SIGUE SOÑANDO


Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream.

olimpiaduerme@gmail.com

jueves, 20 de enero de 2011

OMAGH, LAS TUERCAS PERDIDAS DEL ENGRANAJE


El mundo ha sido siempre dirigido por una minoría, ya que el gobierno de la mayoría es tan caótico como impredecible. Unos privilegiados deciden el destino del planeta con mayor o menor tino, el resto intentamos sobrevivir con nuestros pequeños o grandes problemas, sin por ello considerarnos como un borrego más de la manada, como la masa que sigue ciegamente al líder.

Somos las pequeñas, minúsculas, tuercas de un gigantesco engranaje. Importantes para su funcionamiento -en especial cuando toca año de elecciones-, prescindibles cuando la cadena cambia de sentido y nos convertimos en un estorbo a su paso.

Tal es la historia relatada en "Omagh", dirigida por Pete Travis. El 15 de agosto de 1998 esta pequeña localidad norirlandesa sufrió un terrible atentado perpretado por el IRA Auténtico, una escisión del grupo terrorista IRA, disconforme con el Acuerdo del viernes Santo, la antesala para la paz en la zona firmado en abril del mismo año.

Murieron 31 personas, entre ellos dos españoles y una embarazada de gemelos, 220 personas resultaron heridas de diversa gravedad. Los terroristas habían aparcado dos coches bomba con más de 200 kilos de explosivos en una céntrica calle. También murió en el acto Aidem Gallagher, hijo de Michael, un humilde mecánico de la zona y protagonista principal de la película.

El pesar por la pérdida -pocas tragedias superan a la de un padre enterrando a su hijo- muda a incertidumbre cuando pasan los meses, los años, y nada se resuelve sobre lo sucedido. Los políticos acudieron para hacerse la foto y no volvieron por allí (qué extraño). La policía detiene a sospechosos y los suelta casi al momento. El IRA Auténtico anunció un alto el fuego y la tragedia ya no parece interesar a nadie.

Entre las víctimas hay protestantes, católicos, mormones; españoles, irlandeses y británicos. Sus familias, agrupadas en una asociación encabezada por Michael, comienzan a presionar a las autoridades. El empeño del mecánico comienza a pasar factura en la relación con su esposa e hijas.

Cada avance en su investigación particular es demoledor. La policía pasa ampliamente del tema; Gerry Adams -el mismísimo líder del Sinn Fein- les recibe y recomienda pasar página, porque el sector "duro" de su formación no aceptaría la detención de los autores. Un miembro arrepentido del IRA le aporta los nombres de los responsables de la matanza, todos intocables. Un confidente de los servicios secretos británicos les asegura que el gobierno estaba al corriente de la preparación y no intervinieron (insinuando aquella famosa frase de Arzalluz de que "ETA agita el árbol y nosotros recogemos los frutos").

Pronto, el humilde obrero y el resto de víctimas comprenden la cruda realidad. Sus familiares fueron carne de cañón, moneda de cambio para facilitar un proceso de paz necesario para Irlanda, Irlanda del Norte, el Sinn Fein y el gobierno británico. Sus seres queridos fueron tuercas perdidas en el proceso. Nadie va a encarcelar a los asesinos, a tensar la cuerda contra el sector duro independentista, porque el atentado provocó el efecto contrario al esperado por sus autores y el proceso estaba encarrilado.

Son unas hormiguitas contra un elefante. Pese a ello, por dignidad, por decencia, por deber con su familia, Michael Gallagher y la asociación darán un paso al frente, solos ante el peligro, comenzando una lucha en los tribunales que hoy persiste sin resultado ni detenidos.

Pete Travis completa un gran trabajo. El relato de lo sucedido el día del atentado es muy minucioso. Elude cualquier excusa sobre los terroristas -criterio no habitual en otros directores sobre este conflicto- y muestra toda la crudeza de lo sucedido sin necesidad de recurrir al exceso de sangre.

La película nos hace reflexionar sobre el verdadero papel del ciudadano común en estas llamadas democracias. Es inevitable encontrar similitudes con España, donde los sucesivos gobiernos -socialistas o populares- parecen dispuestos a todo para proclamarse autores del final de la banda terrorista ETA. Los cientos de víctimas causadas por estos malnacidos pueden ser también tuercas perdidas en el proceso. Un lastre incómodo para el engranaje del poder. Un sacrificio necesario. Maquiavelo contra la dignidad.

sábado, 15 de enero de 2011

TELECINCO ABDUCE A CUATRO, LA BASURA SE PROPAGA (por el malvado Vellido Dolfos)

La pérdida de Bibiana Aído en las altas esferas del poder es insustituible. Estamos conmocionados. Por suerte, nos queda Leire en el Ministerio de sanidad. Yo de usted procuraría no enfermar durante los próximos dos años. Y vélese de fumar en casa, será la próxima prohibición.


El panorama televisivo siempre es susceptible de empeorar. Las tertulias deportivas -más bien futboleras- se han convertido en broncas de taberna entre forofos. Los programas del "corazón", en una pescadería a primera hora de la mañana. La fórmula funciona y se contagia entre todos los canales. Así se explica el estado de crisis que sufre este país. De crisis mental.


Leemos en ¡Hola! la apasionante entrevista a Tamara Falcó, quien estrena "un cosmopolita y juvenil" ático con "walking closet" en el madrileño barrio de los Austrias, quienes deben ser unos señores procedentes de centroeuropa. Dice la digna heredera de Isabel Preysler que necesitará clases de cocina y tal. No quiere hablar de futuro en su relación con Tommaso, sí Tommaso, porque le causa mucho estrés. El respetable Coto Matamoros dijo en una ocasión que esta revista se puede leer "de adelante a atrás o de atrás para adelante" sin alterar el resultado del producto. Cierto es.

Su equivalente televisivo en la cadena pública es ese "Corazón de..." cuya cursilería y almíbar superar lo máximo permisible para cualquier ser humano. Tanta superficialidad sólo podría ser gestionada por Anne Igartiburu, si bien tampoco merece el castigo de soportar las campanas de fin de año junto a un José Mota con chistes de colegio de primaria. ¡Qué bochorno!

La basura prospera. "Telecinco", la pantalla amiga se ha apropiado de "Cuatro", en la cual propagará su fétida esencia. La primera medida fue cerrar el canal informativo CNN plus y emitir en su lugar el Gran Hermano 24 horas. Es decir, sustituir un canal tendenciosamente escorado hacia la izquiera de caviar y champán por un burdo burdel con lo más pintoresco del populacho. Al final hasta extrañaremos la ausencia de Iñaki Gabilondo.

Ni Fraga, ni Touriño, ni Feijóo. Si Gayoso se presenta a las elecciones gallegas arrasaría a cualquier opositor. Pasan los gobiernos y ninguno se atrevería a discutir el poder de "Luar". Supondría dos millones de votos menos.

sábado, 8 de enero de 2011

SUEÑOS (XLIX): AUTOPISTA HACIA EL INFIERNO

11 de junio de 1955. Circuito de La Sarthe. Prueba de las 24 horas en la localidad francesa de Le Mans, una de las más famosas del mundo. El francés Pierre Levegh entra en la recta principal al mando de su Mercedes 300 SLR, aproximadamente a 260 kilómetros por hora. Por un lamentable error, el británico Lance Macklin se cruza por delante y ejerce de lanzadera. Los 810 kilos del vehículo de Levegh se levantan cinco metros sobre el asfalto y se proyectan contra la grada, abarrotada de público.

El motor y otras piezas del bólido salen despedidas de la principal bola de fuego, atrapando a los más desafortunados bajo kilos y kilos de metal. Fue una masacre, 83 muertos y 100 heridos. La mayor castástrofe automovilista de la historia. ¡Y la carrera continúo, obligada por el reglamento! Los cadáveres esparcidos por el circuito y los coches compitiendo. Alucinante.




El perfil: Pierre Levegh nació el 22 de diciembre de 1905 en París y murió en el accidente. Lance Macklin se retiró en 1956 y murió en 2002.

Publicado en La Región (05-11-2007)

MÚSICA, SIN MÁS (LXXIV): JOY DIVISION, TAN BUENOS COMO EFÍMEROS

viernes, 7 de enero de 2011

MANUTE BOL, UN SALVAJE EN LA JUNGLA DE ASFALTO


Nació en 1962 entre la tribu de los Dinka, en Gogrial (Sudán). Manute Bol hubiese sido un guerrero más del Movimiento de Liberación sudanés, un cazador de leones, un bebedor de leche de cabra. El destino, o el comentario de su primo en los Estados Unidos -"tengo un familiar que mide 2,31 metros"- fue su visa para permanecer 10 años en la NBA (1985-1995). Atracción turística y poco considerado entre los puristas del baloncesto, Bol firmó contratos multimillonarios por su imagen. Nadie tan alto se había visto por cualquier liga profesional del mundo. Pero la adaptación a la jungla de asfalto del guerrero dinka fue demasiado dura. El alcoholismo, su carácter derrochador y una atracción suicida por la velocidad al volante fueron un cóctel explosivo que pudo mantener hasta que sus huesos comenzaron a ceder. Divorciado, acusado de malos tratos y en la bancarrota, vagó por los suburbios de un Sudán en guerra, manteniendo a dos esposas y 14 familiares. Sus ex compañeros de la NBA se movilizaron para rescatarle de la miseria. Hoy, con bastón, sobrevive en Tejas, añorando la sabana africana. Allí donde de niño cazaba leones con lanza.

Publicado en La Región (05-01-2009). Manute Bol falleció en 2010.

miércoles, 5 de enero de 2011

ANTES DE QUE TERMINE LA NAVIDAD

Lo peor de la Navidad es esa avalancha borreguil en los centros comerciales y esa imperiosa necesidad de divertirse en Nochevieja. Lo mejor es reunirse con los amigos y familia, los regalos y la posibilidad de disfrutar de un tiempo libre escaso durante el resto del año.

Tiempo libre para leer, dormir, practicar algún deporte o ver cine. En esta ocasión, me permitiré la licencia de recomendarles, amigos, dos películas de directores de culto: "The Straight story", de David Linch y "Tim Burton´s Corpse Bride", de Tim Burton, por supuesto.



Traducida como "Una historia verdadera", "The Straight story" narra el increíble viaje de un achacoso anciano de 73 años llamado Alvin Straigth, para reconciliarse con un hermano enfermo, cuya relación habían roto 10 años atrás. La historia es cierta, en 1994, Alvin tenía las caderas rotas, sólo podía desplazarse con dos bastones y no poseía el carnet de conducir.

Así que se propuso recorrer las 286 millas entre Laurens (Iowa) y Mount Zion (Wisconsin) sobre su único medio de transporte, una segadora con remolque incorporado para pasar las noches. Un apasionante camino hacia la redención, donde aflorarán todo tipo de circunstancias y sentimientos. Quiero tranquilizar a los temerosos de David Lynch, la película es muy "normal" y no creo que los habituales giros de este peculiar creador altere su estabilidad fílmica.


"La novia cadáver de Tim Burton" es la historia de un matrimonio concertado, que se complica cuando el novio entrega, de forma accidental, el anillo de compromiso a un espectro, una mujer maldita por un suceso escabroso del pasado. Virtudes y miserias del mundo de los vivos y de los muertos.

Muchos adultos desprecian la animación, perdiéndose un filón de historias atractivas, en este caso con el sello inconfundible de Burton en la ambientación y la ironía.

Dos películas para ver durante el ocaso navideño. Cómodos en casa mientras arrecia la lluvia fuera.

martes, 4 de enero de 2011

Mike Swain vs Toshihiko Koga (1987)

Estados Unidos, a lo largo de la historia del judo, sólo ha tenido dos campeones mundiales y, aunque parezca mentira, ninguno olímpico de los 66 habidos hasta la fecha. Michael Swain fue su primer campeón del mundo y Jimmy Pedro el segundo y último.

Swain fue campeón mundial en 1987 y subcampeón en 1985 y 1989, además de medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl 88, siempre en la categoría del peso ligero (-71 kg.).

Toshihiko Koga es otro de los grandes campeones japoneses, con un palmarés excepcional: campeón mundial en 1989, 1991 y 1995, campeón olímpico en Barcelona 92 en el peso ligero (-71 kg.), y subcampeón en los Juegos de Atlanta 96 en el peso semimedio (-78 kg.), así como subcampeón del Japón, en 1990 en categoría open.

En este combate de cuartos de final de los campeonatos mundiales de 1987, celebrados en Essen (Alemania), Swain bate por ippon a un Koga que aún no se había revelado como el asombroso campeón que posteriormente fue. Pero en el siguiente mundial, celebrado en Belgrado, Koga se tomaría cumplida revancha batiendo al americano en la final.



Rokudán