes la cinta “Precious” junto con la siempre ordinaria Mariah Carey donde ambos hacen una pequeña participación. Y mientras tanto, sigue buscando a esa “compañera de viaje” por la que, según leyendas urbanas, guarda un estricto celibato (¿¿!!!??). Candidatas seguro que no faltan, sobre todo tras colgar en la red social Twitter esta foto en la que aparece estratégicamente desnudo en la ducha de la cual asoman unos espléndidos glúteos de cemento armado. Y es que ya se sabe, morbo & marketing siempre combinan bien…


Os dejo con un par de momentos del concierto. Aquí interpreta uno de mis temas preferidos, “I belong to you”.



Lujuria y desenfreno con “Fly away”




Con Rocío y José Manuel entrando en la Caja Mágica.


Servidora y compañeros de fila fotografiados por Mr. Kravitz.

Mas información de Lenny Kravitz: http://www.lennykravitz.com/

Trinity

martes, 31 de marzo de 2009

CON PREMEDITACIÓN Y ALEVOSÍA, "THE KILLERS" EN MADRID (por Trinity)

Es quizás, y con permiso de U2, el concierto con más expectación que he presenciado en mucho tiempo. El pasado 22 de marzo, los americanos The Killers congregaron a 15.000 fervientes víctimas en un Palacio de los Deportes abarrotado hasta la bandera. Tras cancelar el pasado mes de noviembre su actuación en la Sala Pachá, con todas la entradas vendidas, Brandon Flowers y los suyos se presentaron ante un público hambriento por escucharlos sobre un escenario sembrado de palmeras kitsch y luces de neón, homenajeando así a Las Vegas, su ciudad de origen. Con un “Hola Madrid, somos los Killers y estamos para serviros”, desataron la histeria colectiva al compás de la archiconocida “Human” sin tener que hacer absolutamente nada por ganarse al personal, totalmente obnubilado y entregado de antemano.

Tras este fogonazo de salida le llegó el turno a uno de mis temas preferidos, la vertiginosa “Somebody told me”, alternando así los temas de su nuevo trabajo “Day & Age” con los de sus discos anteriores. “Joy ride”, “Spaceman” y “Shadowplay” fueron sucediéndose, pero el éxtasis llegó con “Mr. Brightside”, “Smile like you mean it” y la hermosísima “Read my mind”, quedando muy claras las preferencias del público por sus primeros éxitos. Tras “All these things that i´ve done”, “Bones” y “Jenny was a friend of mine”, los americanos pusieron un prematuro broche final con “When you were young” envuelta en un estallido de luces de colores y fuegos artificiales, cerrando así el tramo europeo de su gira.

Con este breve concierto, una hora y veinte minutos de duración, los “asesinos” dejaron clara su hegemonía en el panorama musical del momento. A sus 27 años, el mormón Brandon Flowers se erigió en líder indiscutible de la banda en contraposición a la rigidez pétrea del resto de los miembros, excepto Ronnie Vanucci, el bateria, por motivos obvios. Vestido de oscuro, con su inseparable y espantosa chaqueta con flecos en las hombreras y muy cómodo en su papel de estrella, Flowers hizo las delicias del respetable inundando la escena del crimen con una magnífica voz y unos afectados aspavientos. Acompañado de un impecable sonido, su protagonismo se vió ensombrecido en cierta manera al no funcionar ninguna de las cuatro pantallas del Palacio de los Deportes, algo incomprensible en un recinto tan poderoso como éste. Los que estábamos en grada disfrutábamos de comodidad, espacio y una panorámica envidiable del patíbulo pero nos perdimos todos los gestos frenéticos y ampulosos del carismático vocalista, sin duda un ingrediente más del espectáculo.

En resumen, buen concierto pero quizás demasiado corto. Mas aún si tenemos en cuenta el sprint Orense-Madrid-parking-concierto-Madrid-Orense con llegada a las 04:30h. a.m. que nos metimos tras un intenso fín de semana. Todo ello, una vez mas, en compañía de Óscar, mi binomio en estas lides, (para “killers” nosotros ¿verdad? Como siempre un placer haberlo compartido contigo).

A pesar de que la calidad no es demasiado buena os dejo con este vídeo que refleja muy bien el ambiente de euforia desatada con los primeros acordes de “Human”, tras una emocionante cuenta atrás para la entrada en el escenario, para mí uno de los mejores momentos del concierto.



Mas información de “The Killers” en : www.thekillersmusic.com

Trinity