SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

domingo, 2 de diciembre de 2018

¿SOMOS MÁS LIBRES O MÁS ESCLAVOS?


¿Internet y las comunicaciones inmediatas nos hacen más libres o más esclavos? Un artículo que no tiene desperdicio, como es habitual en los escritos por José Carlos Bermejo.

viernes, 16 de noviembre de 2018

REFLEXIONES: ADOLFO DOMÍNGUEZ

"Sé que algún día mi corazón dejará de latir, pero no le temo a la muerte, ni me provoca un solo átomo de ansiedad. Mi casa está en lo alto de un monte a varios kilómetros de la civilización. Allí por las noches, los animales salen a cazar, o a ser cazados, y dejan su rastro de sangre. Se nos ha olvidado que el mundo funciona así. Vivimos atrapados en la pesadilla del yo y perpetuamos el culto al selfi".


Adolfo Domínguez
Modisto y escritor.
Diario 'El Mundo' (28 Octubre 2018)
Foto: Diego Sinova.

viernes, 9 de noviembre de 2018

ANDREA BOCELLI, PRECALENTAMIENTO


Celebración del título de Liga Inglesa -contra todo pronóstico- del humilde Leicester en 2016.
La música amansa a las fieras de la grada.
No estaría mal, un poco de ópera antes del partido.

jueves, 1 de noviembre de 2018

REFLEXIONES: JONATHAN HAIDT

"De unos años para acá se han impuesto en las Universidades tres ideas, igual de pésimas. La primera es: lo que no te mata, te debilita. La segunda: confía en tus sentimientos. La tercera: la vida es una batalla entre buenos y malvados. El resultado es que muchos jóvenes nacidos después de 1995, que llegaron a las Universidades a partir de 2013, son frágiles, hipersusceptibles y maniqueos. No están preparados para encarar la vida, que es conflicto, ni la democracia, que es debate".

"La cultura de la ultraseguridad está engendrando una generación de pseudoadultos, inmaduros e inermes. Se ha convertido en práctica habitual y, lo que es peor, legítima acallar opiniones discrepantes con el argumento de que son ofensivas".

"Para ser fuerte no hay que eludir la adversidad, sino encararla. Sobreproteger a un niño es, en realidad, desampararlo. Es criarlo en un líquido amniótico artificial que tarde o temprano le va a faltar".


JONATHAN HAIDT
Psicólogo social y profesor
"Diario El Mundo" (8 octubre 2018)

viernes, 26 de octubre de 2018

LOS MEJORES DEL JUDO MUNDIAL (I)


En una ocasión, hace cuarenta años, le pregunté al gran Antón Geesink cuál era el judoka que más le había impresionado e, inmediatamente, sin la menor duda, me dijo dos nombres: Minatoya y Tsuzawa. Hiroshi Minatoya fue campeón del mundo en 1967 y 1969 y subcampeón en 1965 y 1971. Hisashi Tsuzawa ganó el mundial de 1971 batiendo a sus  rivales, entre los que se encontraba Minatoya, en menos de seis minutos. Hay muchos que  los superan en títulos, pero para el campeonísimo Geesink estos excepcionales japoneses eran los mejores.

Por eso, hacer una corta clasificación de los mejores entre los grandes competidores de todos los tiempos, no es tarea fácil. La tendencia a exagerar e idealizar a los ídolos que mejor nos caen está siempre presente. No obstante, tenemos algo que nos acerca a un análisis bastante objetivo y ello es, el palmarés.

El palmarés, ciertamente, nos acerca mucho pero tampoco es un baremo perfecto porque hay épocas en que  los campeonatos mundiales se hacían sin categorías de peso; posteriormente se incluyeron tres divisiones, más tarde cinco y ahora hay siete, además de la categoría libre. Pero claro, ¿ser campeón mundial cuando había tres categorías de peso tiene más mérito que serlo con siete? El sentido común, con algunas objeciones, dice que sí, aunque a continuación surge la pregunta ¿los campeones de aquella época vencerían a los de hoy? Sobre esto se puede especular mucho, pero la realidad es que nunca lo sabremos.

Otro factor que disminuye sensiblemente las posibilidades de algunos judokas con respecto a otros en esta selección, es que antes los mundiales se hacían cada dos años y, además, el judo no estuvo presente en los Juegos Olímpicos de México 1968.

Con todo, apoyándonos básicamente en el palmarés, intentaremos señalar los mejores entre los mejores, encuadrándolos  por décadas.

Años cincuenta


En la segunda parte de esta década comenzaron a celebrarse los campeonatos del mundo. El primer campeón mundial fue el japonés Shokichi Natsui (1956), a su vez campeón de Japón y el segundo  Koji Sone (1958), también campeón de Japón en ese año. No había en aquel tiempo categorías de peso. Desde el comienzo de los mundiales, la supremacía japonesa se impondrá abrumadoramente, con solo tres excepciones (Geesink, Ruska y Chochishvili), durante la década siguiente y hasta mediados de los años setenta.

Años sesenta



Anton Geesink. En el mundial de 1961 celebrado en Paris, irrumpe con fuerza este holandés de casi dos metros. En este campeonato, sin categorías de peso, bate a los tres miembros de la expedición japonesa Koga, Kaminaga y en la final al campeón mundial Koji Sone. Este hecho será un acontecimiento de repercusión internacional que rebasará el ámbito del judo llegando al gran público. Vuelve a repetir la hazaña, con el mérito de hacerlo en el propio Japón, en la final de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, en la categoría reina del peso libre, frente al campeón japonés Akio Kaminaga. Por último, en los mundiales de Rio de Janeiro, gana otra vez a los campeones japoneses Sakaguchi y Matsunaga, en esta ocasión en la categoría del peso pesado. Geesink fue además 21 veces campeón de Europa y desde 1958  hasta su retirada definitiva en 1967 nadie pudo derrotarlo.

Isao Okano. Campeón olímpico (Tokio 64) y mundial (1965). Okano es el primer peso medio (en aquella época hasta 80 kg) que se proclama campeón de Japón en la división de todas las categorías y el único que lo consigue en dos ocasiones (1967 y 1969).

Isao Inokuma. Campeón olímpico (Tokio 64) y mundial (1965). Inokuma también fue dos veces (1959 y 1963) campeón de Japón en todas las categorías, en cerrada rivalidad con Akio Kaminaga, vencedor éste en tres ocasiones y elegido para oponerse a Geesink. El esperado enfrentamiento de Inokuma con Geesink nunca llegó a producirse.

 Años setenta

Wilhelm Ruska. Holandés como Anton Geesink, fue su sucesor. Primer judoka doble campeón olímpico (Munich 72) en el peso pesado y todas las categorias; también doble campeón del mundo (1967 y 1971) y siete veces campéon de Europa. Su carrera deportiva está a caballo de los años sesenta y setenta.

Shozo Fujii. Primer judoka en conseguir cuatro titulos mundiales consecutivos (1971-73-75-79). Fujii, sensacional competidor, con un morote-seoi-nage demoledor, fue victima de  acontecimientos politicos que cercenaron sus posiblidades de completar un palmarés excepcional. No pudo participar los campeonatos del mundo de 1977, que se iban a celebrar en Barcelona ya que se suspendieron, motivados por una reclamación de la República Popular China; en los Juegos Olímpicos de Moscú 80, tampoco participó debido  al boicot de Japón y otros paises occidentales a la Unión Soviética, por la invasión de Afganistán. Fue campeón de Asia en el peso medio y todas la categorias (1972) y cinco veces campeón de Japón en su peso.

Vladimir Nevzorov. Primer campeón mundial de la Unión Soviética (1975) y campeón olímpico en Montreal 76 en el peso semimedio (hasta 70 kg). Doble campeón de Europa (1975 y 1977). En el citado campeonato de 1975 rompe, junto al francés Rougé en el peso semipesado, la larga hegemonía de Japón en los campeonatos del mundo.

Años ochenta



Yasuhiro Yamashita. Sin duda, uno de los más grandes de todos los tiempos. Cuatro veces campeón del mundo: 1979, 1981 -en pesados y todas las categorías- y 1983. Campeón olímpico en Los Ángeles 84, final que ganó cojeando. Yamashita fue nueve veces consecutivas campeón de Japón en todas las categorías. Desde 1977 hasta su retirada en 1985, disputó 203 combates con el resultado de 199 victorias y cuatro nulos. Igual que Fujii, su historial queda lejos de lo que pudo haber sido si hubiera podido participar en los Juegos de Moscú 80 y no se anulara el mundial de 1977.

Hitoshi Saito. Campeón mundial (1983), doble campeón olímpico (Los Ángeles 84 y Seúl 88), campeón de los Juegos Asiáticos (1986) y campeón de Asia (1981). Impresionante  palmarés  que pudo haber sido mejor de no coincidir en el tiempo con uno de los más grandes, su compatriota Yasuhiro Yamashita, al que nunca pudo derrotar.

Peter Seisenbacher. Doble campeón olímpico (Los Ángeles 84 y Seúl 88), campeón del mundo (1985) y campeón de Europa (1986). Este austriaco es el segundo europeo, después de Ruska, en conseguir dos medallas de oro olímpicas.

Años noventa



David Douillet. Era el más laureado judoka francés hasta la aparición del fenómeno Riner. Dos medallas de oro olímpicas (Atlanta 96 y Sidney 2000), cuádruple campeón del mundo (1993, 1995 en pesados y todas las categorías y 1997) y campeón de Europa (1994).

Toshihiko Koga. Triple campeón mundial (1989-91-95), campeón olímpico (Barcelona 92) y siete veces campeón de Japón  en su peso. Finalista olímpico en Atlanta 96, y favorito a la que sería su segunda medalla de oro, incomprensiblemente, perdió la final que comenzó con un  wazari  a su favor  y que paulatinamente se fue decantando para el francés Djamel Bouras y su peculiar estilo de combatir.

Ki-Young Jeon. Campeón olímpico (Atlanta96), triple campeón mundial (1993-95-97) y campeón de Asia (1995), es el más grande campeón surcoreano.

Años dos mil  



Tadahiro Nomura. Primer y único judoka en conseguir tres medallas de oro olímpicas (Atlanta 96, Sidney 2000 y Atenas 04), además del campeonato del mundo (1997) y seis veces campeón de Japón en el peso superligero.

Kosei Inoue. Triple campeón del mundo (1999-01-03), campeón olimpico (Sidney 2000), doble campeón de los Juegos Asiáticos (1998 y 2002), triple campeón de Japón en todas las categorías es, por méritos propios, uno de los más grandes del judo japonés.

Won-He Lee. Campeón olímpico (Atenas 04), campeón mundial (2003), campeón de Asia (2003), este surcoreano es, junto con Shohei Ono, el mayor exponente del judo más espectacular.

Años dos mil diez



Teddy Riner. Diez veces campeón el mundo (2007-08-09-10-11-13-14-15-17 pesados y todas la categorias), dos medallas de oro olímpicas (Londres12 y Rio de Janeiro 16) y cinco títulos europeos, conforman el mejor palmarés de todos los tiempos. El imbatible Teddy Riner es, indiscutiblemente, el más grande campeón de la historia del judo. En los campeonatos del mundo de 2017 quedo de manifiesto, una vez más, que ahora mismo  nadie es capaz de derrocar su reinado absoluto. Todavia activo y con cuerda para incrementar este fabuloso historial que, probablemente, culmine con una tercera medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.


Shohei Ono. Hasta el momento, doble campeón del mundo (2013 y 2015) y campeón olímpico (Rio de Janeiro 16). Ono, rey del ippon, es el más deslumbrante judoka de las últimas décadas.

Jae-Bum Kim. Doble campeón mundial (2010 y 2011), medalla de oro olímpica (Londres 12), doble campeón de los Juegos Asiáticos y cinco veces campeón de Asia, es el segundo mejor historial del judo surcoreano.




Quedan fuera de  esta muy selectiva relación campeones de similar valía y parecido fuste como Isamu Sonoda, Takao Kawaguchi, Toyokazu Nomura,  Kazuhiro Ninomiya, Haruki Uemura, Tierry Rey, Nicolai Solodukhin, Byeong-Keun Ahn, Pavel Nastula, Hidehiko Yoshida, Udo Quellmalz, Kenji Suzuki, Ilias Iliadis, Irakli Tsirekidze, Lukas Krpalek (todos campeones mundiales y olímpicos); Waldemar Legien, Masato Uchishiba (dobles campeones olímpicos), así como el cuadrúple campeón mundial Naoya Ogawa o los  triples Alexander Mikhailin, Masashi Ebinuma y Naohisa Takato.

También señalaremos otros, de gran relive en su época, como los ya citados japoneses Hiroshi Minatoya e Hisashi Tsuzawa  junto a sus compatriotas Akio Kaminaga, Nobuyuki Sato, Fumio Sasahara y Sumio Endo; el italo-anglo-francés Angelo Parisi, el belga Robert Van de Walle, el británico Neil Adams, los surcoreanos Kim I Tai y Cho In Chul o el brasileño Tiago Camilo.


En definitiva, aquí está lo mejor de lo muy bueno ¿Logrará entrar en esta exclusiva galaxia de estrellas nuestro reciente campeón Nikoloz Sherazadishvili? El tiempo lo dirá.


        Rokudan


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