SIGUE SOÑANDO


Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream.

olimpiaduerme@gmail.com

martes, 30 de octubre de 2007

LAS RESACAS VELOCES DE JOEY DUNLOP



Poco que ver con un niño bien de la Moto GP, Joey Dunlop (1952-2000) siempre volaba con su casco amarillo y su mono usado, y bien sudado. Fue el héroe del Tourist Trophy de la Isla de Mann, un trozo a medio camino entre Irlanda, Escocia e Inglaterra. Un circuito "urbano", cuya tradición se remonta a 1907 y cuya voracidad suma 180 muertos. Él la gano en 26 ocasiones, a veces después de monumentales borracheras, a veces pilotando a ciegas a 200 por hora. Incluso intentó hacerlo en muletas cuando estuvo lesionado, en 1989. Joey era así, tenía su propio pub para alcoholizarse con los clientes. También era capaz de coger su furgoneta y conducir hasta Bosnia, Rumanía o Albania para repartir comida y ropa. La edad y sus cinco hijos no consiguieron domarle. Su destino parecía escrito para morir en alguna curva dentro de los 572 kilómetros cuadrados de Mann, su carrera fetiche. Terco destino, falleció en otra carrera perdida de Estonia, donde se estrelló contra un árbol. Loco norirlandés.


Publicado en La Región (02-04-2007)

lunes, 29 de octubre de 2007

ABEBE BIKILA, MATAR A UN RUISEÑOR


Existe gente nacida para correr. El maratoniano Abebe Bikila (1932-1973) pastor de una remota aldea etíope, rescatado del hambre por la Guardia Imperial de Haile Selassie -el Dios de los Rastafaris- encontró su don gracias a un oficial de origen noruego. Batió el récord mundial en los Juegos de Roma, descalzo y sonriente. Repitió en un entregado Tokio 64 ¡recién operado de apendicitis y liberado de la cárcel tras una paranoia imperial. Era un héroe, un atleta sin igual. Pero en Méjico 68 no pudo prolongar la leyenda, torturado por una fisura en un pie. En una triste noche de 1969, ya en su país, sufrió un accidente de tráfico. La terrible rehabilitación de ocho meses no evitó su condena a vivir en una silla de ruedas. Fue como cortar las alas a un pájaro, como matar a un ruiseñor. Nunca perdió la sonrisa en incluso compitió en trineo, pero una hemorragia cerebral lo remató, en 1973. Su Emperador, el último de Etiopía, fue depuesto y ejecutado en 1975.
Publicado en La Región (30-04-2007)

martes, 16 de octubre de 2007

AL OERTER, ETERNO



"Llegamos a creer que era inmortal. No nos equivocamos del todo" (Carlos Toro)

Octubre comenzó con una mala noticia, sin gran repercusión en los medios de comunicación. El estadounidense cuatro veces campeón olímpico de lanzamiento de disco Al Oerter (Astoria, 1936) falleció a los 71 años por un problema cardíaco. Oerter es el ejemplo perfecto del competidor nato, del deportista capaz de superarse en los momentos más complicados e importantes. Un auténtico mito que, por dedicarse a una especialidad menos atractiva aunque de gran tradición atlética, no obtuvo el reconocimiento que en mi opinión merece.

Cuatro olimpiadas seguidas, cuatro Oros. Y en difíciles condiciones. Al se presentó en Melbourne 56 como sustituto en el equipo estadounidense del lesionado Ron Drummond. Subestimado por sus rivales, a sus 20 añitos, dejó a todo el mundo perplejo batiendo el récord del mundo (56,36 metros). A Roma 60 llegó arrastrando las secuelas de un accidente de tráfico. Se esperaba un duelo entre el polaco Piatkowski y el también estadounidense Babka, pero Oerter volvió a demostrar su caracter y condiciones únicos (59,18 metros, récord olímpico).

Especialmente recordado fue su participación en Tokio 64. El checo Ludvik Danek, poseedor del récord del mundo, era el nuevo favorito de los medios de comunicación y a él se le terminaba el ciclo, de nuevo lesionado y obligado a portar un collarín para su maltrecha espalda. Las crónicas se adentran en la épica. En su último intento, contra las cuerdas, Al sacó el collarín y lanzó el disco con toda su alma. Nueva marca olímpica (61,00) y los pronósticos, a la papelera. En los siempre recordados Juegos de México 68 -black power, salto de Beamon, el salto de altura de Dick Fosbury...- completó una extraordinaria hazaña ante su compatriota Jay Silvester (64,78). Un logro minimizado por los momentos anteriormente mencionados.

Y lo que pudo ser. Ocho años después de retirarse en 1972, se propuso competir en los Juegos de Moscú 80. En las pruebas de selección de su país, ante el asombro general, mandó el disco a 69,46 metros, registro que le hubiese sobrado para ganar esa prueba y varias posteriores. El boicot decretado por Carter frustró este momento único (¡política y deporte, otra vez!). Nos quedamos con ese recuerdo, y el de unas imágenes que sirvan como homenaje a uno de los grandes héroes de nuestro tiempo. Al Oerter. Descanse en paz.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

MARCO PANTANI, CUESTA ABAJO


Marco Pantani (1970-2004) el "Pirata" que ascendía incansable en el Tour del 98 comenzó la cuesta abajo de su carrera y su vida apenas un año después, cuando la UCI le expulsó del Giro por dopaje. Inmerso en una profunda depresión, nadie supo cómo fue a parar a Cuba, donde pretendía recuperarse junto a Maradona (!).
Invitado a abandonar la isla por diversos escándalos, su alma continúo dando tumbos. Su novia le abandonó, a su padre no le quedó otro remedio que poner a salvo el patrimonio familiar ante su inconsciencia, los amigos pidieron a su camello que lo dejase en paz. Se le ofreció una última oportunidad, rehabilitarse en una misión religiosa, en Bolivia, apartado del mundo. Pero él prefirió dejarse morir en la quinta planta del Hotel "Le Rose", en Rímini, ante la costa adriática. Allí apareció un 14 de febrero, 30 kilos por encima de su peso normal, tumbado boca abajo en un sofá junto a los restos de la última partida de coca y la última cena: tortilla de setas, ensalada y Coca-Cola. Un descenso veloz y sin frenos hacia el infierno.

Publicado en La Región (30-10-2006)

martes, 4 de septiembre de 2007

BOBBY FISCHER JUEGA CON NEGRAS


Bobby Fischer (Chicago, 1943) es un genio autodidacta del ajedrez, descubierto a los seis años. Tan genial ante el tablero como descerebrado a su alrededor. El prodigio que derrotó a los Byrne, Spassky y al ordenador del MIT, que diseñó su propio reloj digital y revolucionó el juego, era insoportable por sus exigencias en los torneos, pésimo perdedor y maniático esquizofrénico.
Tras negarse a poner su título en juego contra Anatoli Karpov desapareció del mapa hasta 1981, cuando fue detenido por error en Pasadena, confundido con un atracador de bancos. Desde ese momento mantiene un odio visceral contra los Estados Unidos. Un odio que le llevó a incumplir el embargo contra Serbia (1992), a bendecir los atentados del 11-S y cargar contra los judíos (algo curioso por parte de quien antes no jugaba durante el Sabbath). Encarcelado en Japón, se nacionalizó islandés para escapar de la extradición a su país de origen. En la misteriosa isla, con aire quijotesco -enjuto, viejo y barbudo- permanece dominado por sus demonios interiores. Más próximo a la locura que a la excelencia.

Publicado en La Región (27-11-2006)

sábado, 1 de septiembre de 2007

FACENDO PAÍS


Observen el glorioso cartel realizado por la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Galicia. Sobre un fondo azul, la Naçom de Breogán separada de la opresora España, salvo una breve mención a la bellísima Luarca (que conquistaremos en un futuro no muy lejano con el arrollador empuje de las tropas imperiales del be-ene-gé). Dentro de nuestro país, las tres etapas "do mellor ciclismo". Todas en lugares emblemáticos de los independentistas (algo sin duda comprensible y extensible a cualquier partido de la fauna política que sufrimos) por supuesto, con el dinero del contribuyente. Porque nada satisface más a nuestros gobernantes que derrochar con alegría el dinero de los españoles. ES-PA-ÑO-LES.
El diseño del cartel puede ser mejor o peor, pero el titular es absolutamente bochornoso, sectario y cateto.
"Galicia (lamentable error no incluir el Galiza) na orixe do millor ciclismo. 1-23 septiembre (Vigo-Madrid)"
A tal complejo llega la Consejería de Cultura y Deporte que se siente incapaz de incluir en los carteles de promoción la denominación de la competición que ha pagado con el dinero de los demás. Ilustrísimas señorías independentistas del BNG, progres del PSOE y acomplejadas del PP. Es la Vuelta Ciclista a España. ES-PA-ÑA. Si no les gusta, hagan como sus compañeros del Ayuntamiento de Orense. No traigan ningún evento que les recuerde a la España depredadora.
Aquí se negaron a sufragar los gastos del partido amistoso España-Lituania, entre otros motivos, porque "no favorecía el deporte de base". Claro, el contagio de los rapaces formados en las galescolas con los españolistas podría ser terrible. Lo importante es que reciten el Himno Gallego con los ojos cerrados, que se afilien a las xuventudes bloqueiras e que "fagan país". Que incrusten bien la boina sobre las orejas. No necesitamos nada de ese Estado opresor cuyo nombre se obvia para no contaminar nuestros sagrados tímpanos. Cuando la política se mete en el deporte es para ponerse a temblar. Si son los independentistas ya es para salir por patas.
Sigamos facendo país, galegos e galegas. Y el ridículo.

martes, 28 de agosto de 2007

LEN BIAS, A LAS PUERTAS DEL CIELO


En la madrugada del 19 de junio de 1986, el prometedor jugador de baloncesto Len Bias (1963) se encontraba ante las puertas de la gloria deportiva. Elegido por el club NBA Boston Celtics pensaba en un futuro victorioso en la cancha y muy venturoso fuera para él y su familia, gracias a dos contratos -deportivo y publicitario- que en total superaban los dos millones de dólares. Len lo celebró la noche del 18 en la habitación 1103 de su residencia universitaria en Maryland, junto a dos compañeros de equipo, David Gregg y Terry Long, y a su íntimo amigo, Brian Tribble, conocido traficante de drogas.
Consumió sin freno cerveza, coñac, cocaína y polvo de ángel. A las seis y media, desplomado en la habitación, sufrió tres convulsiones tan brutales como su potencia física. Su cadáver destapó los devaneos de un chico en teoría impecable, la vista gorda de un entrenador universitario irresponsable y el poco tino en sus elecciones de un club profesional. Triste destino, su hermano y también jugador Jay fue acribillado en un aparcamiento cuatro años después. Una familia maldita.

Artículo publicado en La Región (12-03-2006)

lunes, 27 de agosto de 2007

LUTZ EIGENDORF, UNA CUESTIÓN DE ESTADO


Entre los millones de informes de la Stasi -la policía secreta de la antigua Alemania comunista- figura la carpeta Eigendorf. Lutz Eingendorf (1957-1983) era, a los 22 años, el Beckenbauer de la RDA en el Dynamo Berlín. En 1979 huyó del paraíso socialista y cruzó el Muro, dejando mujer e hija al otro lado. Se la jugó. El presidente del Dynamo, Erich Mielke, era además el jefe de la temida Stasi. Movilizó a dos espías tras el jugador y a cincuenta agentes alrededor de su familia, uno de los cuales sedujo a su mujer hasta casarse con ella. Eigendorf perdió a sus seres queridos en el Este y se dejó llevar por los vicios de la nueva sociedad en el Oeste, siendo traspasado del Kaiserslautern al Braunschweig. Allí le esperaba la muerte. Dos agentes comunistas -uno era un viejo amigo- lo secuestraron, envenenaron y estrellaron contra un árbol, sentado en su Alfa Romeo. Era la noche del 5 de marzo de 1983, murió dos días después. El Muro cayó seis años más tarde, sobre el maquiavélico Erich Mielke.

Artículo publicado en La Región (13-11-06)

viernes, 24 de agosto de 2007

CARLOS MONZÓN, UN HURACÁN


Carlos Monzón (1942-1995) fue en el boxeo lo que Maradona en el fútbol o Fangio en automovilismo para Argentina. De origen indio -descendiente de los Mocovíes- trabajó como lechero, limpiabotas y repartidor, antes de pasar varias veces por la cárcel y ocultarse una temporada en Brasil, acusado de proxeneta.
En el boxeo encontró la gloria y en la calle el infierno. Su primera mujer le pegó dos tiros, dejándole una bala en la espalda como recuerdo. Junto a la actriz Susana Giménez vivió una relación tormentosa y alcohólica. Con su última mujer, Alicia Muñíz, protagonizó un idílico San Valentín en 1988, ya retirado. Ambos se precipitaron desde el balcón de su casa después de una discusión. Ella murió en el acto, él se rompió dos costillas. Lo acusaron de maltrato y condenaron a 11 años de prisión. En libertad condicional, un accidente de coche cuando conducía con su amigo Gerónimo Motura, terminó con la vida de ambos, en 1995. Puños de acero y cabeza de trapo.

Publicado en La Región (25-10-2006)