SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

martes, 29 de septiembre de 2009

NADIE RESPETÓ AL CAMPEÓN EZZARD CHARLES


El carisma es algo innato e intrasferible. El huérfano estadounidense Ezzard Mack Charles (1921-1975) no respondía al perfil del boxeador problemático o autodestructivo, gracias a la educación recibida por su abuela y bisabuela en el ambiente religioso de la sureña Georgia. Profesional a los 18 años, todas la desgracias se cebaron en él. Entre 1943 y 1946, la Gran Guerra lo mantuvo en Europa, cuando atravesaba su plenitud física. En 1948, su rival Sam Baroudi murió en el ring ante sus puños, un auténtico disgusto que le hizo replantear su vida. Tocado para el resto de su carrera, su humildad suscitaba además el desprecio entre buena parte del público y la prensa. La victoria sobre el mito Joe Louis, toda una sorpresa en 1950, el rencor de otra buena parte y la mayoría de la afición negra. "No conecta con la gente", era el comentario habitual. No era el héroe que quería la gente. Su reinado duró apenas un año, una bolsa insuficiente para pagar las deudas de sus posteriores y ruinosos negocios. Retirado en 1959, con mujer y tres hijos que alimentar, Ezzard malvivió como portero de locales nocturnos o figurante en la primitiva lucha libre americana, hasta que una esclerosis lo postró en una silla de ruedas. Murió a los 53 años en un hospital para veteranos de guerra, noticia que apenas ocupó espacio en los medios de comunicación. Ni siquiera la muerte respetó a un campeón.

Publicado en La Región (28-04-2008)