SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Klaus Glahn vs. Willem Ruska (1972)

Con la retirada del imbatible Antón Geesink, los japoneses creyeron que -¡por fin!- había finalizado una larga pesadilla. Pero se equivocaron. Otro excepcional holandés, Wilhem Ruska, vino a ocupar su puesto. Ruska, de las muy grandes figuras del judo, fue siete veces campeón de Europa (el segundo con más títulos continentales, después de los 21 de Geesink), campeón del mundo en 1967 y 1971, subcampeón en 1969 y doble campeón olímpico en Munich 72. Fue el primer judoka de la historia en lograr dos oros olímpicos.

Este combate pertenece a la final del peso pesado (+93 kg.) de los Juegos de Munich 72. Ruska se enfrenta a otro gran competidor de la época, el alemán federal Klaus Glahn, subcampeón mundial en 1967, 1969 y 1971; subcampeón olímpico en Munich 72 -como el ciclista Poulidor, Glahn era muy bueno, pero se encontró en su tiempo con judokas excepcionales y siempre fue segundón de lujo- además de triple campeón europeo. Méritos que no impidieron al gran Ruska imponerse de forma contundente.





Rokudán