SIGUE SOÑANDO

Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

olimpiaduerme@gmail.com

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream

jueves, 1 de septiembre de 2016

La vida es un Carnaval



Cuando el presidente del Comité Olímpico Brasileño dice en su discurso de apertura que el país está preparado para afrontar “la crisis que viene” –no recuerdo nada parecido en unos Juegos-pueden comenzar a temblar sus ciudadanos. Porque la multimillonaria inversión en la organización de semejante empresa supondrá, como en otros países, una fuerte recesión económica cuando se apague la llama. En el peculiar caso sudamericano, comenzó años antes del encendido.


Si este despilfarro de las arcas públicas se emplease por completo en la organización de los mejores Juegos de la historia, como escaparate de país y en beneficio de sus habitantes, quizá podría justificarse. Pero todo indica que gran parte del dinero se perdió por el camino y que los planes de obra se incumplieron, por corrupción o por relajación. Las quejas de turistas y deportistas son contínuas con respecto a la organización, infraestructuras, horarios, transportes y seriedad. Los periodistas más veteranos encuentran un contraste radical entre Pekín 2008 y Río 2016, parejo al carácter de ambas latitudes. En China, acostumbrados a un estilo marcial y gregario, todo estaba controlado al milímetro, con pavor a la improvisación. En Brasil es el estilo predominante, eso sí, con una cálida sonrisa del voluntario de turno.


La piscina olímpica es un ejemplo de chapuza sin igual. Diseñada originalmente por un arquitecto español, la falta del presupuesto prometido supuso que las autoridades locales tomasen el mando, incorporando cuatro estupendos pilares que impiden la visión desde las esquinas. Increíble, pero cierto.
 
Nos queda el alcalde de Río para alegrarnos la vida. ¿Qué los australianos se quejan de la villa? Pues les ponemos canguros. ¿Españoles? Toros ¿Keniatas? Leones ¿Rusos? Osos. Para qué llorar, si la vida es un carnaval.

Publicado en La Región (11-08-2016)