SIGUE SOÑANDO


Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream.

olimpiaduerme@gmail.com

sábado, 10 de enero de 2009

EL INTERCAMBIO, O LA ETERNA ESPERANZA



Después de "Million dollar baby" resulta complicado que nuestro admirado Clint iguale o supere el listón. Su último trabajo es "Changeling", traducido en España como "El Intercambio", que tuve la fortuna de ver hace unos días.

El argumento recrea un hecho real, sucedido en la ciudad de Los Ángeles a finales de los felices años 20. En 1928, una bella -aunque excesivamente maquillada- controladora de telefonistas, llamada Christine Collins (Angelina Jolie), madre soltera y entregada a su hijo Walter, comprueba desesperada la inexplicable ausencia del pequeño, al regreso de su trabajo.

La mujer denuncia la desaparición a la Policía, tradicionalmente asociada a la corrupción, la ineficacia y a la intimidación, sin diferenciar entre delincuentes y ciudadanos. El cuerpo busca sin éxito al niño, hasta que aparece por casualidad uno que parece responder a sus características. Sin comprobación previa, la Policía monta la parafernalia para la prensa -los tiempos no han cambiado mucho- y entrega con calzador el chaval a una desconcertada madre.

La sangre es la sangre. La señorita Collins pronto se percata de que no es su verdadero hijo y lo denuncia ante la autoridad y, después, a los medios. La Policía no puede tolerar semejante humillación y, en lugar de seguir investigando, encierra a la madre en un psiquiátrico para evitar mayor escándalo. Situación kafkiana. De ésas que hacen sentir al espectador en la posición de "el Mundo contra mí".

El director, pese a todo, nos indica que en todas partes existen personas entregadas a su trabajo, honradas y valientes. Son los casos del agente Ybarra (Michael Kelly) y del pastor presbiteriano Gustav Briegleb (John Maljkovic). El primero descubrirá el destino del niño, actuando contra las órdenes de sus superiores y con un gran sentido del deber. El segundo, voz influyente entre la comunidad cristiana, ayudará desde el comienzo a Christine, logrará su libertad y enviar a juicio a toda la cúpula policial de Los Ángeles.

El destino del niño Walter, junto a otros 16 más, parece ser el peor. Secuestrado por un perverso personaje que disfruta descuartizando y torturando a los indefensos en un rancho perdido. Uno de esos tipejos sin posibilidad de reinserción, malvados por naturaleza. (En mi opinión, a estos sádicos que se deleitan realizando las peores aberraciones en niños o bebés sólo merecen que les vacíen un cargador en la cabeza, y creo ser bastante magnánimo en comparación al dolor que causan).

Si ya de por sí es terrible sufrir la muerte de un hijo, más lo es vivir el resto de tu vida con la esperanza de que se hubiese salvado y vague en el anonimato. El drama se mantiene hasta el final, porque los restos no certifican que Walter sea la víctima -y menos en aquella época-. Y el propio asesino, en el colmo de la crueldad, cita a la señorita Collins antes de su ejecución para confirmarle este hecho, retractándose cuando la tiene ante sus ojos.

Por ello, Christine Collins mantiene la esperanza viva desde entonces. Viviendo única y exclusivamente en busca de su hijo, la razón de su existencia. Una situación que parte el corazón a cualquier espectador, porque nadie se atreve a decirle que ya está. Que terminó. Que deje de torturarse porque aquel día llegó tarde a casa. Que llore hasta agotar todas las lágrimas y comience una nueva vida. Una madre coraje, como muchas familias que viven su misma situación en nuestro país. Sin noticias de un ser querido desaparecido.

Espléndida Angelina. Espléndido Clint, aunque no Maestro en esta ocasión. Vayan a verla.