
SIGUE SOÑANDO
Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream.
lunes, 26 de noviembre de 2007
LA ETERNA CONDENA DE MOACIR BARBOSA

sábado, 24 de noviembre de 2007
NINA SIMONE, LA DIVA REBELDE
El Jazz es como el arte. Te gusta o no te gusta, a veces sin saber porqué. Entre las voces femeninas pocas, en mi opinión, como la de Nina Simone. Sí, es algo personal y nunca osaría meterme en cuestiones técnicas que no domino. Me gusta, sin más. Hoy os propongo tres interpretaciones. La primera, "My baby just cares for me" es, seguro, la más conocida para el gran público, en parte por su simpático vídeo. Un éxito bien explotado por el primer marido de Nina. Las otras dos también os sonarán, aunque sea por algún anuncio de televisión.
¿Quién fue Nina Simone? Eunice Kathleen Waymon nació en Tryon, localidad ubicada en Carolina del Norte, el 21 de febrero de 1933. La sexta entre ocho hermanos, hija de un padre de clase obrera y una madre sirvienta, quien cantaba en el coro de la Iglesia como tantas otras. (¿Cuántos talentos brutales encontraríamos, perdidas entre las congregaciones religiosas del profundo sur de Estados Unidos?). Dato curioso, Eunice prefirió tocar el piano desde pequeñita, en lugar de cantar. Sólo lo hizo, obligada por el dueño del Midtown Bar and Grill de Atlantic City, uno de los tugurios de sus comienzos, en 1954. Allí tocaba durante seis horas, con descanso cada 45 minutos. El resultado fue el comienzo de su leyenda. Ya entonces se hacía llamar Nina Simone. "Nina", porque un antiguo novio le llamaba niña; Simone, en homenaje a la actriz francesa Simone Signoret.
Si algo caracterizó a Nina Simone fue su espíritu de rebeldía. Sufrió y sintió la discriminación racial desde pequeña. Siempre recordó el día de su primer recital al piano, cuando levantaron a sus ilusionados padres de la primera fila y los sentaron al fondo de la sala. Se consideraba como una auténtica diva, al más puro estilo de María Callas. Odiaba que la comparasen con mitos del Jazz como Billie Holiday. "Yo no soy una drogadicta ni una intérprete de Jazz. Yo hago música clásica negra", decía. Apoyó las revueltas sociales durante la década de los sesenta, cayendo en el lamentable error de afiliarse a "Los Panteras Negras". Enfrentada de forma permanente contra las empresas discográficas, decidió marcharse de los Estados Unidos en 1969. Primero rumbo a Liberia, después viviendo en innumerables países europeos. Auténtica diosa para el movimiento hippy, sus declaraciones no dejaban indiferente a nadie. Tanto a contemporáneos como a noveles. "No es que me disguste la música rap, es que ni siquiera la considero música", comentó en más de alguna ocasión.
Sus divorcios y el paso del tiempo pudieron agriar su carácter. A partir de la década de los ochenta Nina estuvo en un pedestal, pero sus desplantes al público y su informalidad fueron proporcionales a su figura. Estaba por encima del bien y del mal. Una diva que podía moverse entre blues, el jazz, el gospel, los espirituales, la canción romántica y las fusiones más extravagantes. Cumplió el sueño de cantar ante Nelson Mandela, la satisfacción de hacerlo junto a su hija Lisa Celeste y la oportunidad de repetir, por última vez en su país de origen. El 21 de abril de 2003 Eunice Waymon murió en su apartamento de Francia. Para siempre será nuestra diva Nina Simone.
jueves, 22 de noviembre de 2007
Farruquito vuelve (por Vellido Dolfos)
*La periodista de TVE María Ñoña realizó hace un mes un reportaje muy conmovedor sobre los inmigrantes desalojados por la Policía Nacional en Madrid. Suponemos que, en consonancia con su descarada parcialidad, alojará en su bonita casita a varios de estos desheredados y nunca avisaría a la Benemérita si una docena de rumanos le ocupan la vivienda.
*¿Existe una risa más falsa que la de Jesús Quintero en su programa de entrevistas? ¿Existe algún ser humano que pueda soportar sus bobalicones monólogos de estudiante de primaria? Bueno, existe una presentadora más falsa y superficial. La rubia Anne Igartiburu. La que un día dijo en uno de esos documentales de "Corazón, corazón" que "hasta en Galicia se divierte la gente". Y tan pancha.
martes, 20 de noviembre de 2007
¿Y DESPUÉS QUÉ, JESÚS ROLLÁN?

UN LUGAR DIFERENTE

dispone de tiempo para admirar los encantos descubiertos en su momento por los infatigables
conquistadores romanos.
Los habitantes de Orenseville eran muy humilde y buena gente. Tenían por costumbre
pasear por las calles más señoriales de la ciudad durante la primavera, bañarse en el río
en verano, caminar sobre las hojas secas de los parques en el otoño y refugiarse en un
confortable centro comercial con la llegada del invierno. Así era, año tras año, el ciclo
vital que todo buen ciudadano debía cumplir. En realidad, sólo existían dos estaciones en
Orenseville, verano e invierno, el general Invierno. Ambas se alternaban sin previo aviso.
Todo lo demás eran pequeñas licencias que el clima se permitía con la pequeña ciudad.
Algunos de sus habitantes, los más ingenuos, se engañaban pensando lo contrario, pero todo
el mundo sabía que era así.
En Orenseville, la vida y obra de cada uno de sus habitantes era objeto de debate
del resto. La trayectoria escolar, las amistades, las aventuras y desventuras amorosas o la
entrada en el mercado laboral de manolito –el hijo del carnicero- eran primero resumidas y
archivadas, después recuperadas y ampliadas, cuantas veces fuesen necesarias, por las
mejores cronistas de la época, en su gran mayoría mujeres con mucho tiempo libre y grandes
dosis de nicotina y cafeína circulando por sus venas. Estas historias se relataban durante
las largas tardes del sábado, a un reducido grupo de oyentes, cuya composición solía cambiar cada dos años aproximadamente. A veces, de forma realmente traumática.
El tiempo pasaba muy despacio en la pequeña Orenseville, y no porque la pequeña
ciudad se sintiese aislada, apartada del mundo desarrollado. Era simplemente porque
Orenseville era así. Las cosas se producían de forma tranquila, pausada. El ritmo de vida
nada tenía que ver con el de las estresantes urbes cosmopolitas. La gente se citaba sin una
hora concreta, en un lugar nunca preciso, pactado después de muchas dudas. Lo contrario se
veía como signo de descortesía, incluso de prepotencia. Si usted se atreviese a imponer la
hora y el sitio a un ciudadano de Orenseville tenga por seguro que, una vez le diese la
espalda educadamente, comenzaría a pensar la forma de justificar su ausencia a la cita
convenida. Por imbécil.
Estas peculiaridades y muchas más serán aquí descritas y estudiadas por los más prestigiosos científicos y sociólogos internacionales. Un completísimo equipo que nada tendría que envidiar al de asesores del mismísimo Zapatero. Entre todos intentarán explicar las características únicas de este privilegiado lugar en el mundo.
domingo, 18 de noviembre de 2007
SHAWN KEMP, CUANDO ERAS EL REY
Esta semana, nuestra Bala Perdida en "La Región" se llama Shawn Kemp, aquel portentoso atleta que dominó los cielos de la NBA durante la década de los noventa. Kemp se entrena hoy en busca de una segunda oportunidad, intento loable pero quizá demasiado tarde. Y más en su caso, pues su juego dependía en gran parte de su físico. No me lo imagino corriendo cojo por la pista, como al gran Sabonis, superviviente en una liga de gacelas gracias a su inigualable talento. Así era Kemp en plenas facultades, apodado "The Reignman" en la melacólica ciudad de la lluvia, Seattle. Una incontenible fuerza de la naturaleza camino del aro. ¡Ay, aquellos mates espeluznantes en el Concurso de Charlotte, en 1991 ! Dicen que en su etapa de instituto -lugar que no pisaba mucho- ganó una apuesta tras realizar un mate saltando por encima de un coche ¡a lo largo! Le costó un diente roto, por una caída demasiado brusca. Así queremos recordarte. Cuando eras el Rey de Seattle. Disfruten de este espectacular musical. Ante ustedes, Shawn Kemp.
viernes, 16 de noviembre de 2007
JOHN SCOFIELD EN ORENSEVILLE
El pasado lunes tuvimos el privilegio de asistir al concierto del extraordinario guitarrista John Scofield. Fue otra noche mágica en un lugar de atmósfera tan jazzística como la del Latino. Scofield llegó acompañado de cinco excelentes músicos, entre los que se encuentra el venerable Steve Swallow, un abuelete que toca el bajo como los ángeles y aguanta en pie todo el concierto. Scofield consigue que la guitarra sea la prolongación de sus sentimientos. La hace llorar, la hace reir, la hace gritar... No pierdan la ocasión de escuchar alguno de sus temas de su nuevo disco, "This meets that". No hay que ser un forofo del jazz o del blues para apreciar su calidad. Como muestra, un momento de su actuación en el festival de Jazz de Viena de este mismo año. En Orenseville, entre otras perlas, escuchamos una versión del clásico "Satisfaction" de los Rolling Stones. Es como Zidane pegado a una pelota, pero con guitarra.
jueves, 15 de noviembre de 2007
LA ENFERMEDADA DE LOU GEHRIG

lunes, 12 de noviembre de 2007
300 Y MUCHOS MÁS (I)
La película 300, dirigida por Zack Snyder, ha sido uno de las sorpresas de la temporada, con éxito de público –aproximadamente 16 millones de euros de recaudación- y gran repercusión en los medios de comunicación por su estilo y argumento. Por desgracia, 300 se inspira muy fielmente en el cómic dibujado por Frank Miller y no en la Historia (o en las fuentes que hoy disponemos de un hecho de hace nada menos que 2.500 años). Una pena, porque la “realidad” (o lo que creemos saber de ella según Heródoto) es mucho más bella, más fuerte, más conmovedora que el pastiche final de Snyder. El consuelo es que, gracias a esta película, se ha despertado cierta curiosidad entre la gente por determinados pasajes de la Historia. Por todo ello, enhorabuena, señor Snyder.
El contexto histórico
Nos encontramos en la Antigua Grecia, en el año 480 antes de Cristo. Un futuro país aquí dividido en ciudades-Estado, generalmente enfrentadas desde su origen. En el sur, en la llamada península de Peloponeso, se erige Esparta o Lacedemonia, una sociedad tan militar como compleja. Apenas el 10% de la población espartana son los antiguos conquistadores Dorios, guerreros y dedicados al gobierno. Por debajo se encuentran los Periecos, comerciantes libres sin poder político. En un tercer estamento y con abrumadora mayoría hallamos a los Ilotas, esclavos cuya mayor aspiración consiste en convertirse en Periecos, mediante la autorización de sus amos.
En Esparta existía una Diarquía, el gobierno de dos Reyes, por lo general jefes militares. Si esto resulta curioso no lo es menos que el poder real residiese en un Consejo de 30 hombres (28 más los dos monarcas) cuya edad debía superar los 60 años. Además, cinco jueces o Éforos –retratados en la película como viejos deformes amantes del dinero y las vírgenes- actuaban como contrapeso de los dos Reyes.
Siempre hemos escuchado o leído sobre la vida espartana. Lo cierto es que la clase militar temía una rebelión esclava, así que se mantenía en constante atención. Siempre preparada. Como bien se aprecia en la película, los recién nacidos deformes o débiles eran despeñados o abandonados a las fieras. En cuanto podían sustentarse en pie (¡y no recién bautizados como se dice en el film! ¡Qué aún faltan 500 años para el nacimiento del cristianismo y sus ritos!) recibían instrucción. A los siete años eran apartados de sus padres para comenzar la Agogé, un servicio militar donde se les enseñaba con sangre y saña. Los niños aprendían a pasar hambre, frío, soledad, dolor… Se les diseñaba como perfectos soldados, anulando su iniciativa individual –salvo para la supervivencia en combate- potenciando el servicio a Esparta.
Durante la guerra no existía la indisciplina, no existía la rendición, no existía la piedad. “Vuelve con tu escudo o sobre tu escudo”, decían las mujeres a sus hijos y maridos antes de la guerra. La pesada arma defensiva sólo permitía dos opciones en combate. Lanzarla y huir, o enfrentarse al enemigo. Cuando uno fallecía en la batalla era devuelto a la familia con todos los honores. Regresar en pie y desarmado era una deshonra intolerable. Peor que la muerte. La vida era comunal, todos comían en la misma mesa y sólo los Reyes recibían doble ración. Vamos, peor que en Cuba o Vietnam.
Los espartanos no se prodigaban en el arte, la música o la literatura, como sus vecinos atenienses. Parcos en palabras (de ellos procede el término lacónico, habitante de la Laconia) la mujer asumía la filosofía de vida del lugar y era valorada como buena simiente de futuros guerreros. Es impensable y ridículo –como se muestra en 300- ver a la de Leónidas hablando ante el consejo de Ancianos cual Hillary Clinton. De risa. Cosas de lo políticamente correcto en el cine progre de hoy.
¿Por qué en las Termópilas?
En el año 480 a.C. se avecina una nueva amenaza de las tierras de Persia, el enemigo de Oriente. El rey Jerjes (algún día el director explicará la razón de caracterizarlo como una drag queen de Pachá) reúne un colosal ejército de quizá 200.000 hombres y se acerca dispuesto a arrasar y conquistar el mundo conocido. Jerjes pretende vengar la humillante derrota de su padre Darío en la mítica batalla de Maratón unos años antes. Llega dispuesto a conquistar esas tierras por las buenas o por las malas y cortar de raíz la influencia helena en las revueltas que sofoca en sus dominios (Leónidas no provoca ninguna guerra, como se nos hace ver en la película, cuando ejecuta a los enviados persas que le instan a la rendición y vejan a su mujer).
Ante tal amenaza los futuros griegos comprenden que su supervivencia está en juego. Reunidos en Corinto y al más puro estilo español (imaginen nuestro Congreso de los Diputados y los diferentes rebaños políticos velando por sus propios intereses) apenas consiguen firmar una Alianza de ciudades Estado, dado que muchas optan por rendirse y otras, como Argos, incluso pactará con el invasor con el propósito de destruir a su enemiga acérrima, Esparta.
Atenas y Esparta podían reunir un buen, experto y disciplinado ejército, pero he aquí que los segundos, tan buenos guerreros como cabezotas, se negaban a luchar por encontrarse en la Carneia, festividad de duración indeterminada durante la cual se honraba a los dioses y se prohibía el combate. No era la primera vez que los espartanos actuaban de tal forma. Ante la negativa oficial, Leónidas como hombre de honor, decide cumplir su palabra y asistir con su guardia personal, los famosos 300.
En total, las fuerzas defensoras sumaban aproximadamente 7.000 soldados (300 espartanos y 600 ilotas, sus sirvientes personales; 1.000 focenses, 700 tespianos y 400 tebanos. Tegea y Mantinea aportaron 500 guerreros cada una, Corinto unos 400, 200 desde Fliunte, Orcómeno movilizó a 120 y Micenas apenas a 80. El resto eran Locros). Enfrentarse a cientos de miles de persas a campo abierto era un suicidio. La decisión más inteligente fue permitir la invasión de Jerjes por el norte y acudir a su encuentro en un terreno propicio. Ese no era otro que el Paso de las Termópilas (puertas calientes) llamadas así por encontrarse en una zona de aguas termales. Este desfiladero era el único corredor de entrada hacia el sur, a apenas 60 kilómetros de Atenas. En algunos de sus tramos, según las crónicas, apenas cabía un carro. La diferencia numérica se vería así equilibrada. Jerjes, a pesar de las advertencias de sus lugartenientes se confió y pensó en una rápida victoria, sin reparar en un campo de batalla tan escarpado.
En la segunda parte, lucharemos bajo la sombra.
domingo, 4 de noviembre de 2007
PAT CASH, AMOR DE PADRE



