SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

miércoles, 28 de septiembre de 2011

PARTIDOS LEGENDARIOS / CLASSICS GAMES: 1982 NCAA FINAL North Carolina vs Georgetown


La Liga Universitaria de Estados Unidos -que aquí conocemos como NCAA, si bien esta denominación abarca todo el programa deportivo de los College- fue una competición de auténtico culto y repercusión en España hasta mediada la década de los noventa. El potencial de sus jugadores era tal que una selección de los mejores bastaba para competir contra los profesionales del resto del mundo. Hasta que la URSS primero y Yugoslavia después terminaron con este dominio.

En el año 1982 dos prometedores equipos alcanzaron la final en el majestuoso Superdome de New Orleans. El North Carolina del eterno Dean Smith y el Georgetown de John Thompson y su sempiterna toalla sobre el hombro. Lean los nombres de algunos jugadores: Jordan, Whorthy y Sam Perkins por parte de los talones de alquitrán; Pat Ewing o Eric sleepy Floyd por los Hoyas. Impresionante ¿pero quién se acuerda hoy de Eric Smith, Fred Brown, Mike Hancock, Matt Doherty, Ed Spriggs o del leñador Chris Brust? La gloria sólo está reservada a unos pocos elegidos. Ni siquiera el base titular de Carolina del Norte, Jimmy Black -presentado en la CBS como el mejor de la nación y pieza clave en su equipo- pudo establecerse en la NBA. Muchas carreras se han perdido por el camino.

Vamos al partido. Ambiente excepcional entre los 55.000 espectadores, como corresponde a una Final Four, nervios a flor de piel y dos equipos en pleno derroche físico. Recuerden que entonces no existía la línea de tres puntos y no había posesión -se instauraron los 45 segundos en 1985, si mis datos no fallan-, por ello el juego se ralentiza en algunas posesiones y la mayor parte de los tiros se intentan cerca del aro. Es curioso ver cómo los jugadores rehúyen tiros muy claros que hoy ni siquiera serían triples. El efecto psicológico.


Georgetown comienza más a tope si cabe, desarrollando una zona presionante -tan de moda en aquella época- anotando al contragolpe y apoyándose sobre un excitado Pat Ewing, a quien invalidan ¡seis tapones! por intervenir en trayectoria descendente.

Ewing se sienta para descansar con 18-16 a favor de su equipo. Entonces toma el mando el lider de North Carolina. No, no es Michael Jordan, todavía en su primer año universitario. Es un impresionante James Whorthy, autor de 16 puntos en 15 minutos, culminados con una espectacular acción en la que machaca un rebote a una mano. La primera parte concluye con 31-32 a favor de sureños, gracias a dos tiros libres del siempre sobrio y fiable Sam Perkins.

Poco cambia la cosa en la segunda. Duelo no directo entre Whorthy y Ewing, cuyo resultado es una exhibición del primero, con mates por encima de sus defensores. North Carolina tomará la delantera de forma gradual, gracias a su empuje en el rebote ofensivo -Jordan- y al acierto en los tiros libres.

Pero continúa la igualdad y tiene que haber un ganador. A falta de 32 segundos, Eric Floyd -conocido como "sleepy" por su cara de aparente dormilón- anota una magnífica canasta, 62-61, acercando el título a Georgetown. Posesión para Carolina del Norte y momento para la historia. Jordan recibe la pelota en un lateral y marca un bonito tiro en suspensión, 62-63.

¿Una muestra de la valentía del futuro mito? Sí, pero a la vez un gravísimo error porque Jordan lanzó a 14 segundos del final, cuando su equipo pretendía agotar la posesión. Es decir, regaló a Georgetown la oportunidad de intentar un último tiro y ganar la final. Ojo a este detalle.

Por suerta para el novato, Georgetown cometerá un error peor. Eric Smith confunde a un palomero Whorthy con un compañero de equipo y le entrega la pelota. Terrible palo para el escolta, pues se habló de su equivocación tanto o más que de la canasta de Jordan. No termina aquí la cosa. Whorthy recibe una falta con unos segundos por disputar. El alero prefirió recibirla antes de pasar la pelota a Jordan, que llegaba con vía libre hacia el aro. (Indico este detalle porque siempre se comentó sobre la mala relación entre ambos, originada en la etapa universitaria).

Whorthy lanza en plena euforia y ¡falla! los dos tiros libres, pero Georgetown no acierta con un tiro desesperado a dos segundos. Victoria y título para Carolina del Norte. Un partido no excesivamente brillante, quizá decepcione a algunos, pero hoy considerado de culto entre los amantes del baloncesto. Por la relevancia de sus protagonistas y aquel mágico enceste de Jordan.




Everybody remember the 1982 NCAA men basketball final by the Jordan´s shot. It was an electric game with future NBA players: Pat Ewing, James Whorthy, Sam Perkins and Eric Sleepy Floyd. Whorthy was a MVP for a inspirate night in New Orleans Superdome but everybody remember the final by Jordan´s shot. His shot wasn´t the decisive, because Georgetown had a last oportunity with 14 seconds. A Eric Smith terrible mistake gave the victory to North Carolina.