SIGUE SOÑANDO


Dice la leyenda que Polínexa, madre de Alejandro Magno, soñó que su hijo había sido engendrado por el mismísimo Zeus. El nacimiento coincidió con la victoria de su marido, Filipo de Macedonia, en la carrera hípica de los Juegos del 256 a.C. En honor a tal triunfo, Polínexa cambió su nombre por el de Olimpia. Su sueño se cumplió. Alejandro fue el Zeus del mundo conocido entonces. Un infatigable conquistador. El deporte es hoy lo más parecido a la guerra y sus figuras los nuevos mitos de nuestra era. Soñemos.

Legend say that Polínexa, mother of Alexander the Great, she dreamed that her son had been fathered by Zeus. The birth coincided with the victory of her husband, Philip of Macedonia, in the horse race of the Games of 256 BC. In honor of this victory, Polínexa changed her name to Olympia. Her dream was fulfilled. Alexander was the Zeus of the then known world. An indefatigable conqueror. The sport is now as war and his figures the new myths of our era. Let's dream.

olimpiaduerme@gmail.com

viernes, 29 de febrero de 2008

SIMPLEMENTE, SIMPLY RED

Simply Red es un grupo británico creado a finales de los ochenta por el peculiar pelirrojo Mick "Red" Hucknall. Más famoso por algunas de sus pegadizas canciones que por sus álbumes al completo. Era de este tipo de conjuntos de quienes grababámos uno o dos temas (en cassette, por supuesto) porque el resto eran o muy repetitivas, o aburridas.

Simply Red mezclaba el pop y el soul sin complejos. Siempre tuvo más éxito en su patria y Europa que en los Estados Unidos. Su punto álgido transcurrió durante los años noventa, gracias a dos trabajos, A New Flame y Stars, que vendieron millones de copias. Hucknall era y es el alma del grupo, que ahora se hace quizá ya un poco pesado al oído.

Comenzaron con fuerza en 1987, con Men a Women. De ese disco destaca sin duda la vital y alegre The Right Thing, por la que no pasa el tiempo. Sí, el flequillo de Hucknall es para condenarle a cadena perpétua.


De la etapa más reciente, un tema suave, fluído y muy conocido, Stars. Que nos presenten a Hucknall como sex-symbol es sorprendente, pero son las cosas de ser el líder de tu banda. Simplemente.


jueves, 28 de febrero de 2008

¿DEBATE? ¿QUÉ DEBATE? (por el malvado Vellido Dolfos)



¿Debate? ¿Qué debate? El Zapatero-Rajoy fue un frontón de monólogos, como bien corresponde a un enfrentamiento entre políticos. Por mucho que el arrugado presentador Manuel Campo Vidal asegurase, extasiado, "¡qué debate tan magnífico!". Argumentos aparte, Rajoy la cagó con su discursito final,una cursilería de las que arruinan unas elecciones, mientras Zapatero demostró una vez más que es el peor orador de la política española desde los tiempos de don Pelayo. Y el peor actor. La pose de tipo duro es proporcional a los peores papeles de Sylvester Stallone. O a cualquiera de los de Pe (sí, la de ¡Peeeeeedro!).


Lo mejor fueron las valoraciones. Para el PP, ganó Rajoy; para el PSOE, Zapatero. ¡Qué curioso, oiga! Lo patético fue que los supuestos periodistas de 59 segundos hagan campaña política por los candidatos. Este programa es ya algo así como "El Rondo", aquella tertulia tabernaria de medianoche, inicialmente sobre fútbol y finalmente sobre las intimidades del Real Madrid. Por cierto, el circo electoral comenzó oficialmente el pasado sábado 23. ¿O no se habían enterado? Todo lo de antes fue precampaña. Cosas de críos. Total, paga el Estado. Dos semanas más de fiesta.

Las portadas de los diarios deportivos o están diseñadas por los becarios o por el jefe de la asociación de Peñas: nos aseguraban que la liga estaba ganada por el Real Madrid en diciembre, y cargaban contra el Barcelona por "una temporada perdida". En diciembre. Ahora cambian las loas y críticas con total naturalidad. Y la cosa volverá a cambiar. Así es este país. De paso, a ver si los sabuesos deportivos leen de vez en cuando a Lázaro Carreter y se enteran que, en español, no existe "La" Roma, "La" Lazio ¿y la Inter?; como tampoco "la" Cibona de Zagreb o "la" Virtus ni "los" Chicago Bulls. Las víctorias "pírricas" no son las que se ganan por la mínima. Ni un gran jugador es un "pedazo de crack".

Tema Raúl-Aragonés-Federación. Uno: dejen entrenar al técnico en paz o despídanlo. Dos: técnico, déjese de discutir con prensa y aficionados como un vulgar forofo e intente sacar el máximo rendimiento al equipo. Tres: arreglen sus diferencias, de hombre a hombre y a solas. Cuatro: no antepongan sus intereses personales a los de una selección. Cinco: no se presionen en exceso, que esta vez tampoco ganamos la Eurocopa.

Toda nuestra adolescencia soltando testosterona con las siempre socorridas películas X y ahora resulta que veíamos verdaderas obras de arte. Nuestro ídolo más reciente es el "crítico" de cine porno del programita "Todos ahh100" de La Sexta. Es digno de admirar como convierte el mete-saca existencial de cualquiera de estos pastiches en argumentos de vasto contenido filosófico. Éste era el pervertido de la pandilla.

¿Para cuándo el próximo libro de Ana Rosa Quintana?

El pelotilleo de las revistas del Corazón con la casa Real es ya ridículo. Pronto se verá en la portada de alguna de ellas la foto de un maromo sodomizando a una miembra regia, con el siguiente comentario: "la Infanta x, elegantemente desnuda, recibe como cualquier mujer moderna de su edad el regalo de un amigo de la infancia". Que no se quejen después de "El Jueves".

Varios meses sin Mercedes Milá. ¿Cuánto durará nuestra dicha?


Karmele es una de esas feministas a las que hay que enviar como punta de lanza a Arabia Saudí, donde hay mucho que hacer por las mujeres. Metan en el paquete a la atractiva Cristina Almeida y a Massiel (sin micrófono).

miércoles, 27 de febrero de 2008

RALPH SAMPSON, EL REY DESTRONADO


"Dios me ha dado la virtud de la elegancia y yo mismo he llevado a la NBA a una nueva dimesión". Así de humilde se presentaba a los medios el estadounidense Ralph Lee Sampson (Virginia, 1960) el jugador perfecto de baloncesto quien, midiendo 2,24 metros de altura, podía jugar en las cinco posiciones en la cancha allá por los años ochenta. Parecía el elegido para la expansión mundial de la mejor liga del mundo, la NBA. Él, y no un jovencito Michael Jordan, cuando en 1986 rozó el primer título con los cohetes de Houston. Las lesiones de rodilla y su incapacidad para superar un fulgurante declive le sumieron en contínuas peleas, a veces a puñetazo limpio, contra compañeros de equipo y periodistas. Vagó por España y China, mientras Jordan ocupaba sin discusión el trono que él consideraba suyo. Las últimas noticias lo sitúan en un suburbio de Atlanta, arruinado y condenado a la cárcel por el impago de la manutención de dos hijos de madres diferentes. El ocaso de una estrella que todavía guarda escondida una corona oxidada. La que le arrebató Michael Jordan.

Publicado en La Región (29-01-2007)

jueves, 21 de febrero de 2008

BEN JOHNSON, EL MÁS RÁPIDO EN SER CAZADO


Benjamin Sinclair Johnson (Jamaica, 1961) se mudó con su madre a un suburbio de Toronto a los 15 años. Era un fenomenal velocista, pero él quería ser el mejor. En 1981 pensó: "¿por qué romperme el culo con 20 años si otros trabajan menos y corren más?". Bajo el asesoramiento del ex atleta Charlie Francis comenzó a doparse y a pulverizar sus resultados. En 1987 batió el récord de los 100 metros lisos. En los Juegos Olímpicos de Seúl, en 1988, convertido en una montaña de músculos, lo redujo todavía más, venciendo a otros tres dopados: Carl Lewis, Linford Christie y Dennis Mitchell. Horas después sólo Ben dio positivo por Estanozolol. De "Big Ben" pasó de forma instantánea a ser el más odiado de su Canadá adoptiva. Sin medalla ni récords regesó, dos años después de la sanción. Sin cambios. En 1993 fue sancionado de por vida por su reincidencia. En 1999 fue el entrenador personal de Al-Saadi Gadafi, futbolista en hijo del dictador libio, quien también dio positivo en Italia. Ben Johnson promociona ahora productos "energéticos". Su caso despertó del ideal olímpico a muchos soñadores.

Publicado en La Región (22-01-2007)

miércoles, 20 de febrero de 2008

ELEGANCIA INNATA (III): IAN THORPE

El torpedo australiano Ian Thorpe (Sydney, 1982) era apenas una bala de fogueo cuando comenzó en la natación. Su hermana Christina se vio obligada a asistir a la piscina para recuperar una lesión en una muñeca y él descubrió el mágico elemento a los seis años, cuando la acompañaba en sus clases. Un duro descubrimiento porque Ian era alérgico al cloro y tenía que nadar sin introducir la cabeza bajo el agua. Así nacen los genios.

Thorpe se entrenó, se entrenó (¡qué exigente es la natación!) hasta pulir su estilo y excepcionales condiciones naturales. Después llegó la gloria: 11 medallas de Oro en Mundiales, 5 medallas de Oro olímpicas y 13 récords mundiales individuales. Y un buen golpe de suerte, el 11 de septiembre de 2001 no ascendió a una de las torres del World Trade Center porque se había olvidado la cámara de vídeo y quiso regresar a por ella.

En 2006, a los 24 años se retiró, aludiendo desmotivación y ciertos problemas sanguíneos. Desde 2007 crece entre el público la opinión de que se había detectado un exceso de testosterona en los análisis de aquel año. Nosotros nos quedamos con su majestuosas brazadas, su cuerpo mitad humano mitad anfibio, sus famosos trajes para facilitar el deslizamiento sobre el agua. Su carácter afable y sereno. El Torpedo humano.

Ian Thorpe sobre el agua:



Ian Thorpe por debajo del agua:

domingo, 17 de febrero de 2008

CINE Y BOXEO: Puños fuera (I)

El boxeo está íntimamente ligado al cine desde el origen. Algunas de las primeras imágenes en movimiento que se conservan corresponden a un combate de exhibición. Comenzaba aquí una fructífera relación cuyo resultado ha sido en algunos casos, poético.

Existen pocos deportes tan fílmicos como el boxeo. En el aspecto estético por la belleza y crudeza de sus movimientos, si bien en mi opinión la gran mayoría de las películas fallan en la escenificación de los combates. (Ningún boxeador que se precie golpea en aspa a su rival, como vemos en la mayoría, ni lo empuja fuera del cuadrilátero, ni mucho menos le agarra la cabeza y lo martillea al más puro estilo de zopenco tabernario). La ambientación sí suele ser magnífica. La atmósfera del ring, los periodistas al pie de las cuerdas, los inevitables mafiosos acompañados por bellas señoritas, el micrófono que baja desde el techo del recinto, el humo que se apodera de la estancia, los descansos en las esquinas...

En el aspecto social es un vergel por la riqueza dramática de todos los personajes. El boxeador suele ser en la gran mayoría de los casos una bala perdida, un alma sin rumbo que sale de la más absoluta miseria, toca el cielo y vuelve al suburbio, como resultado de su loca cabeza, las malas influencias o algún enfrentamiento contra los gánsters que controlan las apuestas y el circuito. No falta el veterano entrenador con muchas heridas de guerra, la sufrida novia de toda la vida, la chica cañón que utiliza sus encantos para embaucar al joven campeón y lo abandona cuando comienza la decadencia, el mafioso que exige el pago de favores anteriores o que dicta la carrera del protagonista, obligándole incluso a dejarse ganar. Estereotipos que han convertido al boxeo en un filón para el cine pero le han colgado el cartel de deporte para descebredados, corruptamente administrado por delincuentes. No sin razón en muchos casos, la verdad no se puede ocultar.

El cine sobre boxeo prolifera a partir de la II Guerra Mundial, intrínsicamente ligado al cine Negro y a la crítica social. Antes, los grandes del mudo, Charles Chaplin y Buster Keaton, habían jugado con los guantes. Al igual que dos monstruos de la dirección: David W. Griffith dirigió "Broken Blossoms"(Lirios rotos, 1919) y Alfred Hichcock "The ring" (El ring, 1927).

A continuación os presento algunas de mis películas favoritas, cuyo orden no responde a una clasificación. Me resisto a establecerlas en el cine, la música, la pintura y, como no, en el deporte. Cada una de ellas me ha cautivado por alguna razón o simplemente me ha llamado la atención. Espero que, si todavía no habéis visto algunas de las que comento, las descubráis próximamente.


Million dolar baby (La chica del millón de dólares, 2004)
Tenemos la suerte de disfrutar in situ la madurez de Clint Eastwood. Esta película sobrepasa el ámbito del boxeo y se adentra en los valores humanos más profundos. La crueldad de este psiquiátrico llamado planeta Tierra, la fuerza de una voluntad inquebrantable, el dolor de quienes han perdido a su familia o no significan nada importante para ella, la durísima elección entre la vida y la muerte. Espectacular trabajo de dos fenómenos, Eastwood y Freeman, y descomunal sorpresa. Una Hillary Swank cada vez más atractiva a medida que se desarrolla la película. En mi opinión es absolutamente imprescindible, guste el boxeo o no (el único fallo es el desenlace del último combate, pero a Clint se lo perdonamos todo). Resulta imposible contener la emoción. (Musical con imágenes de la película, a continuación).




Racing Bull (Toro Salvaje, 1980)
El extraordinario Martin Scorsese se inspiró en parte del libro del mismo nombre, autobiografía del incontrolable campeón del mundo de los pesos medios, Jake La Motta. Un descerebrado cuya locura le permitió sobrevivir en el ring pero dando tumbos en su vida personal. La recreación de alguno de esos combates, siempre en blanco y negro, está considerada como la mejor de todos los tiempos. El éxito de crítica fue arrollador pero pasó sin pena ni gloria por taquilla. En mi opinión, Scorsese refleja muy bien el carácter volcánico y caótico de La Motta, un tipo a quien nadie le prestaría las llaves de una central nuclear, pero produce cierta decepción en comparación con el libro. Robert de Niro se tomó la interpretación con su ética de trabajo habitual, engordando más de 15 kilos en la etapa decadente del boxeador. Joe Pesci está a su nivel, encarnando a su hermano. (Extracto de la película original con uno de sus combates contra Sugar Ray Robinson y su etapa de decadencia en una sala de Miami).




When we were kings (Cuando éramos reyes, 1996)
Maravilloso documental de la mítica "Batalla del Zaire" (1974) entre dos monstruos del boxeo, Muhammad Alí y George Foreman. León Gast recogió toda la información disponible de un acontecimiento sin parangón y lo narró con una tal claridad, ecuanimidad y belleza, que de nuevo sobrepasa la barrera de lo meramente deportivo. Recibió un Óscar en su modalidad pero bien podría competir con las finalistas a la mejor película en aquel año. Posee imágenes que ya son historia del deporte: las carreras de Ali acompañado de cientos de ilusionados lugareños, el húmedo y asfixiante gimnasio de entrenamientos (huele a golpe de estado, a sala de torturas como las que tenía Mobutu justo debajo del estadio de Kinshasa), la "sombra" que Alí realiza ante la cámara, durante un amanecer africano. Nadie se puede morir sin verlo. (La pelea, comentada por los periodistas Norman Mailer y George Plimpton).



The Hurricane(Huracán Carter, 1999)
No recuerdo alguna película anterior a la de Norman Jewinson que aborde la trayectoria de un boxeador negro. Rubin Carter era un buen pegador de los años sesenta, un tanto cabra, pero no un criminal. Lo encarcelaron de forma injusta, acusado de varios asesinatos que no había cometido. Se pasó 20 años en el calabozo hasta que un grupo de filántropos canadienses con mucho tiempo libre y dinero se tomaron su caso como algo personal y lograron su libertad. Un espléndido Denzel Washington interpreta a Carter con igual calidad dentro y fuera del ring. Más drama que acción, con banda sonora de Bob Dylan. El niño negro cursi americano sobra, como siempre. (La canción de Dylan, subtitulada con imágenes de la película).




Rocco e i suoi fratelli (Rocco y sus hermanos, 1960)
El neorrealismo italiano me produce desazón, me deja el alma herida. El gran director Luchino Visconti cuenta, entre otras mucha cosas, la emigración de muchos italianos del sur hacia zonas más prósperas e industriales del norte, como Milán. Entre ellos, la familia de Rocco, huérfana del patriarca, que aterriza en la urbe como seres de otro planeta. Tanto Rocco como su hermano Simone se sienten atraídos por el dinero fácil del boxeo, pero ambos son barcos sin rumbo: Simone se deja llevar por los más bajos instintos mientas a Rocco le pierde una bondad ingenua y suicida. La película posee momentos terribles y uno sublime, cuando la matriarca Rosaria levanta a toda la prole para que vean la nieve y salgan en busca de trabajo. Con más ánimos que comida.
(Trailer de la película de Visconti, la música ya es para suicidarse).




Rocky (1976)
En 1975 Muhammad Alí afrontó un combate de "trámite" contra un desconocido viajante de cervezas de Nueva Jersey, llamado Chuck Wepner. Contra todo pronóstico, Wepner tumbó al más grande en el noveno asalto y aguantó los 15 en pie, recibiendo al final 75 puntos de sutura. Otro desconocido por entonces llamado Sylvester Stallone recogió la idea y propuso al director John Alvildsen una película que recogiese la ilusión y el empeño de un desheredado -en la ficción llamado Rocky Balboa, de Philadelphia- quien entrega todo su corazón y su honor en una lucha desigual contra una estrella del ring. "Rocky" fue el éxito del año, recibió tres de los 10 Óscars a las que fue candidata e inmortalizó una de las escenas de entrenamiento, que podéis ver a continuación. La banda sonora se ha convertido en el himno de millones de horteras. Lo novedoso de "Rocky" fue que, en una historia tan comercial, el protagonista pierde. Este hecho le otorga más valor. Las secuelas (Rocky II a Rocky V) evolucionaron de regular a espantosas.



Próximamente: Puños fuera (y II).

viernes, 15 de febrero de 2008

SI TIENES UN SUEÑO

Hace unos semanas abordamos en nuestra página de La Región el gran mérito del atleta sudafricano Óscar Pistorius, a quien amputaron sus piernas con apenas 13 meses y ahora es capaz de competir con rivales completos, gracias a unas prótesis de fibra de carbono tan bien diseñadas que provocaron una discusión mundial sobre si adulteraban o no su rendimiento.

Discusión aparte, nunca dejaremos de reconocer la enorme fuerza de voluntad y carácter de Pistorius para superar los miles de obstáculos que se habrá encontrado desde su tierna infancia. La educación sin compadecimientos nocivos recibida y, sin duda, el haber sufrido la tragedia cuando apenas era consciente del mundo que le rodeaba, jugaron a su favor.

En nuestro mágico deporte hay una larga lista de hombres y mujeres que superaron problemas de todo tipo para hacer realidad sus sueños. A todos los niveles. Veamos dos casos diferentes. El del jugador NBA Gerald Green y el del utillero Jason McElwain.

Todos los adictos al baloncesto conocen a Gerald Green. El actual jugador de Minnesotta y campeón del Concurso de Mates tuvo serios problemas para jugar y acceder a la NBA. Por sus malos resultados escolares en la etapa estudiantil y por cierta resistencia de los entrenadores a confiar en una jugador al que extirparon dos falanges del dedo anular de su mano derecha, fundamental en la técnica de tiro. Green los había perdido al colgarse de un peligroso aro cuando era un pitufo. Pero este chico se mueve tan bien por el aire que casi no necesita lanzar. De momento, su sueño sigue vivo. El del resto de los mortales sería volar como él. Impresionante.



El segundo caso nos reconcilia con el baloncesto. Jason McElwain es un joven autista (no se especifica el grado, pero es evidente que no es un caso extremo) que desempeñaba la función de utillero en el equipo High School (el equivalente a nuestros Institutos) Greece Athena, en el estado de Nueva York. Popular y muy querido entre sus compañeros, el entrenador aprovechó el último partido para concederle unos minutos de juego, en premio a su ilusión y trabajo durante toda la temporada. Mc Elwain salió a la pista y, después de lanzar una primer tiro que no tocó el aro, enlazó ¡seis triples seguidos! ante el asombro y la euforia de un público entregado. Unas imágenes que nos acercan la verdadera esencia del deporte y son dignas de una película de Hollywood (ya en preparación, por cierto). Un cuento de hadas protagonizado por otro héroe cuyo corazón supera cualquier adversidad. Como Pistorius.

martes, 12 de febrero de 2008

O.J. SIMPSON EXPRIME TODO EL JUGO


Orenthal James Simpson (1947) conocido como O.J. o "zumo de naranja" (orange juice) fue uno de los grandes del fútbol americano en los 70, después de una niñez enfermiza y endurecida entre las pandillas de San Francisco. Saltó a la fama para el gran público en junio de 1994, cuando la televisión estadounidense NBC cortó la emisión en directo de la Final de la NBA para retransmitir la persecución de la policía tras un Ford Bronco. Simpson iba al volante, acusado de los asesinatos de su ex mujer Nicole Brown y su amigo Ronald Goldman, quizá después de un ataque incontenible de celos. O.J. tenía dos hijos en común con Nicole, dos más con su primera mujer y otra niña reconocida. El proceso criminal de 1995 le declaró inocente. El civil de 1997, culpable. Pese a todo logró la custodia de los niños. Ahora se dedica a explotar de forma lamentable lo sucedido, a exprimir todo el jugo posible. Su última ocurrencia fue escribir un libro -If I did it- donde relata de "forma hipotética" cómo habría asesinado a sus víctimas. Sin vergüenza ni escrúpulos.

Publicado en La Región (15-01-2007)

jueves, 7 de febrero de 2008

CRIANDO CUERVOS

El ser humano ha progresado de forma espectacular en algunos aspectos durante los últimos años y retrocedido en otros. Uno de los más negativos y palpables, a pesar del ejército de pedagogos y progres sin remedio que nos rodea y no quiere ver la realidad, es la educación. Hemos pasado de la dictadura del profesor a la más temible, la del alumno. Mejor dicho, se ha confundio y extirpado la "Auctoritas" (la legitimación social reconocida del que sabe) del maestro con el Autoritarismo, con desastrosos resultados sociales y culturales.

Existe mucho "Che" Guevara frustrado en el ámbito educativo, pero el origen del mal está claro. Los papis de hoy han desistido de su responsabilidad y mantienen a sus hijos como cerditos, resguardados en una burbuja alejada del mundo real. Tarde o temprano esta protección se rompe y llegan los batacazos. Se ha olvidado el sentido de la disciplina, los modales, el sacrificio, la discreción, aquella ingenuidad que nos impedía sobrepasar ciertas barreras y eludir muchos problemas.


Y entre esos valores, el más preciado. Un cachete a tiempo, el método más terapeútico para educar a un niño cazurro. Todos los de mi generación lo hemos recibido, y aquí estamos. Sin traumas ni depresiones. Y bien agradecidos a nuestros padres, que supieron marcarnos el camino cuando las palabras no bastaban y razonar era imposible. Entiéndase la diferencia entre un bofetón y un azote bien dado a una paliza.

A la cabaña bovina que nos gobierna se le ha ocurrido tipificar tal medida como malos tratos. Esta pandilla de incompetentes, repartida entre la inmensa fauna de políticos de todos los partidos, se atreve a decirnos cómo educar a nuestros hijos mientras parasitan en innumerables cargos a cuenta del bolsillo del contribuyente. Mientras comprobamos cada día los efectos de una generación de niños dictadores que suele terminar en el psiquiátrico, la delincuencia o en algún partido político. ¡Joer, qué tropa! Ellos sí que se merecen una colleja a la estupidez.

Les dejo, futuros maltratadores, un estupendo artículo sobre este tema, a cargo de Paco Borlado.

miércoles, 6 de febrero de 2008

WILFREDO BENÍTEZ, ANCIANO A LOS 25


La señora Clara Rosa ha recomendado al gran campeón de boxeo Félix "Tito" Trinidad que no se le ocurra regresar al cuadrilátero. La señora Clara Rosa es la madre del ex púgil Wilfredo Benítez, campeón del mundo en tres categorías diferentes y hoy confinado en un centro psiquiátrico. Benítez (1958) nacido en el Bronx neoyorquino con ascendencia portorriqueña, fue un talento prematuro con la mala suerte de tener un progenitor impresentable, llamado Gregorio Benítez. Benítez padre falsificó sus documentos para hacerle debutar apenas cumplidos los 15 años, torció su espectacular carrera con absurdos enfrentamientos federativos y derrochó gran parte de la fortuna ganada con el sudor y los golpes de su vástago. Wilfredo, el más joven campeón de todos los tiempos en 1976 tampoco tenía muchas luces. Se dejó llevar por la vida fácil fuera del ring y forzó la máquina dentro, tambaleándose hasta 1990. A los 25 años, cuando otros atraviesan la plenitud, él era un viejo. Un derrame cerebral lo convirtió en un cadáver andante, dependiente de su madre, ya viuda, y de una pensión mensual del gobierno borícua. Del todo a la nada.

Publicado en La Región (18-12-2006)